Darío Benedetto volvió a festejar un gol. Lo que hasta hace poco era una cosa de todos los días, de repente se convirtió en una maldición para el Pipa. El ex Boca no convertía desde el 5 de febrero de 2024, jugando para Boca: hasta el 1-0 de este sábado con la camiseta de Barcelona de Guayaquil, en Ecuador, pasaron 747 días y 41 días. Además, pasó por otros tres equipos en los que no pudo marcar. Increíble.
«Lo pasado, pisado», dirá ahora el Pipa, que a los 35 años de edad busca encontrar en el fútbol ecuatoriano su nuevo lugar en el mundo. No se fue bien del Xeneize, donde se despidió por la puerta de atrás y tras 10 partidos en los que tampoco pudo gritar un gol. A los de La Ribera tampoco les está yendo muy bien: el último título de la institución fue en marzo de 2023, cuando el ex Arsenal metió un hat-trick ante Patronato y levantó la Supercopa Argentina. En este tiempo pasaron muchas cosas.
Por ejemplo, el delantero que tenía números equiparables a los de Martín Palermo comenzó un derrotero con la pólvora mojada que lo tuvo jugando para Olimpia de Paraguay (13 partidos, 740 minutos); el Querétaro de México (8 partidos, 427 minutos); y Newell’s (9 partidos, 533 minutos), donde a fin de 2025 le rescindieron el contrato y se habló de un posible retiro.
Este año apareció la chance de probar suerte en Barcelona de Guayaquil, que tenía el objetivo de meterse en la fase de grupos de la Copa Libertadores aunque tenía un cuadro complicado. Debía pasar una llave contra Argentinos Juniors y luego otra ante el ganador del cruce entre Botafogo y Nacional de Potosí. Si pasa al Bicho se aseeguraría entrar a la Sudamericana pero comenzó la serie con el pie izquierdo: en la ida, los de La Paternal se llevaron un triunfazo sobre la hora jugando en tierra ecuatoriana.
— Noticias BSC (@NoticiasBSC_ec) February 21, 2026
El club amarillo vendrá a la Argentina en busca de dar un batacazo y necesitaba que el Pipa se libere de la carga de no meter un gol, y eso por fin llegó. Este sábado, Darío aprovechó un rebote del arquero de Técnico Universitario para poner el 1-0 cuando se terminaba el partido. Debe ser uno de los goles más feos en la trayectoria del Pipa pero que es valioso como pocos, aunque el delantero pareció que ni se acordaba cómo se festejaba. Tiene sentido, pasaron 747 dias de la última vez. Que no se corte.










