Hasta hace un par de temporadas, Lautaro Midon era uno de los muchos argentinos jóvenes, talentosos y trabajadores, que luchan día a día para hacerse un lugar en la elite del tenis. Con algunos buenos resultados en el ITF World Tour (ex Futures), escalaba de a poquito en el ranking y empezaba a hacerse notar, aunque no había logrado romper la barrera del top 400. Pero el año pasado por fin despegó. Ganó sus dos títulos más importantes en el escalón más bajo del profesionalismo, jugó sus primeras finales del circuito Challenger y tras comenzar la temporada en el 391° puesto, la terminó en el 233°.
Este año lo arrancó con todo: en el Argentina Open, que coronó a Francisco Cerúndolo, jugó (y superó) por primera vez la clasificación de un torneo ATP y se dio el gusto de debutar en un cuadro principal del circuito mayor del tenis en Buenos Aires, ante su familia y sus amigos. La semana pasada, llegó por tercera vez a la instancia decisiva en el segundo circuito más importante del tenis: perdió en el duelo decisivo del torneo de Tigre por 4-6,6-3 y 6-0 con su compatriota Guido Justo. Y gracias a esas dos actuación, el lunes alcanzó su mejor mejor ubicación en la clasificación mundial, el 215° lugar.
Ese progreso significativo, que tuvo punto de partida en el último tramo de 2024, fue la consecuencia natural de los años de entrenamientos y dedicación dentro y fuera de la cancha. Pero también de dos cambios importantes que Midon hizo a conciencia y que lo llevaron a hacer un click.
«Fueron dos cosas. Una tiene que ver mucho con el tema con unos sponsors. En un momento los pude soltar y después de cuatro o cinco meses de asimilarlo todo, pude empezar a jugar mejor. Y lo otro fue que comencé a hacer cosas nuevas fuera del tenis, que me sirven cuando entro a la cancha», contó el correntino de 21 años en charla con Clarín durante su paso por el ATP porteño.
-¿El tema de los sponsors tiene que ver con la presión que te hacían sentir?
-Sí. Cuando me vine de Corrientes a Buenos Aires, tenía 16 o 17 años. Me pude adaptar bien, pero en ese momento me habían agarrado unos sponsors que me metían mucha presión. Me exigían resultados, rankings. Yo, como era chico, no sabía cómo manejarlo y eso me hacía jugar mal. Me costaba soltarme en la cancha. No me sentía bien porque sabía que una vez que terminaba el partido, iba a tener muchos comentarios negativos. Entonces me iba mal y no disfrutaba jugando al tenis. Fueron dos años de mi carrera en los que la pasé muy mal. Fueron momentos de muchas dudas mías y de mi familia, de no saber qué iba a hacer de mi vida, ni siquiera si iba a seguir jugando. Y hasta que no solté esa parte, no volví a disfrutar. Fue un antes y un después.
-¿Qué te hizo seguir adelante en esos momentos feos?
-El apoyo de mi familia, de mis viejos, sobre todo, que siempre me bancaron, y de la gente que siempre tengo atrás, tirando todos para el mismo lado. Y también mi sueño de ser profesional. Desde chico quiero eso. Desde los 6 años, si me preguntaban que quería ser de grande, lo primero que decía era ser tenista profesional. Siempre me gustó este deporte. Y aunque hubo y hay momentos en los que odio el tenis, siempre quise esto. Entonces decidí seguir jugando y luchando por mis sueños.
-¿Cuáles son las cosas nuevas que hacés fuera del deporte que también te ayudan?
-Empecé a trabajar con una persona y a hacer mucho mindfulness (NdR: una técnica de meditación que busca entrenar la mente para centrar la atención y redireccionar los pensamientos). Ejercicios de respiración, de visualización y todo ese tipo de cosas. Me cambió mucho. Me ayuda a estar tranquilo en los partidos, a pensar y resolver mejor en los momentos de tensión. Entonces puedo disfrutar más dentro de la cancha. Ya llevo un tiempo haciéndolo y me siento mucho mejor desde que arranqué.
Midon descubrió el tenis cuando era muy chiquito. Durante las habituales vacaciones familiares en Brasil, jugaba a la paleta en la playa. Uno de sus tíos le dijo a su papá que lo hiciera probar con el tenis porque veía que tenía «un buen swing, buenos golpes» para ese deporte. Lo llevaron al Club San Martín de la capital correntina, donde agarró una raqueta por primera vez con casi cuatro años. «Y no la solté más», recordó.
