Nació en Villa Mercedes, San Luis, hace 57 años y aunque lleva 40 viviendo por el mundo, conserva levemente su acento puntano y un empático sentido del humor. Habla con voz grave y relata su historia deshilvanándola con bromas y risa contagiosa. De vender aros hechos con tapitas de gaseosa en la calle, hasta diseñar joyas con diamantes en Nueva York, su vida dio giros y saltos sin red, impulsado por una pasión que nunca decreció.
Cuando logramos esta charla para Viva, Rodrigo Otazu nos atiende desde Ámsterdam, donde hace gestiones con Amazon para el lanzamiento de su nueva colección, bajo su marca Mr O. Vive en un avión, pero tiene tres casas; una en Nueva York, otra en Río de Janeiro y una en Ámsterdam. Vayamos a su historia, a cómo empezó todo.
-Un día se sacó un pasaje a Europa.
-Era un chico de 17 años con ansias de descubrir el mundo que me había imaginado. No tenía un plan B, tenía el plan maestro (risas). Hubo pasión, dedicación y hambre en todo sentido, necesidad de sobrevivir y el anhelo de vivir un sueño. No tenía ni para pagar el hotel, ni para comer. Vivía el día a día, vendía en la calle. Pero trabajando se llega a cualquier parte. No lloré nunca en mi vida – casi nunca- pero ese primer día, en España, lloré. ¿Y sabés por qué? ¡Porque tenía que trabajar! (Risas) Y no estaban ni mamá ni papá para rescatarme. Me sequé las lágrimas y reaccioné. Y así empecé a vender aros que fabriqué con tapitas de Coca-Cola en las calles de Madrid. Eran diferentes. ¡Usaba una marca internacional y yo quería comunicarme con el mundo! (risas) Pintaba las chapitas, les ponía brillos, les pegaba perlas…
Hubo pasión, dedicación y hambre en todo sentido, necesidad de sobrevivir y el anhelo de vivir un sueño.
-Pero estuvo poco tiempo en Madrid, apenas unas semanas.
-Si. Porque unos artesanos me dijeron que el lugar era Grecia, porque allí los artistas callejeros eran aceptados. Viajé en tren y llegué a la isla de Creta con cero inglés y menos aún de griego. Tenía en el bolsillo un CD de Prince, de la película Batman. Fue Prince que me ayudó a entender inglés, bailando y cantando. En la isla estuve todo el verano, en la ciudad de Chania. Allí soñé con irme en un barco… a Israel, Egipto y China. Y me fui.
-Próxima parada ¿Australia?
-Sí, Sidney. Después de dos años de viajar, de haber sido corrido por la policía, esta ciudad me abrió las grandes puertas del mundo de la moda. Hice un collar inspirado en un racimo de uvas que usó una modelo en la tapa de la revista Vogue. Y aquí mis ojos se abrieron para soñar más. Porque para un chico terrible como hijo, en la escuela… escuchar que alguien te diga tenés talento y sos bueno, fue algo impactante. Mi autoconfianza creció, fue un empujón para seguir y puse mi atelier. Me fue espectacular. Todos los negocios me pedían ese collar de la tapa.
–Volví a Europa porque pensé que me iría fantástico. Pero no tuve en cuenta que es primer mundo, superador de Australia. Mis competidores eran Gucci, Lagerfeld, Chanel… los europeos consumían marcas de lujo. Entonces ahí me dieron una cachetada de vida y tuve que empezar nuevamente de cero. Y me puse a inflar globos para subsistir, mientras escuchaba a María Callas o a Madonna y pergeñaba mi plan maestro. Soñar con la fantasía del arte y la música, era todo un juego. Y un recurso para hacer cualquier trabajo pero perseverando en mi objetivo. Se me pone la piel de gallina cuando te digo esto. Pero nunca fui pobre, porque siempre fui rico por dentro. Nunca fue la plata el problema. Para mí, problema fue cómo diseñar esto o aquello. Soy un soñador con mucho en mi alma. Vivo en mi nube rosa donde se gestan mis sueños. Inflar globos fue una pausa para tomar envión y llegar hasta yo donde quería.
Para un chico terrible como hijo, en la escuela… escuchar que alguien te diga tenés talento y sos bueno, fue algo impactante.
-¿Tuvo relación con Jean Paul Gaultier, John Galliano, Christian Lacroix?
–No podía luchar contra ellos. Entonces la alternativa era unirme. Y empecé a diseñar piezas joyeras para la haute-couture. Aprendí un montón. Especialmente de mí mismo, porque seguí autodescubriendo mi yo, hasta dónde podía llegar.
Madonna usando una pulsera y un anillo diseñados por el argentino. Fotos: gentileza Rodrigo Otazu.-Pero regresó a Nueva York. ¿Qué tiene esa ciudad para usted?
