El pastor evangélico peruano Marco Núñez fue enviado el viernes por la tarde a la cárcel de Palmasola de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, con detención preventiva por 180 días, mientras se investigan dos acusaciones en su contra por estupro a menores y violencia doméstica. Según el testimonio de las víctimas, los delitos son parecidos: Núñez se acercó a ellas cuando eran menores y las engañó aprovechándose de su figura de líder espiritual. En uno de los casos, la víctima tenía 13 años y el presunto agresor, 22; en el otro, ella, 16 y Nuñez, 16. Contaron que las amenazaba para que guardaran silencio y las manipulaba con promesas de casamiento y de formar un hogar.
El pastor tiene actualmente 49 años y desarrolló casi toda su carrera eclesiástica en Santa Cruz de la Sierra, donde fundó una iglesia. Su popularidad trascendió el ámbito religioso cuando, a principios de diciembre, se casó con la exmiss Bolivia Desirée Durán. Dos meses después, una joven boliviana, ahora de 29 años, publicó un video en sus redes sociales contando cómo conoció a Núñez cuando era menor de edad y mantuvo una relación con él durante nueve años. “Me recogía después del colegio o los fines de semana me citaba en algún lugar, pero siempre acabábamos en su departamento (…) Me enamoré de lo que veía en el púlpito, era una ingenua, lo idealicé”, dijo entre lágrimas en el video viralizado.
La denunciante aseguró también que su agresor le “gritaba y tiraba cosas cuando alguien se enteraba de la relación”. Presentó la denuncia formal, pero fue rechazada en primera instancia por una fiscal, que alegó falta de indicios de responsabilidad. El suceso causó indignación en la sociedad boliviana y provocó pronunciamientos de personalidades y autoridades en defensa de la joven. Por ejemplo, la viceministra de Igualdad de Oportunidades, Jessica Echeverría, la visitó personalmente en el hospital donde había sido internada tras sufrir una crisis nerviosa y le prometió justicia.
Ante el malestar generalizado, el fiscal departamental de Santa Cruz, Alberto Zeballos, anunció que, por “determinación jerárquica”, se revocó la decisión de su colega y el ministerio Público tomó el caso de oficio. Fue entonces cuando apareció la segunda víctima, una mujer peruana, ahora de 40 años, que asegura además ser prima hermana de Núñez y que tuvo que huir de su agresor debido al acoso: “No hablo desde la venganza, sino desde la libertad de decir la verdad. He callado mucho tiempo por vergüenza, por dolor”, afirmó en un video más breve y menos detallado que el de la otra denunciante.
La audiencia de medidas cautelares del viernes se extendió por casi siete horas. El abogado del acusado, Víctor Careaga, dijo al terminar la audiencia que el proceso se está llevando de manera “funesta”. Aseguró que el juez aplicó de forma retroactiva la Ley 348, la Ley para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, vigente en el país desde 2013, bajo el argumento de una violencia sistemática contra la víctima ocurrida hace 27 años.
Núñez, influyente en la comunidad evangélica, afirmó ser inocente cuando se conoció la segunda denuncia en su contra. Señaló en un video difundido en sus redes sociales: “Se emitió una resolución de rechazo al proceso con la que no estoy de acuerdo. Tengo la plena convicción de demostrar mi inocencia (…) Quiero que se haga una investigación transparente, ajena a presiones políticas y económicas, a venganzas y al uso indebido de influencias en mi contra. Sé que la investigación terminará demostrando mi inocencia”.










