El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reiterado este sábado que el régimen castrista está “en sus últimos momentos de vida”. También ha asegurado que La Habana se encuentra en conversaciones con Washington: “Quiere llegar a un acuerdo” y está negociando con él y con el secretario de Estado Marco Rubio. “Creo que se llegaría a un acuerdo muy fácilmente con Cuba”, ha vaticinado, en unas declaraciones en las que también ha anunciado que su Gobierno ha reconocido de manera oficial al de Delcy Rodríguez en Venezuela: “ella está haciendo un gran trabajo”, ha subrayado.
Trump ha intervenido en la inauguración de la cumbre Escudo de las Américas, que agrupa a líderes de la derecha en el continente y en la que también ha anunciado la creación de una nueva “coalición militar” en América Latina, la Coalición Contra los Carteles en América (CCCA), para combatir a los grupos del narcotráfico.
“Vamos a ir más duro”, ha prometido el mandatario, quien ha asegurado también que “desatar el poderío militar” es “la única manera” de derrotar a los carteles. Trump ha aludido a la campaña militar de su país en el Caribe y el Pacífico oriental contra supuestas narcolanchas, que ha matado a cerca de 150 personas en docenas de ataques y que numerosos expertos consideran ilegal.
El presidente estadounidense expresó también en su discurso su satisfacción por los acontecimientos en Venezuela tras la operación para capturar a Nicolás Maduro el 3 de enero: “Estamos extrayendo cantidades enormes de petróleo, ellos tienen ahora más dinero del que consiguieron nunca”.
El republicano anunció que esta semana, en la que las dos capitales han anunciado el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, “hemos reconocido formalmente el gobierno venezolano. También hemos alcanzado un acuerdo histórico con Venezuela sobre oro, que permitirá a nuestros dos países colaborar para faciliar la venta de oro venezolano y otros minerales. Ellos tienen cantidades enormes de oro, buenos terrenos, pero no no podían extraerlo. El sistema no les permitía aprovecharse del valor de la tierra”.
En la cumbre participan los presidentes de Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; Costa Rica, Rodrigo Chaves; Ecuador, Daniel Noboa; República Dominicana, Luis Abinader; El Salvador, Nayib Bukele; Guyana, Mohamed Irfaan Ali; Honduras, Nasry Tito Asfura; Panamá, José Raúl Mulino; Paraguay, Santiago Peña, y Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissesar, además del presidente electo de Chile, José Antonio Kast. Quedan fuera gobiernos como los de México, Colombia o Brasil.
La nueva alianza Escudo de las Américas pretende ser la respuesta de la Administración de Trump a otras organizaciones multilaterales ya existentes en la región, muy especialmente la Cumbre de las Américas, que se celebra cada tres años.
También representa un paso más para poner en práctica lo que la Administración republicana apoda la “doctrina Donroe”: ese nuevo “América, para los americanos” que proclamó James Monroe hace dos siglos y en el que la Casa Blanca considera que Estados Unidos debe ser la potencia hegemónica en el continente. Esa doctrina, reflejada en la Estrategia de Seguridad Nacional, declara que el continente americano es la principal prioridad en política exterior de Washington. Aboga por estrechar los lazos con gobiernos y personalidades afines al trumpismo y fomentar su llegada o permanencia en el poder. Al mismo tiempo, prevé enfrentarse con los que considere hostiles, hasta el punto de deponerlos o amenazar con ello en los casos de Venezuela y Cuba.
Al tiempo que la Administración de Trump ha alardeado de compromiso con la región y organiza esta cumbre, también ha dejado de lado su participación en otros foros regionales. Se ha retirado de tres entidades y ha amenazado con recortar fondos a otras instituciones.
A lo largo de su primer año de mandato, Trump ha recibido en la Casa Blanca a buena parte de los líderes latinoamericanos, desde el salvadoreño Nayib Bukele al presidente de Colombia, Gustavo Petro, que visitó el Despacho Oval en febrero. El republicano no se ha recatado en expresar su apoyo a los candidatos de su preferencia en procesos electorales en la región: en octubre lo hizo a favor de Javier Milei en Argentina, al condicionar la ayuda económica estadounidense al triunfo de su aliado. En diciembre puso el proceso electoral en Honduras patas arriba al anunciar el indulto al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico en Estados Unidos y del mismo partido que Nasri Tito Asfura, el candidato conservador que se acabó imponiendo en esos comicios tras la acción del republicano.
La Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense también especifica como uno de sus objetivos en América Latina el eliminar, o al menos reducir, la influencia de China en la región, donde Pekín es el principal socio comercial de numerosos países. Fomentar las oportunidades de negocio para las empresas estadounidenses es otro.
La reunión de jefes de Estado en Doral (Miami) durante este sábado se celebra apenas tres semanas antes del viaje que Trump tiene previsto a Pekín para reunirse con el presidente chino, Xi Jinping.










