La historia los puso en veredas opuestas. Los convirtió en emblemas de los dos clubes más antagónicos del país. Guillermo Barros Schelotto es Boca; Marcelo Gallardo, River. Sus trayectorias como futbolistas los transformaron en banderas de sus instituciones y, como entrenadores, el destino volvió a cruzarlos en duelos que quedaron grabados para siempre: el careo que tuvieron en Madrid, por ejemplo, elevó a Gallardo a la categoría de estatua.
Sin embargo, hace 25 años, el fútbol los reunió bajo una camiseta capaz de suspender cualquier grieta entre Xeneizes y Millonarios: la de la Selección Argentina. Aunque hoy parezca inimaginable, los entrenadores que fueron rivales de toda la vida y que este domingo volverán a cruzarse cuando el Vélez de Guillermo Barros Schelotto reciba al River de Marcelo Gallardo en Liniers, compartieron tres amistosos con la Mayor en 1999, Selección que en aquel entonces era dirigida por Marcelo Bielsa.
Fueron 219 minutos repartidos en tres partidos en febrero de 1999, un año bisagra para ambos. Con 23 años y a seis de su debut en Primera, Marcelo Gallardo transitaba la cima de su primer ciclo en River, justo antes de ser transferido al Monaco, donde apenas llegado iba a consagrarse campeón de la Ligue 1. Del otro lado, Guillermo Barros Schelotto ya era figura determinante en Boca, dos años después de su llegada desde Gimnasia: ese 1999 lo encontró campeón del torneo local y en los albores del Boca multicampeón que comenzaba a moldear Carlos Bianchi.
El detalle de aquellos encuentros marca, primero, un 2-0 ante Venezuela, con gol inicial de Walter Samuel y un segundo tanto convertido por Marcelo Gallardo; luego, otro triunfo 1-0 frente a México en el Los Ángeles Memorial Coliseum, gracias a la definición de Juan Pablo Sorín; y finalmente, una caída 4-2 frente a Brasil en Porto Alegre, con descuento de Ariel Ortega, en lo que fue una coincidencia tan breve como significativa entre dos entrenadores que el tiempo volvería a ubicar en bandos enfrentados.
Aquella experiencia compartida quedó como una rareza en sus biografías: un puñado de minutos bajo una misma bandera antes de que el destino los consolidara como referentes antagónicos del fútbol argentino. Con el tiempo, cada uno profundizó su identidad y su pertenencia, y la rivalidad, ya como entrenadores de los equipos más grandes del país, terminó por imponerse sobre aquella sociedad circunstancial. Una rivalidad que, aunque Guillermo dirija a Vélez, sigue latente y se reavivará este domingo en cuanto suene el pitazo inicial.
Un cruce con morbo: el 1×1 de los Gallardo-Guillermo
Lanús-River (1-1)
Fue el sexto partido de MG en River y se jugó el 29 de septiembre de 2014, hace más de una década, en la cancha del Granate. El equipo del Mellizo había empezado ganando 1-0 con gol de Laucha Acosta por asistencia de Silvio Romero, pero a veinte minutos del final, Teo Gutiérrez marcó un golazo: luego de recibir de Rojas, dio media vuelta y desde 30 metros se la clavó contra un palo a Marchesin.
River-Lanús (1-1)
Se jugó en el Monumental, con River ya campeón de la Sudamericana, de la Recopa, de la Suruga Bank y de América. El Muñeco ya era otro ese 20 de septiembre. Pero el resultado no cambió: 1-1. Empezó ganando Lanús con un tiro libre de Aguirre, pero Mora lo empató a los 19 del segundo tiempo.
River-Boca (0-0)
El primer superclásico entre Gallardo y el Guille fue en marzo de 2016, por un interzonal del Torneo 2016, en la sexta fecha. River no levantaba cabeza (8°) y Boca no estaba mucho mejor (7°). Las más claras fueron para River: Mercado erró un gol cruzando un tiro y, luego, ni Iván Alonso ni Mora pudieron aprovechar un centro de Pity Martínez.
Boca-River (0-0)
Otro enfrentamiento. Otro empate. Fue un mes y medio después (24 de abril), en la cancha de Boca. Pablo Pérez fue expulsado cuando apenas iban 12 minutos en el local, pero River no pudo aprovecharlo. El partido fue flojo. Lo mejorcito fue un centro fuerte que Lodeiro no pudo empujar y un tiro libre de D’Alesasndro que sacó Orion al corner. Ya ambos estaban fuera de la pelea por el campeonato que ganó Lanús.
River-Boca (2-4)
El 11 de diciembre de 2016, por primera vez uno de los dos le ganó al otro como técnicos: Guillermo se impuso 4-2 en un partido con vaivenes. Porque River dominó, logró dar vuelta el trámite que empezó abajo (gol de Walter Bou) a través de goles de Driussi y Alario. Pero en el final se desplomó: errores puntuales y decisiones puntuales (MG sacó a D’Alessandro, al Pity y a Driussi con el 2-1) derivaron en que Carlos Tevez hiciera doblete y que Ricardo Centurión terminara de redondear el panorama del gol.
