La Finalissima, el partido entre las selecciones de Argentina y España que tenía fecha para el 27 de marzo en Qatar, sigue siendo una incógnita. En medio del conflicto bélico en Medio Oriente, que obligó a buscar un nuevo escenario, los tironeos entre la AFA, la Conmebol y la UEFA pusieron al desafío al borde de la cancelación, aunque ahora apareció una nueva alternativa: que se dispute en Roma el martes 31.
Cuando hace cuatro años el equipo de Lionel Scaloni le ganó a Italia en Wembley, meses antes de la consagración en Qatar 2022, el mote de «Finalissima» pegó tanto que pareció quedarse para siempre. Era el campeón de América contra el de Europa, como previa de la cita mundialista, un trofeo que ya se había disputado con otros nombres pero ahora llegaba revalorizado, en la nueva era de la FIFA.
Sin embargo, la oportunidad de verlos frente a frente por primera vez a Lionel Messi y Lamine Yamal, parece que está maldita. Es que se viene palpitando este encuentro desde hace dos años, cuando la Scaloneta fue bicampeona de América en Estados Unidos y la Roja se consagró en Berlín. Y cuando finalmente se puso fecha y sede para la próxima ventana de amistosos FIFA, el 27 de marzo, el 28 de febrero apareció Donald Trump, bombardeando Irán cuando a la cuenta regresiva le quedaba solamente un mes.
La decisión de bajar a Qatar como sede se estiró todo lo posible porque los dueños de casa habían invertido una fortuna para recibir el gran desafío en el Lusail de Doha, allí donde la Scaloneta se hizo leyenda. Pero las represalias de Irán al ataque de Estados Unidos e Israel convirtió a la región en una zona de guerra, y terminó primando la cordura. Pero había que buscar una nueva sede.
En medio de esa incertidumbre, el jueves pasado desde España se dio por hecho que el partido se jugaría en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid, con el aval de la UEFA, el ente europeo que forma parte de la organización. Sin embargo, Argentina se plantó y decidió no aceptar ese plan B: «Quiero que se juegue en el Monumental», respondió Claudio Tapia a la salida de Tribunales, luego de declarar por el escándalo judicial que sacude a la AFA. Fue provocador lo del Chiqui, el 27 hay un show de AC/DC en la cancha de River.
Esa misma noche, el presidente de la AFA recibió en Buenos Aires a Alejandro Domínguez, su par de la Conmebol, para alinearse detrás de una proclama: Argentina contra España se tenía que jugar en tierra neutral, sino se cancelaba. «Va en contra del espíritu del partido, no se puede ceder en eso», explicaban en off, mientras las conversaciones de un lado y del otro del Atlántico se sucedían.
A tres meses del comienzo del Mundial, hay que pensar también cómo le cae un partido de semejante tensión a ambos planteles. Un triunfo, como ante Italia en 2022, puede levantar la confianza, ¿y una derrota? Argentina, con Scaloni de ayudante, lo sufrió en 2018 cuando fue goleado por España a meses de la cita en Rusia. De hecho, aseguran que en el predio de la AFA en Ezeiza estarían haciendo fuerza para que se termine cayendo.
Ahora llegó la contrapropuesta desde Sudamérica: postergar la Finalissima unos días y jugarla el martes 31 pero en el estadio Olímpico de Roma, una idea que también le cerraría a España. La pelota quedó del lado de la UEFA, que tiene en sus pies la chance o no de que se juegue un partido que parece maldito pero puede ser inolvidable.










