Carlos Alberto Ortiz Ortega, de 33 años, apodado El Biyik por sus compañeros de barra, viajó este sábado junto a unos 70 seguidores de los Toros de Celaya para alentar a su equipo en el encuentro de la Jornada 20 de la Liga Premier MX, primera categoría del Ascenso mexicano. Pero no regresó.
Cuando los aficionados salieron del estadio , integrantes de la barra local lo interceptaron y lo atacaron con objetos contundentes hasta provocarle la muerte. El cuerpo de Ortiz Ortega fue hallado sobre la calle Constitución. Quedó frente a un local de videojuegos en la colonia Ricardo Flores Magón, a pocas cuadras del recinto deportivo.
La confrontación se desató cuando los hinchas locales salieron al encuentro de los visitantes una vez concluido el juego. Según testimonios recogidos por medios regionales después de la emboscada, varios de los agresores eran jóvenes que arremetieron con piedras y pedazos de madera contra el grupo celayense.
Un testigo relató que Ortiz Ortega intentó correr para ponerse a salvo, pero fue alcanzado por un objeto contundente en la cabeza que le quitó la vida en el acto. Imágenes difundidas en redes sociales muestran a un hombre inconsciente siendo pateado en el suelo y a otro con el rostro destrozado por el impacto de una roca.
Además del fallecido, al menos seis personas resultaron heridas, dos de ellas de gravedad (identificados en redes como Juan Daniel Barrera Lara y Abel Araiza) . Todos fueron trasladados al Hospital Regional de Boca del Río, ubicado a escasos metros del estadio.
Un hecho condenado por el fútbol y la política
La alcaldesa María Josefina Gamboa confirmó los hechos a través de sus redes sociales y ordenó las detenciones pertinentes. La Fiscalía de Veracruz se presentó en el lugar para levantar indicios y el cuerpo de la víctima.
Christian Ríos, presidente del Club Celaya, responsabilizó directamente a la organización local y señaló que la víctima había viajado sin familiares en uno de los dos vehículos que trasladaron a la hinchada guanajuatense.
La directiva del Celaya prometió apoyo a todas las familias afectadas. En redes sociales, la página Club Celayense Recuerdos publicó en Facebook una despedida que resumió el sentimiento de la afición: «Siempre fiel a los colores, hasta el último respiro».
La Liga Premier MX emitió un comunicado de condena, anunció que puso a disposición de las autoridades todo el material audiovisual disponible y abrió una investigación sobre el protocolo de seguridad del Racing de Veracruz.
El club veracruzano, por su parte, rechazó los hechos y sostuvo que su seguridad privada actuó con corrección durante el evento, aunque reconoció que la barra visitante había dañado las instalaciones del recinto durante el cotejo.
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Los tristes antecedentes en el fútbol mexicano
El episodio en Boca del Río sacudió al fútbol mexicano, pero en ningún caso puede considerarse un hecho sin precedentes. La violencia entre barras tiene una historia documentadaque se extiende por al menos tres décadas.
Las barras bravas llegaron al país a mediados de los noventa, cuando se creó la Ultra Tuza del Pachuca inspirándose en los modelos argentinos. Lo que nació como un proyecto de animación fue derivando, con el tiempo, en grupos cada vez más penetrados por la lógica de la violencia territorial.
El episodio más grave registrado hasta hoy ocurrió el 5 de marzo de 2022, cuando integrantes de la barra del Querétaro atacaron masivamente a los seguidores del Atlasen el Estadio La Corregidora. Aquel enfrentamiento dejó decenas de heridos, con familias huyendo al campo y escenas que dieron la vuelta al mundo. La Liga MX aplicó sanciones severas, pero la violencia no se detuvo.
En agosto de 2025, una balacera a las afueras del Estadio Cuauhtémoc de Puebla, durante el partido entre el equipo local y el Atlético San Luis, dejó una mujer muerta y un hombre herido en un enfrentamiento que, si bien involucró a vendedores ambulantes en disputa por el control del estacionamiento, volvió a evidenciar la porosidad entre la violencia urbana y los eventos deportivos.
La muerte de El Biyik en Boca del Río demuestra que el problema no es exclusivo de la Primera División ni de los grandes estadios. La Liga Premier MX, un torneo de Ascenso que busca consolidarse como cantera del fútbol profesional mexicano, enfrenta ahora el mismo dilema que la Liga MX no ha logrado resolver: cómo garantizar que ir a ver fútbol no se convierta en una sentencia de muerte.

















