España ocupa un lugar central en el radar de los argentinos que piensan en emigrar. Ya sea con o sin ciudadanía europea, ese país aparece como la puerta de entrada relativamente accesible a Europa, con idioma compartido, una comunidad argentina numerosa y un mercado laboral que, aunque más exigente, sigue ofreciendo oportunidades.
Pero dar el salto requiere algo más que “ganas de probar suerte”: hay un kit básico que conviene tener claro antes de subir al avión sin pasaje de regreso.
Emigrar, dice Lorena Ribichini, referente de la enorme comunidad virtual Argentinos en Madrid, no empieza el día que se aterriza en Barajas: “Es empezar de nuevo, es tener la hoja en blanco, pero usando los recursos que fuiste adoptando a lo largo de su vida”.
En ese proceso, que ella misma inició hace 9 años, advierte, hay entusiasmo, pero también momentos intensos, estresantes y de duelo por lo que se deja atrás. Asumir que nada es para siempre suele ser, dice, “un alivio en los momentos más difíciles”.
Por fuera de lo emocional, la planificación aparece como el primer paso inevitable. Irse sin un proyecto mínimo y sin ahorros puede transformar la experiencia en una trampa. “Contar con respaldo económico para los primeros meses, mientras se regulariza la situación y se consigue trabajo, es clave para no tomar decisiones apuradas ni aceptar condiciones desfavorables”, sigue Lorena.
Los “papeles” son el corazón del kit. “Lo primero que tenés que decidir es por qué puerta vas a entrar a Europa: ¿como estudiante, como trabajador, con una residencia, sin trabajar o porque tenés familia?”, explica a Clarín la desarrolladora digital Eliana Diehl, creadora de ArgentApp, la red que ayuda a armar un esquema argento para irse a vivir afuera.
“En general, te van a pedir casi lo mismo en toda Europa: pasaporte al día (argentino o europeo), no tener antecedentes penales, demostrar que tenés dinero para mantenerte. Aquí es importante saber el Iprem (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples) mensual, en España son € 600 mensuales, y dependiendo del tipo de visado te van a pedir tener el 100% o hasta el 400% del Iprem por 12 meses”, detalla Eliana.
Siguiendo con el ejemplo de si el destino es España, habrá que presentar una certificación de cuenta bancaria española con ese dinero, o contrato de trabajo, y un seguro médico completo por cualquier problema que pudiera surgir antes de conseguir trabajo.
Para quienes tienen chances de tramitar la ciudadanía europea, hacerlo antes de emigrar marca una enorme diferencia en cualquiera de los países miembros. Contar con un pasaporte comunitario simplifica trámites y abre más puertas en el mercado laboral.
“Aún así, vivir en España implica gestionar sí o sí identificaciones locales. El Número de Identidad de Extranjero, conocido como NIE, funciona como el ‘número de habitante’ ante el Estado español y es indispensable para trabajar, alquilar, abrir una cuenta bancaria o darse de alta en impuestos y seguridad social”, suma Lorena. Sacar el NIE cuesta casi 10 euros.
Todos los extranjeros que residen en España deben solicitar un NIE, sean ciudadanos europeos o no. El proceso varía según el tipo de permiso o visa con el que se ingrese al país. Quienes tienen ciudadanía española directamente tramitan el DNI, porque no son considerados extranjeros.
En el caso de los ciudadanos de la Unión Europea, aunque existe el derecho a residir en otro país miembro, España exige cumplir ciertos requisitos mínimos, como contar con un contrato de trabajo, ser autónomo (acá le decimos monotributista), estudiante o demostrar medios económicos suficientes y seguro de salud.
En paralelo aparece el empadronamiento, un trámite obligatorio y presencial en el ayuntamiento del lugar donde se vive. Es rápido y gratuito, pero fundamental: permite acceder a la sanidad pública, inscribirse en servicios y avanzar con otros trámites clave. Sin dirección registrada, la integración al sistema se vuelve cuesta arriba.
“Algunas residencias, como la de estudio, hoy se pueden tramitar en España, si estás dentro de los 90 días de turista. Si venís a hacer una carrera, máster o una formación reconocida, te dan residencia de estudiante y muchas veces podés trabajar unas 30 horas semanales”, describe Eliana.
Trabajo, un panorama complejo en España
Según los últimos datos difundidos por el Gobierno español, hay unos 70.000 argentinos trabajando y haciendo sus aportes. Los argentinos representan la quinta fuerza laboral entre los latinoamericanos.
España, como Italia, también viene ajustando su política migratoria. En las últimas semanas, el gobierno de Pedro Sánchez anunció que regularizará la situación de los extranjeros sin ciudadanía -entre los que hay 42.000 argentinos- que hayan permanecido en el país desde hacía cinco meses, y que les otorgará una residencia legal sólo por un año. Los cambios no implican un cierre, pero sí mayor exigencia en el cumplimiento de requisitos para poder trabajar legalmente.
“Trabajar en España hoy es bastante complejo, no como años anteriores donde había muchas oportunidades”, advierte Eliana.
