El Departamento de Estado anunció este jueves, dos meses y dos días después de la captura en Caracas de Nicolás Maduro, que “las autoridades de Estados Unidos y las de Venezuela han acordado restablecer relaciones diplomáticas y consulares”. “Este paso”, dice Washington en un comunicado, “facilitará nuestros esfuerzos conjuntos para promover la estabilidad, apoyar la recuperación económica y avanzar en la reconciliación política” en el país latinoamericano.
“Nuestra colaboración se centra en ayudar al pueblo venezolano a avanzar mediante un proceso gradual que cree las condiciones para una transición pacífica hacia un Gobierno elegido democráticamente”, añade el texto. “Estados Unidos mantiene su compromiso de apoyar al pueblo venezolano y de trabajar con sus socios en toda la región para promover la estabilidad y la prosperidad”.
Las relaciones diplomáticas entre ambos países estaban rotas desde que el 23 de enero de 2019 el entonces presidente Maduro acusara a Washington de “intervencionismo” después de que Donald Trump reconociera al proclamado “presidente encargado”, Juan Guaidó, como el líder legítimo del país latinoamericano.
El anuncio de la reanudación de relaciones traerá un aumento la presencia diplomática estadounidense, tras la reapertura de la embajada de Washington en Caracas en febrero y de la llegada de la jefa de Asuntos para Venezuela, Laura Dogu. En ese mismo mes, Rodríguez nombró a uno de sus colaboradores más cercanos, Félix Plasencia, como su representante en Estados Unidos. Su mudanza a Washington no se ha concretado, con todo, hasta ahora.
El anuncio supone un paso más en el plan que Trump puso en marcha con la intervención militar para capturar a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, que esperan juicio en Nueva York. Tras el golpe, el republicano dejó al frente de Venezuela a Delcy Rodriguez, presidente interina y miembro destacado, junto a su hermano Jorge, del chavismo.
El plan de Washington ha pasado en este tiempo por priorizar el negocio −fundamentalmente, el petrolero− a las urgencias democráticas. Aún no hay una fecha fijada para la convocatoria de elecciones, aunque ya se dieron las condiciones para el regreso de la principal líder opositora, María Corina Machado. Esta anunció la semana pasada su intención de volver al país del que salió tras vivir durante un año en la clandestinidad a recibir el premio Nobel de la Paz en diciembre pasado.
Este mismo jueves Trump aseguró que Venezuela está “estabilizada” y volvió a alabar al chavismo que ha tomado las riendas en Caracas. “Tenemos una persona maravillosa como su presidenta electa, Delcy Rodríguez, y ella y su personal han estado haciendo un trabajo fantástico con nosotros”.
El ejemplo Delcy
A Rodríguez, que antes fue vicepresidenta de Nicolás Maduro, la nombró el Parlamento como presidenta encargada, tras la intervención militar estadounidense. Nunca ha sido elegida en las urnas, pero para Trump ya ha alcanzado la categoría de ejemplo. Si ir más lejos, para dar pistas sobre qué debe pasar, a su juicio, en Irán, al final de la guerra que Estados Unidos empezó el sábado pasado junto a Israel. En declaraciones a Axios, el presidente dijo este jueves que está buscando “a una Delcy” para sustituir al líder supremo Ali Jameneí, al que mataron las bombas israelíes el primer día de la guerra, dado que las opciones que se abren ante él no le gustan, y que considera que debe participar en el proceso de decisión de ese relevo.
Venezuela debería votar por un nuevo presidente una vez se cumpla el lapso de 90 días, prorrogables por otros 90 días, permitidos para un Gobierno interino, según la Constitución. El Tribunal Supremo de Justicia, sin embargo, calificó la captura de Maduro como una “ausencia forzosa” y evitó declarar su “falta absoluta”, mecanismo que habría podido abrir la puerta a una convocatoria más urgente de elecciones.
“Estamos sacando cientos de millones de barriles de petróleo, y va a Houston y varios otros lugares donde se está refinando. De vuelta, les estamos enviando mucho más dinero del que han ganado en muchos años y, de hecho, muy pronto será más dinero del que han ganado nunca”, agregó Trump este jueves en un acto en la Casa Blanca de homenaje al equipo de fútbol Inter de Miami.
Este acercamiento ha incluido esta semana la visita de dos días del secretario de Interior estadounidense, Doug Burgum. Durante ese viaje, ha quedado cerrado el primer contrato a través de la nueva ley de hidrocarburos entre Shell y una empresa privada venezolana, no identificada por ahora. La norma ha servido para abrir el negocio energético, antes controlado por el Gobierno, al sector privado al que le ofrece amplias rentas y la posibilidad del arbitraje internacional en caso de conflictos. Tras las firma de estos acuerdos, Shell volverá a emprender operaciones en el país.
“Lo hemos invitado a la firma de los acuerdos con Shell, que ha estado en aquí desde 1914, en materia de gas y petróleo. Le estamos dando vida y ejecución a la nueva ley de hidrocarburos y hemos sido testigos de la firma de contratos entre Shell y una empresa privada de Venezuela”, dijo la presidenta encargada Delcy Rodríguez a Burgum. “Ratifique al presidente Trump toda nuestra disposición a seguir construyendo esta agenda diplomática y de cooperación entre nuestros países”.
Burgum es el quinto alto cargo estadounidense que visita Venezuela desde el ataque militar del 3 de enero. El funcionario preside, además, Consejo Nacional de Dominio Energético de Estados Unidos, que se encarga también de la minería. En la declaración conjunta hecha en el Palacio de Miraflores, celebró el trabajo hecho por Rodríguez y su hermano, jefe del Parlamento, en la aprobación de la nueva ley y auguró prosperidad gracias a las nuevas relaciones entre gobiernos hasta el año pasado eran enemigos. También valoró la presencia del talento venezolano en petroleras estadounidenses, a donde llegaron muchos técnicos de PDVSA que emigraron por la crisis de la industria nacional y la persecución del chavismo luego del paro petrolero de 2002.
Burgum relacionó el desarrollo minero del país con la seguridad nacional. “Esta larga historia entre ambos países va a llevar a nuevas oportunidades, nuevos empleos y prosperidad para los pueblos y empresas”, dijo. “No se puede separar la energía de la economía y no se puede separar la energía y los minerales críticos de la seguridad nacional. Esta asociación es una base para la paz y la estabilidad de este mundo, un fundamento para prosperidad”, dijo Burgum, que asegura que hay “optimismo por el futuro en Venezuela” entre las empresas de su país.
No se han presentado detalles sobre los planes mineros conjuntos para el sur de país, zona que concentra importantes yacimientos de oro y minerales estratégicos. Hace 10 años, Nicolás Maduro, con la creación del Arco Minero del Orinoco, abrió a la explotación indiscriminada una enorme área que ocupa casi 12% del territorio nacional.
En esta área actualmente extraen recursos empresas chinas y turcas, el Gobierno venezolano y mineros ilegales. Gran parte del territorio está controlado por grupos armados irregulares y mafias que han dejado un importante saldo de degradación ambiental y violaciones de derechos humanos, denunciadas en varios informes de Naciones Unidas. Entrar en este peligroso territorio será un desafío enorme para cualquier empresa internacional. A su salida del país, antes de tomar el avión, el funcionario estadounidense evadió la pregunta de los periodistas sobre esta situación.










