Por qué las preguntas tontas son un aliado de la innovación tecnológica

Por qué las preguntas tontas son un aliado de la innovación tecnológica

Se escucha en muchas aulas y durante los primeros días en un nuevo trabajo: no hay preguntas tontas. En la práctica, sin embargo, aprendimos lo contrario. Solemos preguntar muy poco y sólo cuando nos parece seguro que no vamos a quedar expuestos, ya que entendemos que a la ignorancia es mejor esconderla.

Pero el boom de los chatbots de Inteligencia Artificial está cambiando eso… y podría ser algo bueno.

Después de todo, frente a Chat-GPT no hay juicios sobre nuestro desempeño, lo que nos permite escribir sin pudor: “No entiendo nada de esto”, “¿Me lo explicás como si tuviera 10 años?” o “Empecemos de cero”.

La IA se está convirtiendo en un espacio inesperado para volver a hacer preguntas tontas.

Lejos de ser un retroceso, como señala la periodista estadounidense Heather Kelly, esto puede ser una buena noticia para la innovación.

Desmitificando las preguntas tontas: su rol en el avance científico y tecnológico

Las preguntas tontas tienen mala fama pero cumplen una función crucial porque son las que rompen la inercia, las que obligan a explicar lo que dábamos por obvio y las que terminan exponiendo supuestos invisibles.

Muchas veces, lo que llamamos una pregunta tonta es simplemente una pregunta honesta.

Y la historia de la ciencia, de la tecnología y del arte está llena de avances que empezaron cuestionando “¿por qué tiene que ser así?” “¿y si lo hiciéramos al revés?” “¿qué pasa si no entendí como todos los demás?”. El problema en el fondo no es el cuestionamiento sino los entornos que no los permiten.

En ese sentido, tal vez una función inesperada de la Inteligencia Artificial sea una suerte de amortiguador social que permite que seamos nosotros mismos, sin miedo al rechazo y con energía infinita para explicarnos algo una y otra vez.

Esto permitiría ensayar hipótesis más arriesgadas o explorar razonamientos tentativos que, eventualmente, nos conduzca a pensar mejor.

Es lo que en algunas instancias se conoce como “humildad epistémica”, es decir, reconocer lo que no sabemos. No se trata, claro, de renunciar al conocimiento ni celebrar la ignorancia, sino de asumir los riesgos y costos de mostrarnos inseguros en contextos hipercompetitivos y en los que las certezas sobran.

De este modo, en una época saturada de respuestas automáticas, paradójicamente la Inteligencia Artificial podría estar revalorizando el arte de preguntar que no sólo se centra en lo que se interroga sino en cómo se lo hace, probando distintas formulaciones y equivocándonos.

La innovación rara vez surge de una pregunta perfectamente formulada desde el inicio. Más bien aparece después de una serie de preguntas malas, incompletas o mal planteadas y los prompts parecen ser grandes vehículos para eso.

Claro que hay riesgos, porque hacer preguntas no debería implicar delegar nuestras tareas cognitivas. Es una diferencia sutil pero decisiva, ya que estos sistemas son ideales como espacios de exploración pero no como una autoridad final.

Bien usadas, las preguntas tontas no nos vuelven menos inteligentes. Nos vuelven más curiosos, más flexibles y más creativos. En un mundo que premia la velocidad, la seguridad y la respuesta inmediata, recuperar el derecho a no entender puede ser un acto innovador.

star111 login

betturkey giris

https://vsetut.uz

lottostar

https://slotcoinvolcano.com

lottostar

super hot slot

hollywoodbets mobile

pusulabet giris

yesplay bet login

limitless casino

betturkey guncel giris

playcity app

sun of egypt 4

moonwin

aviamasters

jeetwin

winnerz

lukki

croco casino

playuzu casino

spinrise

discord boost shop

fairplay

betsson

boocasino

strendus casino

sun of egypt 2 casino

gbets login

playwise365

amon casino

betmaster mx

verde casino

winexch

prizmabet

solar queen

quatro casino login

springbok