El petróleo regresa a niveles de alerta. El barril de brent, de referencia en Europa, ha llegado a superar la barrera psicológica de los 100 dólares este jueves, si bien posteriormente se ha estabilizado en el entorno de los 98. La guerra de Irán, lejos de amainar, se recrudece con un aumento de los ataques a buques en aguas del golfo Pérsico y la amenaza del nuevo líder supremo iraní que advierte que el estrecho de Ormuz seguirá cerrado para presionar al enemigo. El efecto calmante que se esperaba con la intervención histórica de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) no se ha producido. Faltan detalles de los plazos y de cómo se pondrán en el mercado los barriles de las reservas, por lo que los expertos son escépticos sobre su efectividad si la violencia continúa. El único bálsamo que podría aflojar la extrema tensión sería, como recordaba ayer el propio director de la AIE, la reapertura del estrecho de Ormuz y la recuperación del paso de los petroleros.
En este contexto, la volatilidad vuelve a ser hoy la tónica en la negociación de materias primas. Tras tocar a primera hora los 101 dólares por barril, el brent se sitúa en torno a 99 dólares, con un alza del 8%. También avanza el West Texas Intermediate (WTI), hasta cerca de los 95 dólares por barril. El gas natural avanza un 2% en los contratos TTF que se negocian en Países Bajos y se colocan en 51 euros por megavatio hora (Mwh).
El mensaje del líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, acerca del cierre de la vía marítima se suma al incremento de las agresiones contra barcos que navegan por el golfo Pérsico y ha azuzado el nerviosismo. Tres buques han sido atacados en la mañana del jueves, según la autoridad marítima del Reino Unido, cerca de Basora, Irak, y al norte del puerto de Jebel Ali en Dubái. Unos ataques que han provocado el cierre temporal de la principal terminal de petróleo iraquí, decisión que también ha adoptado Omán. Las imágenes de petroleros ardiendo en aguas del Golfo son un reflejo del estado de la dureza de la situación sobre el terreno.
“Varios petroleros cargados con crudo iraquí están ardiendo en el golfo Pérsico, frente a la costa de Basora, envueltos en llamas y derramando petróleo en llamas al agua”, dijo a Reuters Tony Sycamore, analista de IG. “Esto parece marcar una respuesta iraní directa y contundente al anuncio de la AIE sobre una liberación masiva de reservas estratégicas, con el objetivo de frenar los precios descontrolados”.
El miedo a un conflicto largo ha ensombrecido el plan de emergencia de la AIE de poner en el mercado 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas. La agencia, de momento, únicamente ha publicado las grandes cifras del acuerdo, y las dudas del mercado apuntan a cómo llegarán esos barriles a la venta y a qué ritmo. Como condición para ser miembro del club, los países se comprometen a garantizar la posesión de reservas de petróleo de emergencia equivalentes a 90 días de importaciones netas. En total, las reservas ascienden a unos 1.200 millones de barriles. En momentos de grandes perturbaciones del suministro, esas existencias pueden ponerse en el mercado para facilitar el flujo de crudo hacia donde se necesita.
En anteriores ocasiones que se han liberado reservas, los precios han tendido a bajar a medio plazo, aunque con un repunte inicial. No obstante, las cotizaciones han sido tan volátiles desde que estalló la contienda que puede ser difícil distinguir el impacto sobre precios de los suministros adicionales, de cualquier declaración contradictoria de Trump o de los ataques sobre el terreno en Oriente Próximo. En caso de que la guerra se alarga, los expertos coinciden en que la liberación de reservas apenas tendrá efecto.
A la pregunta de por qué está volviendo a subir el precio del petróleo a pesar del movimiento de la AIE, Warren Patterson, responsable de materias primas de ING, responde que “en primer lugar, no hay indicios de distensión en el golfo Pérsico, por lo que no se vislumbra un fin a las interrupciones en el flujo de petróleo”. Además, en cuanto a la liberación coordinada por la AIE, “existe preocupación sobre la velocidad a la que este petróleo llegará al mercado y si será suficiente”. En su opinión, “la única manera de que los precios del petróleo sigan bajando de forma sostenida es que el petróleo fluya a través del estrecho de Ormuz. De no lograrlo, los máximos del mercado aún están por llegar”.
