No habían pasado ni 24 horas del bombardeo que el primer día de la guerra mató al líder supremo iraní, Ali Jameneí, cuando la República Islámica se apresuró a espantar el fantasma del vacío de poder al iniciar el proceso para elegir a su sucesor. Este domingo, una semana después, varios clérigos de la Asamblea de Expertos, el organismo encargado de esa tarea, han asegurado que el líder ya ha sido elegido, si bien no han anunciado de quién se trata. Poco después, el presidente de Estados Unidos ha asegurado a la cadena estadounidense ABC que si el designado con cuenta con “su aprobación”, “no durará mucho”.
“La elección del liderazgo ya se ha efectuado y el líder ha sido designado”, ha afirmado a los medios oficiales del país uno de los 88 religiosos que se sientan en la Asamblea de Expertos, el ayatolá Ahmad Alamolhoda, un clérigo ultraconservador considerado cercano al ala dura de la República Islámica. El también miembro de ese for Mohammad Mehdi Mirbagheri lo ha confirmado en un vídeo difundido por la agencia semioficial Fars. En él asegura que un “dictamen firme” sobre el sucesor de Jameneí se ha alcanzado ya.
Otro miembro del cuerpo clerical, Mohsen Heidary, ha precisado a la agencia semioficial ISNA que se ha optado por “el candidato más adecuado, aprobado por la mayoría de la Asamblea de Expertos”. Heidari ha dicho -también en un vídeo- que el candidato ha sido seleccionado basándose en una instrucción del ayatolá Jameneí: la que recomendaba que el máximo líder de Irán fuera alguien “odiado por el enemigo”.
El pasado jueves, el presidente Donald Trump aludió a quien suena como favorito para ese cargo: Mojtaba Jameneí, segundo hijo del dirigente muerto, de quien dijo que era un candidato “inaceptable”. Luego reclamó participar en la elección del nuevo líder supremo iraní.
El nombramiento de Seyed (el título de los descendientes directos del profeta Mahoma) Mojtaba Jameneí se consideraría el símbolo de la continuidad de las políticas de su padre. Jameneí hijo mantiene vínculos con el ala más dura de la Guardia Revolucionaria y, en general, con el aparato militar y de seguridad que constituyen el núcleo duro del poder en Irán.
El ayatolá Ahmad Alamolhoda ha asegurado después que el anuncio público de quién será el sucesor de Jameneí recaerá en el secretario de la Asamblea de Expertos, el ayatolá Hashem Hosseini Bushehri. La víspera, algunos de los nombres más prominentes de la Asamblea de Expertos, como el religioso y marjá (fuente de emulación para los chiíes) Naser Makarem Shirazi habían reclamado acelerar la designación definitiva del líder del régimen para evitar, según dijo, mensajes contradictorios, informa Ali Falahi.
Esas presiones se incrementaron este sábado, el mismo día en que el presidente, el moderado Masud Pezeshkián, se vio desautorizado por el aparato militar y de seguridad del país, después de asegurar en un discurso televisado que su país no atacaría más a los Estados vecinos e incluso disculparse por ello.
Cuando tanto el estamento militar como el Consejo de Seguridad Nacional habían ya desmentido a Pezeshkián ―y el propio presidente iraní había dado marcha atrás―, el parlamentario ultraconservador Hamid Rasaei instó a poner fin al Consejo de Liderazgo provisional. Ese organismo tripartito nombrado el pasado domingo, un día después de la muerte de Jameneí, asume las funciones del líder supremo hasta el nombramiento de su sucesor. Uno de sus tres miembros es Pezeshkián.
Amenazas israelíes
Horas antes de que el ayatolá Alamolhoda asegurara que la Asamblea de Expertos ha alcanzado el quorum sobre el nuevo líder, la cuenta en persa del ejército israelí en X aseguraba que el órgano clerical se reunirá pronto en la ciudad santa de Qom, en el centro del país, y amenazaba a sus miembros con matarlos, al igual que lleva días haciendo con el posible sucesor de Jameneí. El martes, Israel aseguró haber atacado un edificio que albergaba una reunión del organismo cuyo fin era precisamente discutir la sucesión.
El proceso que se está ultimando ahora, a juzgar por las declaraciones de los miembros de la Asamblea de Expertos, solo se ha llevado a cabo una vez desde 1979, cuando se instauró la República Islámica. Fue diez años después, cuando su fundador, Ruholá Jomeini, falleció y Jameneí, que no contaba en principio con las altas credenciales como clérigo que debe tener el líder supremo, fue elegido apresuradamente. Tampoco cuenta con ellas su hijo Mojtaba, lo que no se considera un obstáculo insalvable para su posible ascenso.
Lo que sí planteaba dudas sobre la viabilidad de su elección, al menos hasta ahora, era su parentesco con el líder fallecido. De ser designado para sustituir a su progenitor, el sistema político iraní adquiriría un aire hereditario, que plantearía similitudes poco deseables a ojos de la República islámica con la derrocada monarquía de los Pahleví. El propio Ali Jameneí se opuso en vida a esa posibilidad.