En 2020, en plena pandemia, tomó una decisión clave: mudarse a Buenos Aires para potenciar su crecimiento. «Fue difícil, porque me aparté de mi familia, de mis amigos, de la gente con la que convivía día a día, la gente del club. Pero para seguir el camino del profesionalismo era fundamental, porque se nota la diferencia», afirmó.
Primera final de challenger🥈❤️ pic.twitter.com/JI0SEin2O0
— Lautaro Midon (@Lautaromidonn) June 15, 2025
Como junior, fue número ocho del mundo, ganó cuatro títulos y jugó los cuatro Grand Slams en 2022, con los octavos de final de Australia como mejor resultado. En septiembre de 2023 levantó su primer trofeo como profesional, en el M15 de Olavarría. Hoy acumula seis en el circuito ITF, entre ellos los M25 de Yerba Buena, Tucumán, y Luján, que ganó en marzo de 2025.
La pasada temporada además fue finalista en los Challengers de Santa Fe (junio) y Temuco, Chile (noviembre). Tras esa primera final, se metió por primera vez entre los 300 mejores del ranking.
Ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos Junior de Cali 2021 y en los Suramericanos de la Juventud de Rosario 2022. Se dio el gusto de ser sparring de las grandes estrellas del circuito en las ATP Finals 2022 -en las que entrenó con Novak Djokovic y tuvo una linda conexión con Daniil Medvedev– y del equipo argentino de la Copa Davis en la serie ante Lituania por el Grupo Mundial I de septiembre de 2023. Y la semana pasada cumplió otro sueño en el BALTC.
«De chico soñaba con ganar un Future, con ganar un Challenger, que todavía no se me dio, con jugar el ATP en Argentina, sentir la euforia de la gente. Se está empezando a dar todo de a poco y creo que es por el laburo que hacemos todos los días. Cuando pierdo siempre me quedo un poco triste, un poco enojado. Pero esta vez en Buenos Aires fue distinto. Dejé de lado la derrota (en primera ronda ante el español Pedro Martínez) y me llevé todo lo que viví esos días. Fue una felicidad enorme», comentó.
Y proyectando para adelante una temporada con un inicio muy positivo, afirmó: «Aunque siempre lo primordial es seguir mejorando en todos los aspectos, tenis, físico y mental, hablamos bastante de objetivos con mi equipo. Para 2026 no nos pusimos ninguno en cuanto al ranking. Lo que queremos es entrar a las clasificaciones de los Grand Slams. Con el ranking de ahora se me estaría dando, pero en el tenis hay semanas que te va bien y otras que te va mal. Así que hay que estar siempre a full«.
Un premio que le dio tranquilidad
Representado por la agencia Summa Sports y con Yonex como sponsor de raqueta e indumentaria, Midon reconoce que no es fácil vivir del tenis estando ubicado entre el 400° y el 200° puestos del ranking mundial. Pero para el comienzo de esta temporada tuvo una ayuda importante: la Beca Galperin al Mérito, una iniciativa destinada a potenciar la carrera de jóvenes talentos que inició el empresario Marcos Galperín y supervisa la Asociación Argentina de Tenis.
Midon perdió en la final del Challenger de Tigre ante Justo. Foto Prensa AATLos beneficiarios son los dos primeros de un ranking anual que se va arma con los puntos que consiguen los argentinos de entre 16 y 21 años en torneos ITF y Challengers disputados en el país. El correntino encabezó la lista de 2025 con 110 unidades y recibió 60 mil dólares. Juan Manuel La Serna fue segundo con 53 y se llevó 40 mil.
«Fue una ayuda impresionante para planificar el año de una forma distinta y pensar de otra manera qué torneos y qué giras jugar para ir con entrenador, preparador físico y kinesiólogo», contó.
Y agregó: «Significa también un alivio dentro de la cancha. No estás pensando en el tema económico, porque sabés que tenés cubiertos varios meses de gastos. El año pasado, con los resultados que tuve, más o menos me pude mantener. No gané plata pero tampoco perdí, creo (risas). Y este año, entre los resultados y la beca, creo que algo de plata voy ganando».