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Los mapas y las claves que explican cómo influye el estrecho de Ormuz en la guerra de Irán
El flujo de las reservas estratégicas de la AIE, del que aún no se han dado cifras, “no es nada comparado con los 20 millones de barriles diarios de interrupción por el cierre de Ormuz”, añade Neil Beveridge, director de investigación de Sanford C. Bernstein, a Bloomberg. Según cálculos de Reuters, la liberación puede sacar unos 100 millones de barriles adicionales a la venta en un mes, es decir, 3,3 millones de barriles diarios, muy poco frente a los 20 millones que han dejado de moverse por el cierre de Ormuz.
La propia Agencia Internacional de la Energía prevé en su informe mensual publicado hoy un descenso drástico en la demanda mundial de petróleo en marzo y abril a causa de las cancelaciones generalizadas de vuelos y a la reducción del uso de gases licuados del petróleo. El aumento de precios y su impacto en el crecimiento económico auguran además una menor demanda de crudo para el conjunto del año. La AIE prevé ahora que el consumo mundial de petróleo crezca en 640.000 barriles diarios, una revisión a la baja con respecto a la previsión de febrero de 850.000 barriles diarios. “La producción upstream suspendida tardará semanas y, en algunos casos, meses en volver a los niveles previos a la crisis, dependiendo del grado de complejidad del campo y del momento en que los trabajadores, los equipos y los recursos regresen a la región”, agregó la agencia.
Subida vertical
El barril de petróleo ha escalado más de 27 dólares, un 38%, en las casi dos semanas desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero, pasando de los 72,5 dólares previos a superar la barrera de los 100. La volatilidad ha alcanzado cotas nunca vistas: si el lunes el barril llegó a rozar los 120 dólares, en pocas horas la cotización bajó al entorno de los 90 después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anticipara una resolución rápida al conflicto, e incluso diera la guerra por “casi terminada”. A pesar de los mensajes del mandatario estadounidense, ante los indicios de que la contienda se recrudece conforme avanzan los días, el brent regresa a los 100 dólares.
Un petróleo a 100 dólares dispara los riesgos de que los precios y la inflación se desboquen en todo el mundo. La consecuencia inmediata y también la más evidente es el impacto en los combustibles. Hoy mismo se ha conocido que la gasolina se ha encarecido en España un 7,67% respecto a la semana anterior, mientras que el gasóleo lo hace en más de un 14%. En Estados Unidos, ayer se conoció que la inflación subió un 0,3 % en febrero, en línea con las previsiones, si bien se trata de un dato previo a los ataques.
Desde mitad de semana, Irán ha redoblado los ataques contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz, y las autoridades de Teherán han llegado a decir que el mundo se prepare para un precio del petróleo de 200 dólares por barril. Horas antes de los ataques del jueves, tres buques mercantes fueron alcanzados el miércoles en aguas del Golfo, y la Guardia Revolucionaria iraní afirmó que sus fuerzas habían disparado contra barcos en el Golfo que habían desobedecido sus órdenes. En otra señal de inestabilidad, Omán ha evacuado este jueves todos los barcos de su terminal de exportación de petróleo Mina Al Fahal como “medida de precaución”, lo que da muestra de las amenazas en la zona, informa Bloomberg.
Las abruptas oscilaciones en las materias primas tienen visos de continuar, al menos a corto plazo. Goldman Sachs ha advertido que los precios del petróleo podrían superar el pico de 2008 si los flujos a través de Ormuz se mantienen inactivos en marzo, según una nota que recoge Bloomberg. Ese año, el brent alcanzó un máximo de 147,50 dólares por barril debido al aumento de la demanda y el estancamiento de la oferta.










