El problema de la realidad es que, aunque se la niegue, sigue existiendo.
Los gobiernos tienen distinta forma de lidiar con ella. Unos la aceptan y gestionan. Otros la aceptan, pero la niegan por necesidad política. Y están los que la niegan, pero no por conveniencia sino por estar convencidos de que no existe.
Hace años que Javier Milei viene demostrando cierta dificultad para lidiar con lo que lo rodea. Desde antes de ser presidente y quizá motivado por su histórica necesidad de evadir la compleja realidad familiar con la que creció.
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En la neorrealidad de Milei la economía crece, la inflación sigue bajando, este es…
El hecho más notorio de esa negación es su consabida imposibilidad de aceptar la muerte de su perro Conan, ocurrida en 2017.
Solo en un país orwelliano él puede seguir hablando como si su perro estuviera vivo y mostrar a otro animal como si se tratara del ya fallecido, sin que ningún comunicador le haga notar que Conan no existe. Porque si no, ya tendría 22 años.
Hay una neorrealidad construida alrededor de Milei. Allí, la economía sube como “pedo de buzo”, la inflación sigue bajando, este es “el Año de la Grandeza Argentina” (así se estableció por decreto) y él pronto recibirá el Nobel de Economía.
En su dificultad para ver los grises de la historia, el Presidente parece incapaz de reconocer que, incluso los logros que pueda exhibir, coexisten con la magnitud de una parálisis económica que genera inquietud en el propio oficialismo y zozobra en los sectores más afectados.
La crisis de los neumáticos Fate ejemplifica bien el desfasaje entre realidad y neorrealidad.
En materia de empleo, es el desfasaje número 21.939. Que es la cantidad de empresas perdidas desde la llegada de Milei al poder. Aunque incluye solo a las que bajaron sus persianas hasta noviembre de 2025, que es hasta cuando llegan los registros oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
Es con esa información con la que la fundación Fundar acaba de publicar su último Monitor mensual de cantidad de firmas existentes en el país. Esas casi 22.000 empresas caídas representan la mayor crisis empresaria que haya ocurrido durante los primeros 24 meses de gestión de un gobierno, desde que se inició este estudio, en 2003.
Solo durante el pasado mes de noviembre cerraron 892 empresas. Y fueron 10.123 en el último año. Desde 2023, la cantidad de empresas descendió en 23 de las 24 provincias. La única excepción fue Neuquén y la explicación se llama Vaca Muerta. Mientras que, tomando 19 sectores empresarios, en 15 de ellos se perdieron empresas en estos dos años.
Como pasó con otra gran compañía como Whirlpool, el cierre de Fate (920 empleos en cuestión) implicaría la caída de una red de firmas proveedoras desarrolladas en su entorno y que emplean a otras 2.500 personas.
En las últimas semanas se conocieron otros finales de empresas de distintos tamaños. Como el cierre de la famosa productora de hamburguesas Paty (200 empleados) y de la textil Alal (un siglo de trayectoria, 260 empleados). La textil TN & Platex suspendió a 190 trabajadores, la fabricante de piezas plásticas Novax anunció el fin de sus operaciones (38 empleados). La paralización de tres plantas de Lácteos Verónica dejó a 600 empleados sin tareas. Tras 48 años, cerró la metalúrgica Fornax, despidiendo a los últimos empleados que le quedaban.
En este contexto, esta semana se habló mucho sobre los empleos perdidos durante la actual gestión. La cifra que se repitió es 300 mil.
Pero eso no es lo que indican los informes oficiales. Los que publica el Ministerio de Capital Humano hablan de 561 mil puestos de trabajo menos, sumando el empleo asalariado privado (el más afectado, con 193 mil puestos perdidos), público, casas particulares, autónomos, monotributistas y monotributo social. La mayoría de esos empleos perdidos (431 mil) se produjo el último año, en línea con la extensión de la crisis.
La cuenta es simple: había 13.413.000 trabajadores en diciembre de 2023; el Año de la Grandeza Argentina arranca con 12.852.000.
Quizá producto de las presiones oficiales que acompañan a la millonaria distribución de la publicidad pública (que existe aunque también se la niegue) o quizá por la triste costumbre de adherir a los gobiernos de turno cuando aún aparecen empoderados, muchos medios y políticos (incluso opositores) intentan amoldar la realidad para que no se diferencie tanto del relato presidencial.
… “el Año de la Grandeza” y a él le darán el Nobel de Economía. La realidad es distinta
En esta neorrealidad mileísta, la parálisis productiva que los industriales llaman “industricidio” ya no sería responsabilidad de un modelo económico que abrió indiscriminadamente las importaciones, congeló la obra pública, destruyó el consumo e intervino en el mercado con tasas tan altas que impiden el crédito y mantienen el dólar artificialmente bajo.
Por el contrario, el problema son los malos empresarios como Paolo Rocca, Madanes Quintanilla o cualquiera de los otros dueños de las 22.000 empresas cerradas en dos años. O la casta opositora corrupta (no la casta oficialista corrupta), los sindicalistas que quieren parar al país y hasta los trabajadores que no saben aggiornarse a tiempo. Y, como siempre, también son un problema los malditos periodistas que pretenden mostrar una oscura realidad que no existe.
Sin embargo, todas las encuestas difundidas en el último mes contradicen la neorrealidad orwelliana que el poder relata.
Para Atlas Intel, el 70% califica como “mala” su situación laboral y la de su familia. Para Opinaia, la pobreza y el desempleo encabezan el rating de preocupación (56% y 52%). Para Pulso Research, el 69% califica como “mala” o “muy mala” su situación económica. Para Proyección, el 71% considera que su economía doméstica empeoró o se mantiene “igual de mal” que en los últimos meses. Para Equipo Mide, el 58% evalúa entre regular, mala y muy mala la gestión del Gobierno.
También se conoció la tradicional encuesta anual de Poliarquía entre 200 líderes políticos, empresariales, económicos, sociales y mediáticos. Un universo que, en sondeos pasados, había mostrado expectativas positivas tanto con el gobierno de Macri como durante el primer año de Milei. Ahora, cuando se les pidió que evaluaran la situación económica actual, el 67% la consideró regular o negativa.
Este es el verdadero problema del oficialismo, de la oposición, de los empresarios, de los medios y el de todos. El que se mencionaba al principio. Podemos odiar la realidad, pero sería mejor aceptarla porque es allí donde pasaremos el resto de nuestros días.










