Lo que en la superficie se vendió como el colapso inevitable de un gigante biotecnológico asfixiado por problemas de gestión, la letra chica de los balances internacionales reveló una arquitectura financiera mucho más sofisticada. Mientras en el barro local se instaló la narrativa de una «administración fallida» por parte del directorio anterior, los documentos oficiales presentados ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos cuentan una historia diametralmente opuesta: para el nuevo dueño, la quiebra de Bioceres S.A. no fue una pérdida, sino un negocio redondo.
Según se desprende de la presentación realizada el pasado 29 de diciembre de 2025 por Moolec Science S.A. —la actual controlante del Grupo Bioceres—, la decisión de empujar a la empresa al default no fue un acto de desesperación, sino una jugada de pizarrón que generó una ganancia contable extraordinaria estimada en USD 95 millones para la estructura controlada por Union Group Venture Limited.
El dato es contundente y figura, frío, en la página 3 del informe de la SEC, bajo el ítem “default”: “Se espera que los efectos resultantes de la baja generen una ganancia aproximada de USD 91 millones relacionada con la pérdida de control de Bioceres S.A. y una ganancia adicional aproximada de USD 5,3 millones relacionada con la pérdida de control de Bioceres LLC (incluida la salida de participación en BIOX, por lo que dejará de ser una asociada contabilizada por el método de participación)”.
En los hechos, la “desconsolidación” de los resultados de Bioceres S.A. y su filial LLC, producto de la quiebra solicitada, limpió los balances de la casa matriz y le reportó un beneficio masivo inmediato.
El mito de los «hombres de campo»
En las últimas semanas, se presentó este conflicto como un reclamo genuino de «200 chacareros» o pequeños productores damnificados contra la vieja guardia de Bioceres. Sin embargo, la realidad accionaria va a contramano de ese relato. Desde el 16 de junio de 2025, quien tiene la sartén por el mango es Union Group Venture Limited, el conglomerado propiedad del empresario y político uruguayo Juan Sartori.
Lo que aparecía como una asamblea de accionistas atomizada pidiendo explicaciones, resultó que al frente de la iniciativa está un accionista mayoritario que, tras tomar el control, ejecutó un giro de 180 grados en la estrategia de la compañía.
La cronología expuso la intencionalidad de la maniobra. En la asamblea del 15 de diciembre de 2025, el grupo de Sartori designó a un nuevo presidente (y único director). Apenas 48 horas después de asumir, este nuevo director resolvió la propia quiebra de la compañía. El movimiento dinamitó la estrategia de la cúpula saliente, que junto a sus asesores legales y financieros buscaba reestructurar la deuda y negociar con los acreedores para mantener la empresa viva.
La nueva gestión no quiso salvar al paciente: prefirió cobrar el seguro de vida. El 26 de diciembre, el pedido de quiebra se formalizó ante la justicia santafesina, activando el beneficio millonario reportado ante la SEC días después.
Cortina de humo judicial
Para desviar la atención de esta ingeniería financiera, la estrategia del grupo controlante parece centrarse en la judicialización de la gestión anterior, buscando «chivos expiatorios» que justifiquen el desguace ante la opinión pública y los acreedores menores.
Union Group convocò a una asamblea para el próximo 25 de febrero con el fin de iniciar una «acción social de responsabilidad» contra los directores salientes. Fuentes cercanas al caso consultadas por PERFIL advirtieron que se trata de una puesta en escena: la gestión cerrada al 30 de junio de 2025 ya había sido tratada en la asamblea del 15 de diciembre, cuyos efectos hoy están suspendidos por una medida cautelar de la Justicia de Santa Fe debido a irregularidades.
Quién es Juan Sartori
Detrás de esta jugada aparece la figura de Sartori, un empresario que se mueve cómodo entre los negocios de alto riesgo, las inversiones deportivas y la política. Senador por el Partido Nacional de Uruguay, Sartori acumula un historial de cuestionamientos éticos y legales. En 2023, el Parlamento uruguayo llegó a retenerle el 50% de su salario por no presentar la declaración jurada patrimonial de su esposa, hija del magnate ruso Dmitry Rybolovlev.
Con un portafolio que va desde clubes de fútbol como el Sunderland hasta fondos cripto, pasando por la venta de Profertil a Adecoagro, el perfil de Sartori dista mucho de la cultura del productor agropecuario argentino. La caída de Bioceres S.A. podría cambiar de mirada: de fracaso del modelo de negocios original, a una decisión corporativa fría: a veces, para ciertos dueños, la quiebra es un negocio más rentable que la producción.