-Para mí es una ciudad de nómades, con millones de artistas y cientos, pero solo cientos de sillas. ¡Es como en el baile de la silla! (risas) ¡Muchos artistas y pocas sillas! Pero, nuevamente, tocado por la varita mágica, hice una colección que me dijeron que era mala, muy mala. Es lo que yo llamo “el ruido”. Ese runrún que te pueda sacar de eje. No fue así y Nueva York me recibió con los brazos abiertos. Trabajé con Sex and the City y estar en la cartelera de esa serie y posteriores films tan exitosos, fue un momento que me marcó para siempre.
La actriz Sarah Jessica Parker y Jennifer López, las cantantes Britney Spears, Lady Gaga, Madonna, Taylor Swift y Dua Lipa, así como nuestra Máxima de Holanda, son algunas de celebridades que usaron, usan o compran sus piezas. Tienen estilos diferentes y, sin embargo, encuentran en Mr O lo que les gusta.
Collares, aros, pulseras, brazaletes o anillos parecen a la medida de cada estrella. “Es que cada celebridad tiene su propia onda. Y eso me gusta. Lo que se pone Lady Gaga no se lo pone Máxima. Entonces es un juego de ideas muy copado. Es crear piezas diferentes, customizadas” dice Otazu.
Lady Gaga luciendo un imponente collar y aros a juego diseñados por el joyero. Fotos: gentileza Rodrigo Otazu.Cada celebridad tiene su propia onda. Entonces es un juego de ideas muy copado. Es crear piezas customizadas.
-¿Sigue trabajando con la minera de diamantes de San Luis?
-Ya no porque es muy complicado el tema de la exportación, importación, el transporte… Compro los diamantes en Estados Unidos o en África donde el canal ya está hecho.
-Estuve 15 años. Y nuevamente, desde hace 3, estoy en pareja terriblemente enamorado. Soy un romántico.
-En mayo se estrena The Devil wears Prada 2, secuela de El diablo viste a la moda -su título en español-, protagonizada por Meryl Streep y Anne Hathaway. ¿Lo llamaron para la película?
-Me llamó la misma gente de Sex and the City, pero, lamentablemente, iba a entrar un collar mío y no llegó a tiempo a Italia. ¡Cuando te piden algo, tiene que ser para ayer y tenés que ser un DHL! Será la próxima, siempre hay una próxima.
-¿Le gustaría diseñar ropa?
-¡Me encantaría! Todo lo que yo uso está diseñado por mí. Preferiría hacer una colección para hombres. Ahora mismo estoy diseñando una colección nueva de joyas.
Juego de collares plateados y dorados de Mr O Atelier. Fotos: gentileza Rodrigo Otazu.-¿De dónde surge la inspiración?
-De ver la vida de la gente y de mis sueños. Mi proceso creativo cambió mucho en los últimos 35 años. Antes tenía períodos de creatividad, ahora tengo una vida de creatividad. Estoy hablando con vos y estoy diseñando una nueva colección. La tecnología cambió mi forma de trabajar. Treinta años atrás me iba a India a comprar piedras; hoy fabrico mis propias piedras. Les doy el corte y el color que yo quiero… mi creatividad no tiene límites y busco siempre esa alegría creativa interna que me da felicidad. Pienso que le gente que lleva mis diseños capta esa energía que está en el objeto. Una colección puede nacer en una servilleta con un dibujo, en una computadora. ¡Nunca trabajé en mi vida, porque siempre lo hice con tanta felicidad que es mi gran placer!
Busco siempre esa alegría creativa interna que me da felicidad. Pienso que le gente que lleva mis diseños capta esa energía que está en el objeto.
El mérito de Rodrigo Otazu, sin duda, está en su talento y en la pasión para crear. Pero el gran mérito fue resistir los embates y zanjar los obstáculos apegándose siempre a su objetivo. Valentía al dejar Villa Mercedes y salir del closet, causando un revuelo en aquel tiempo, cuando a los 14 pudo decirles a sus padres que era homosexual.
Y, convengamos, se sumó la varita mágica, como Otazu reconoce. Un día Máxima Zorreguieta lo saludó cariñosamente por su nombre, cuando no era princesa, al verlo por primera vez en un evento. Enseguida se hizo clienta.
Britney Spears en la presentación de I’m a Slave 4 U de 2001, adornada por joyas de Otazu. Fotos: gentileza Rodrigo Otazu.Britney Spears lo buscó para pedirle piezas exclusivas y adornar su cuerpo para una presentación de I’m a Slave 4 U. Jennifer López y Celine Dion lo siguen en IG. Un gigantesco afiche de Lady Gaga, con un collar descomunal, junto a Otazu, se vio durante meses en Times Square.
Su taller es una usina generadora de arte y quienes lo eligen saben que tendrán piezas taylor made, hechas a medida. A gusto y capricho pero con sello de calidad.










