La radiación solar volverá a ubicarse en niveles preocupantes hoy, 25 de febrero. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé para la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense un índice UV máximo de 9, categoría “muy alto”, con mayor riesgo entre las 12 y las 14, la franja más crítica del día.
Ahora, en el norte argentino y la región de Cuyo los valores podrían superar 11, lo que se considera “extremo”. En la Patagonia, en cambio, el índice oscilará entre moderado y alto según la nubosidad, aunque la exposición prolongada también implica riesgos.
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Qué es el índice UV y por qué importa
El índice ultravioleta (IUV) mide la intensidad de la radiación solar capaz de provocar daño en la piel. La escala, desarrollada por la Organización Mundial de la Salud, va de 1 (bajo) a 11 o más (extremo) y permite evaluar de manera simple el nivel de peligro.
Se trata de un indicador clave para la salud pública. Aunque invisible, la radiación ultravioleta tiene efectos acumulativos y su impacto no es inmediato en todos los casos. El monitoreo diario ayuda a planificar actividades al aire libre y reducir el riesgo de lesiones cutáneas a largo plazo.
Los riesgos de la exposición excesiva
La radiación ultravioleta no es inocua y sus efectos pueden aparecer en cuestión de horas. Una exposición intensa provoca quemaduras solares, enrojecimiento, dolor e incluso ampollas. En los ojos puede generar fotoqueratitis, una inflamación dolorosa de la córnea similar a una “quemadura” ocular.
Su problema más serio es el daño acumulativo. Cada exposición sin protección deja una huella en las células de la piel. Con el paso del tiempo, ese deterioro aumenta el riesgo de cáncer cutáneo, tanto melanoma —el más agresivo— como carcinomas basocelulares y espinocelulares, que son los más frecuentes.
Además, la radiación UV acelera el envejecimiento prematuro de la piel, favorece la aparición de manchas y arrugas profundas, e incrementa la probabilidad de desarrollar cataratas y otras patologías oculares. Estudios internacionales también vinculan la sobreexposición con una disminución transitoria de la respuesta inmunológica.
La evidencia médica es clara: el riesgo no depende solo de la temperatura. Incluso en días nublados, hasta el 80% de la radiación ultravioleta puede atravesar las nubes.
Qué recomiendan los especialistas
Frente a índices UV altos o muy altos, las autoridades sanitarias insisten en reforzar la prevención. Las principales recomendaciones son:
Evitar la exposición directa al sol entre las 10 y las 16, cuando la radiación alcanza su pico máximo.
Usar protector solar de amplio espectro (UVA y UVB) con FPS 30 o superior.
Aplicar el producto en cantidad suficiente 30 minutos antes de salir y renovarlo cada dos horas o después de nadar o transpirar.
Qué significa el FPS y cómo elegir el protector solar adecuado según tu piel
Utilizar ropa de trama cerrada, preferentemente clara, que cubra brazos y piernas.
Incorporar sombrero de ala ancha que proteja rostro, orejas y cuello.
Elegir anteojos de sol con filtro UV certificado.
Buscar sombra en las horas centrales del día, especialmente en el caso de niños, adolescentes y adultos mayores.
La prevención diaria es la herramienta más eficaz para reducir daños a corto y largo plazo.