Boca-River (1-3)
Bautismo del Muñe ganándole al Melli: fue el 14 de mayo del 17. En una ráfaga de 24 minutos metió dos goles: Pity Martínez con un zurdazo y Lucas Alario con pase-gol de Martínez. El tiro libre de Gago no alcanzó pese al descuento para equilibrar las cosas. En el final, dejà vú de Madrid: Driussi metió el 3-1 en el descuento y festejó mostrando el León tatuado en su espalda.
River-Boca (1-2)
Un partido muy caliente, en noviembre del mismo año. Nacho Fernández fue expulsado e inmediatamente vino el gol de Boca: tiro libre perfecto, estilo Riquelme, de Cardona para el 1-0. Leonardo Ponzio lo empató con un remate de larga distancia, pero en una combinación bárbara Pablo Pérez asistió a Nández para meter el 2-1 a falta de 17 minutos para el final.
River-Boca (2-0)
Final de la Supercopa Argentina a la que Boca llegó como campeón de liga y River, como el ganador de la Copa Argentina. En Mendoza, con Franco Armani en el arco y siendo figura, Gallardo se impuso en el primero de los cuatro clásicos de 2018: el 15 de marzo fue 2-0 con goles de Gonzalo Martínez y Nacho Scocco. Primera final que el Muñeco le ganó al Xeneize.
Boca-River (0-2)
Segundo triunfo al hilo del Muñe: en la cancha de Boca, el Pity abrió el partido cuando iban 15 minutos y lo cerró Scocco, a falta de 17. ¿El dato? Martínez debió salir al ratito de convertir y lo reemplazó Juan Fernando Quintero. Fue el 23 de septiembre, dos meses y medio antes de verse las caras en la definición de la Libertadores.
Boca-River (2-2)
El 11 de noviembre del 2018, el primer cara a cara de la final de las finales fue en la Bombonera. Con un asterisco: suspendido, el Muñeco no estuvo en la Ribera. Partidazo electrizante que se postergó un día por el diluvio que cayó en Buenos Aires y que terminó empatado. Lo abrió Wanchope reventándole de cerca el arco a Armani, pero Lucas Pratto metió uno de los goles más recordados del superclásico: sacando del medio, el equipo de Gallardo avanzó y el Oso cruzó el tiro para el 1-1. Inatajable, inolvidable para los fanas que luego celebraron con Gallardo en Núñez. Aunque Darío Benedetto volvió a poner arriba a Boca, cuando quedaba poquito menos de media hora Carlos Izquierdoz la mandó a su propio arco. Todo se debía definir en el Monumental: se cerró en Madrid.
River-Boca (3-1)
En el Bernabéu, luego de los incidentes en Núñez que derivaron en la postergación del partido, se jugó la gran definición de la Libertadores. La ganó River, aunque Boca arrancó arriba con un gol de Darío Benedetto. Sin embargo, todo cambió en el segundo tiempo: Lucas Pratto lo igualó -celebró con el modo Oso que se transformaría en ícono- y Juan Fernando Quintero, ya en el suplementario, metió el 2-1 con un remate inatajable para Andrada. Luego, el suspenso. El remate de Leo Jara que dio en el poste, el corner, el taco-no de Juanfer, la corrida del Pity Martínez y el 3-1 definitivo. Para Boca fue un partido accidentado: Fernando Gago se lesionó cuando Guillermo ya no tenía cambios. Tevez fue al banco y entró en el último minuto. Las consecuencias inmediatas fueron la salida de muchos jugadores del CABJ y la renuncia del Mellizo.
River-Vélez (4-1)
Después de seis años y medio volvieron a verse las caras Guille y el Muñe en el Monumental. Y se lo llevó Gallardo por goleada, el 5 de mayo de 2025 en pleno repunte en un año con muchos vaivenes. Driussi, Colidio, Nacho Fernández y Borja metieron los goles de un equipo tremendamente contundente. Maher Carrizo descontó en el Fortín, que se quedó con diez en el final por la roja a Valentín Gómez.
Vélez-River (0-0)
El último partido de la fase de grupos del Clausura fue aburridísimo. Con varios ex en cancha (Aliendro, Lanzini) el Fortín fue mejor que su rival, que no dio la talla y tuvo muy poca presencia ofensiva. El Muñeco sufrió una baja temprana (Bustos) y debutó Obregón. También hizo su estreno el chico Freitas, el que generó el penal de la victoria ante Ciudad de Bolívar. Enzo Pérez volvió a ser titular ese día en su penúltimo encuentro antes de dejar el club. Poquitito de un Millonario que fue eliminado por Racing en octavos de final.

















