Hay un misterio alrededor del paradero de Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido ayatolá Ali Jameneí y elegido como el nuevo líder supremo de la República Islámica. No hay ningún rastro suyo desde el bombardeo que mató a su padre y a otros miembros de su familia, incluida su esposa. En el que fue el primer día de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el pasado 28 de febrero, el complejo residencial donde se encontraba el antiguo mandatario y su heredero quedó casi completamente destruido. Diversos miembros de la estructura de poder del régimen y de la Guardia Revolucionaria también murieron. Jameneí hijo, según funcionarios del régimen, está herido “levemente”. Sin grabar ningún mensaje en vídeo ni en audio, el sucesor, de 56 años, ha supuestamente dado sus primeras palabras al pueblo iraní desde su elección el pasado domingo. En realidad, fueron atribuidas a él y leídas por una presentadora en la televisión estatal con su foto de fondo al lado de la bandera iraní.
Este viernes, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, ha echado leña al fuego sobre las especulaciones acerca de su paradero. Mientras lanzaba nuevas amenazas contra Irán, ha asegurado que Mojtaba Jameneí está “desfigurado” y que el régimen está sumido en el caos. Al cuestionar por qué la República Islámica no difunde la voz o la imagen de su nuevo líder, ha planteado: “Hay muchas cámaras y grabadoras en Irán. ¿Por qué un comunicado escrito? Creo que saben por qué”, ha insinuado. Y ha rematado: “Está asustado, está herido, está fugitivo y carece de legitimidad. Para ellos, es un caos. No se sabe quién está a cargo en Irán”.
“Creo que es una decisión principalmente estratégica”, comenta Javier Martín, corresponsal de guerra y fundador de la primera corresponsalía de la agencia Efe en Irán. Mojtaba Jameneí prefiere “protegerse de una infiltración” y evitar que pueda ser detectado por el servicio de inteligencia israelí y estadounidense para no tener el mismo destino de su padre, según este experto, que es autor de diversos libros sobre el mundo islámico (entre ellos, Suníes y Chiíes y Los hermanos musulmanes).
De hecho, antes del anuncio de su elección el pasado domingo como el nuevo líder que comandará la República Islámica, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, había asegurado que, sin importar quién fuera elegido para el cargo, sería eliminado por las Fuerzas Armadas de Israel. El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó una amenaza distinta. Dijo que no aceptaría que Mojtaba Jameneí fuera nombrado como sucesor del régimen y declaró que quería estar “involucrado” en la elección del nuevo mandatario.
Las huellas del nuevo ayatolá
La primera información que se supo de Mojtaba Jameneí vino de medios israelíes, que indicaban que el nuevo líder había resultado levemente herido en las piernas, según información de agentes de inteligencia de su país.
La primera comunicación oficial sobre el paradero de Jameneí salió a la luz el pasado miércoles. Además de decir que había sido “levemente herido” en los bombardeos, la cúpula del régimen iraní aseguró que estaba “activo”. Antes, medios de la región barajaban todo tipo de escenarios sobre su estado de salud y aludían a la posibilidad de que estuviera en coma. El mismo día de la confirmación oficial de que estaba herido, el hijo del presidente del país y asesor del Gobierno, Yousef Pezeshkián, también aseguró en un mensaje en su canal de Telegram que el líder supremo elegido estaba “sano y salvo”.
La huella más reciente de la existencia de Mojtaba Jameneí ha sido el discurso leído el jueves en televisión nacional, con su foto al fondo. Con un tono desafiante, ha llamado el país a la unidad al mismo tiempo que confirmaba que seguiría atacando las bases estadounidenses albergadas por sus vecinos. Ha exigido que estos países las cierren y que aclaren su posición respecto a Estados Unidos e Israel. Además, confirmó que su país no tiene interés en dar marcha atrás al cierre del estrecho de Ormuz y que, por lo tanto, seguirá impidiendo el tráfico marítimo en esta zona por donde transita una quinta parte del petróleo mundial.
¿Por qué el régimen quiere mantener presente su imagen?
Pese a reconocer que el nuevo mandatario está herido, la República Islámica logra demostrar continuidad con la elección de Mojtaba Jameneí, sostiene Alex Vatanka, investigador del Middle East Institute de Washington, en un análisis publicado esta semana. Especialmente porque, al ser heredero del fallecido líder que comandó el país por casi 37 años (1989-2026), fortalece la imagen del régimen internacionalmente y ante su base de apoyo, que estaba fragilizada desde las protestas de 2022 encabezadas por el movimiento Mujer, Vida y Libertad, y también por las más recientes desencadenadas por, entre otras cosas, el colapso económico del país.
Que sea visto como un mártir herido en el mismo ataque que mató a su padre solo le añade más peso simbólico. Sin embargo, el mensaje leído en la televisión nacional, que busca mantener viva la presencia del nuevo mandatario, puede alimentar más dudas sobre la fragilidad del régimen. Las declaraciones de Pete Hegseth este viernes son un ejemplo de ello.