En general, dice, “toman latinos para trabajos de limpieza, operarios, cuidadores, y gastronomía”. Conseguir un trabajo más calificado es mucho más difícil: “Aún siendo profesional y teniendo idiomas la competencia es muy alta, recomendamos elegir la ciudad a la que desean ir a vivir revisando el dato de oportunidades de empleo per cápita en alguna de las plataformas de investigación como https://eures.europa.eu/”.
Para Eliana, hay que tener en claro “si la ciudad a la que vas hay oportunidades de empleo y de crecimiento”, y “sí o sí venir preparado con 2 o 3 posibles variantes de tu CV”.
Lo ideal es adaptarlo al estilo español y revisar los sectores que están contratando más: turismo, tech, gastronomía, logística. “Contactate con muchas personas por LinkedIn, tratá de abrir la mayor cantidad de puertas antes de pegar el salto”, avisa.
Desde la delegación de la Unión Europea en Argentina dijeron a Clarín que el modelo de currículum más aceptado y utilizado en toda la región es el Europass CV, un formato que se completa en la web oficial de la UE y se puede compartir a empleadores en 31 idiomas: https://europass.europa.eu/en/create-europass-cv.
La inserción laboral formal exige también el alta en la Seguridad Social. Ese número es indispensable para trabajar, pero además habilita el acceso al sistema sanitario. Sin ese registro no se puede avanzar con la tarjeta sanitaria para acceder al sistema público español. La Tarjeta Sanitaria Europea sólo cubre prestaciones médicas durante estancias temporales en otros países de la Unión. En muchos casos, especialmente al inicio, se suma un seguro médico privado. “Funciona como una prepaga y suele ser un requisito para algunos tipos de residencia, además de facilitar el acceso rápido a consultas y estudios”.
Buscar casa, uno de los mayores desafíos
La vivienda es uno de los mayores desafíos. El mercado de alquiler de “pisos”, como le dicen los españoles a los departamentos, especialmente en Barcelona, Madrid, Valencia y Málaga, está saturado desde hace años.
“Muchos argentinos optan por compartir piso con otras personas. Los alquileres de habitaciones rondan entre los 450-800 euros mensuales, dependiendo si tienen baño privado y otros amenities. Pero hay que consultar antes de alquilar que te dejen empadronarte en ese domicilio. Hay muchos pisos que los dueños no dan esta opción y luego no podés comenzar con los papeles”, detalla la creadora de esa plataforma para emigrar.
Los caseros suelen pedir pasaporte o NIE, contrato de trabajo o comprobantes de ingresos, y fianza (nuestro depósito): mínimo un mes, a veces más, avisa Eliana, “aunque la ley dice otra cosa, pero al llegar no tenemos muchas opciones”. Los contratos en España son privados, no están regulados por lo que en general son un papel carta con el contrato y con esa firma ya alcanza.
Portales como Idealista y Fotocasa concentran la mayor oferta de vivienda, pero los requisitos son estrictos. La mayoría de los propietarios pide demostrar solvencia con contrato laboral y nóminas (recibos de sueldo). Quienes aún no las tienen pueden enfrentarse a pedidos de varios meses de alquiler por adelantado, además del depósito y las comisiones. Tener el NIE o DNI resulta clave para avanzar.
Hoy, encontrar casa en España puede tardar entre uno y tres meses. “Y sin el alquiler, no te puedes empadronar y sin empadronamiento no puedes avanzar a obtener tu tarjeta de residencia y conseguir empleo”, cuenta, recorriendo el camino de todo inmigrante.
Otro punto que suele generar consultas es el permiso de conducir. España permite canjear el registro argentino por el carnet español para vehículos particulares y motos, siempre que la licencia haya sido emitida antes de obtener la residencia. Para eso, se necesita un certificado de legalidad y antigüedad del carnet, apostillado, y gestionar una cita previa en la Dirección General de Tráfico. Tenerlo resuelto ahorra tiempo y dinero, sobre todo para quienes planean trabajar en zonas donde el auto es necesario.
Abrir una cuenta bancaria aparece entre las primeras gestiones prácticas. En España, casi todo se bancariza: alquiler, servicios, impuestos. Bancos tradicionales como Santander o BBVA permiten abrir cuentas a extranjeros con pasaporte, y en paralelo crecen las opciones digitales. Plataformas como N26 o Revolut son muy utilizadas por argentinos recién llegados porque permiten abrir cuentas 100% online, a veces incluso sin tener aún el NIE físico.
Volviendo a las sensaciones, la comunidad argentina cumple un rol central en el proceso de adaptación, aunque no sea en persona. “Hoy hay muchas formas de hacer comunidad porque la presencia de argentinos es muy alta”, explica Lorena. Se refiere a que grupos de WhatsApp y cuentas temáticas en las redes funcionan como redes de contención, intercambio de datos y primer apoyo emocional. No reemplazan la planificación, pero ayudan a no sentirse tan lejos en los primeros meses.










