De repente, la tranquilidad de Villa Mercedes, la segunda ciudad en importancia de San Luis pero con espíritu de pueblo, se ve sacudida. Calles cortadas, tránsito desviado, vallados y una marea roja y blanca que cubre la puerta del hotel Epic, la plaza Pedernera (sí, como la gloria riverplatense) y los alrededores. Llegó el plantel de River, vuelan las banderas, suenan los bombos, explotan los fuegos artificiales y las bengalas de color, se canta por el equipo de Núñez. Pasión y fervor al límite del desborde pero la Policía y los agentes de seguridad lograron contener a la mayoría de la gente aunque hubo personas que se escabulleron y llegaron hasta el ingreso al hotel. Y hubo banca para Marcelo Gallardo, en su peor momento como técnico de River.
El Muñeco fue el primero en bajar del micro y, sonriente, saludó a los hinchas que le agarraban la mano y no se la querían soltar.
“Los días más felices de mi familia fueron, son y serán gallardistas”, rezaba un cartel que sostiene una nena en los hombros de su papá. Y se entonó el clásico “Muñeeeco, Muñeeeco”, cuando todos divisan al hombre de la estatua. Además, había una bandera colgada en una pared con su cara y la Copa Libertadores en mano.
La previa fue a puro canto. “Hay che bostero, mira que distintos somos”, se entona con fuerza. Y sigue: “Acá no hay banderas negras y la hinchada no se va”. Y más: “Yo soy de River, de River de corazón”, y “el día que me muera, yo quiero mi cajón, pintado rojo y blanco como mi corazón”.
Recibido por una multitud, como cada vez que recorre el país, aquí, en Villa Mercedes, en medio de una crisis futbolística que se generó tras las derrotas con Tigre y Argentinos Juniors, y que amenaza con ser una continuidad de la debacle de 2025, Marcelo Gallardo y su tropa intentarán conseguir algo de aire puro para cortar con las malas energías cuando se enfrenten a Ciudad Bolívar, equipo de la Primera Nacional, este martes desde las 22.
Parece irreal que este encuentro por los 32avos de la Copa Argentina haya tomado una gran relevancia. Pero las circunstancias de la realidad así lo imponen. River hoy navega en aguas turbulentas y hay incertidumbre por el futuro futbolístico.
Con más dudas que certezas, a esta hora todo parece indicar que Gallardo cambiará dos nombres en la línea de fondo.
No podrá contar con Marcos Acuña, quien no pudo viajar por un cuadro gripal y su lugar sería ocupado por el uruguayo Matías Viña. A su vez, Paulo Díaz podría meterse por Lautaro Rivero. En tanto, Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel se mantendrían en el once titular.
Los hinchas de River esperan por el plantel que conduce Marcelo Gallardo que ya aterrizó en Villa Mercedes, San Luis, donde mañana desde las 22 se enfrentará a Ciudad Bolívar por los 32avos de la Copa Argentina en el estadio La Pedrera. pic.twitter.com/qPBUuDxq9q
— Maxi Benozzi (@maxibenozzi) February 17, 2026
La principal novedad en la formación de River pasará por el mediocampo: Fausto Vera, que no jugó frente a Argentinos por estar suspendido, será titular para volver a conformar el tridente con Aníbal Moreno y Tomás Galván. Juan Fernando Quintero, capitán y figura, se moverá unos metros más adelante como de costumbre para ser el enlace o quizás se vuelque a la derecha.
¿Y en la delantera? Tal como viene ocurriendo en cada partido del Millonario ante la falta de respuestas y goles en el área, el frente de ataque es una incertidumbre total. En los papeles, lo más probable es que Agustín Ruberto se mantenga y vuelven a aparecer dos puntas. Entre Facundo Colidio, Maximiliano Salas e Ian Subiabre se definirá la cuestión.
Y en el arco seguirá Santiago Beltrán, ya que Franco Armani aún no tiene el alta médica y su regreso se demora más de la cuenta.
River está en San Luis y buscará encontrar la calma y la paz que tanto necesita.










