El petróleo y el gas extienden su escalada este miércoles, mientras Estados Unidos e Israel intensifican la ofensiva contra Irán y algunos de los principales productores energéticos, como Qatar e Irak, suspenden parte de la producción y suministros desde Oriente Próximo por falta de rutas de distribución. Con el tráfico en el estrecho de Ormuz paralizado y el mercado de energía en máxima tensión, Donald Trump ha ofrecido garantías de seguros y escolta militar a los buques para reanudar el tránsito marítimo en esta vital vía.
El precio del Brent avanza un 2,6% este miércoles, con lo que supera los 83 dólares por barril y acumula un alza de un 16% en tres días, la mayor desde 2020. El West Texas Intermediate (WTI) supera los 76 dólares. En el mercado europeo de gas, los contratos TTF que se negocian en Países Bajos suman hoy un 1,5% -ha llegado a subir un 13% en la apertura- para situarse en torno a los 55 euros por Mwh. Al final de la semana pasada, el precio del gas era de 32 euros por Mwh, por lo que la subida acumulada en tres jornadas es del 72%.
El presidente Donald Trump señaló que el brazo inversor internacional del Gobierno (DFC por sus siglas en inglés) proporcionará seguros contra riesgos políticos y garantías financieras para los petroleros en el Golfo, con el fin de garantizar el paso de buques por el estrecho de Ormuz, reanudar el tráfico de materias primas y evitar una crisis energética mundial. El mandatario ha ofrecido también escolta naval por parte de la Armada estadounidense “si fuera necesario”. Una propuesta aún sin concretar, que los operadores han recibido con cierta frialdad.
“La promesa de tales garantías llega en un momento en que las aseguradoras están cancelando la cobertura por riesgo de guerra para los buques que navegan por el estrecho de Ormuz. Es una buena noticia, pero claramente no sucederá de la noche a la mañana. Las escoltas navales serían útiles, pero este esfuerzo llevará tiempo”, señalaron los analistas de ING en una nota.
El mercado petrolero ha sufrido una sacudida debido a la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, con ataques y contraataques que se extienden por Oriente Próximo. Como represalia, Teherán ha atacado buques e instalaciones energéticas, ha forzado el cierre efectivo de la navegación en el Golfo y ha obligado a la suspensión de la producción de gas y petróleo, desde Irak a Qatar, responsable del 20% mundial. El aumento de los precios del crudo, del gas y de los productos derivados del petróleo ha azuzado el temor a una crisis energética mundial.
La oferta de un seguro y de escolta por parte de Washington se produce ante la parálisis del tránsito marítimo en la región, lo que ha forzado que se detenga el bombeo. Irak, el segundo mayor productor de la OPEP, recortó la producción en casi 1,5 millones de barriles diarios, aproximadamente la mitad de su producción, debido a las limitaciones de almacenamiento y la falta de una ruta de exportación, informa Reuters. El país podría verse obligado a suspender totalmente su producción de casi 3 millones de barriles diarios en cuestión de días si no se reanudan las exportaciones. También en Arabia Saudí los principales depósitos de petróleo se están llenando, según la empresa de análisis geoespacial Kayrros.
Después de cinco días de conflicto, las hostilidades se acentúan. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) aseguran haber iniciado una amplia ola de ataques contra Irán, mientras que el Ministerio de Defensa de Arabia Saudí indicó que ha interceptado drones y misiles. Estados Unidos señala por su parte que ha atacado buques iraníes, lanzadores y drones y que prácticamente no hay buques iraníes transitando por la zona.
Crisis energética
A medida que la crisis se prolonga, los indicadores del mercado petrolero muestran una escasez a corto plazo. El diferencial del Brent —la diferencia entre sus dos contratos más cercanos— se ha ampliado a 3,29 dólares por barril, lo que indica un patrón alcista a medio plazo. Hace un mes, la diferencia era de tan solo 71 centavos, según datos de Bloomberg.
El estrecho de Ormuz es una vía que conecta el golfo Pérsico y está controlado por Irán al norte. Se trata de una conexión esencial para el comercio energético mundial, ya que a través de él fluye aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas del mundo. Desde el estallido de la guerra el sábado, los petroleros han evitado el paso debido a los crecientes riesgos, incluidas las amenazas de Teherán contra los buques. Las aseguradoras, por su parte, cancelaron las coberturas sobre los petroleros ante la falta de garantías de tránsito.
“Pase lo que pase, Estados Unidos garantizará el FLUJO LIBRE DE ENERGÍA al MUNDO”, publicó Trump en redes sociales, sin dar más detalles sobre el mecanismo de seguro que se ofrecerá.
El DFC normalmente moviliza capital privado hacia los países en desarrollo para reducir el riesgo de las inversiones. “Esto son solo palabras por ahora, así que necesitamos ver cómo se desarrolla”, dijo a Blomberg Rebecca Babin, operadora de energía de CIBC Private Wealth. “¿Cómo son esas escoltas militares? ¿Cuánto cuesta el seguro? ¿Se sienten los transportistas cómodos con lo que se les ofrece?”, añadió.










