Tom Homan, nombrado “zar de la frontera” por Donald Trump, anunció este jueves que la brutal operación contra la inmigración lanzada a principios de diciembre en Minnesota por la Casa Blanca “ha concluido”. “Le he propuesto, y el presidente ha estado de acuerdo, que concluya la Operación [Metro] Surge. Ya ha habido una significativa retirada [de agentes], y esta continuará“, dijo Homan en una conferencia de prensa celebrada en Minneapolis a primera hora de la mañana (ocho más en la España peninsular). “Hubo una reducción significativa [de agentes] la semana pasada, y esta continuará la próxima”, añadió.
En estos más de dos meses −72 días, para ser exactos−, un destacamento de hasta 3.000 federales, entre miembros del Servicio de Aduanas y Control de Inmigración (ICE son sus siglas en ingles) y de la Patrulla Fronteriza, han estado desplegados en la ciudad, y en el Estado, ambos gobernados por demócratas.
En este tiempo, la policía migratoria de Trump ha llevado a cabo detenciones ilegales, arrestado a niños de cinco años, como Liam Conejo, y miembros de esos cuerpos federales han matado a dos ciudadanos estadounidenses indefensos, Renée Good y Alex Pretti. Homan habló en su intervención de una “cooperación sin precedentes” desde su llegada a tomar el mando sobre el terreno. Lo hizo en sustitución de Greg Bovino, comandante de la Patrulla Fronteriza que fue la cara de la operación hasta que la crisis de imagen por la muerte de Pretti obligó al presidente de Estados Unidos a defenestrarlo.
Homan trató de vender en su intervención que el despliegue, al que la semana pasada se le restaron 700 agentes, ha sido un “éxito”, y que las autoridades locales y estatales han colaborado, tras haberse negado a hacerlo durante semanas. Aunque a nadie se le escapa que la Casa Blanca se retira habiendo perdido la batalla de la opinión pública. También, que Holman no dio detalles sobre esa colaboración, y que la resistencia vecinal, especialmente en la ciudad de Minneapolis, ha torcido la mano de las autoridades migratorias estadounidenses, embarcadas en cumplir la promesa de Trump, hecha en campaña, de lanzar “la mayor deportación de la historia”.
El zar de la frontera dijo este jueves que “Minnesota es ahora un Estado menos santuario para los criminales”, y habló de “unos 4.000 arrestos” practicados en estos 72 días, aunque no dio detalles sobre cuáles de esos arrestos fueron de personas con antecedentes penales. La Administración de Trump prometió que esta operación se centraría en “lo peor de lo peor” (inmigrantes irregulares con delitos de violación o asesinato), pero los datos desmienten que solo estos hayan sido los objetivos de la policía migratoria en Minnesota.
El anuncio de la retirada llega mientras en el Capitolio ambos partidos negocian un paquete de financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que, de no llegarse a un acuerdo que limite el poder del ICE, podría forzar un cierre parcial de la Administración, el segundo en dos semanas, después de que el último, técnico, se resolviera en unos días.
[Noticia de última hora. Habrá actualización en breve].









