La exnadadora Delfina Pignatiello presentó su primera muestra fotográfica individual en la Galería PHUYU (Esmeralda 988, CABA), que podrá visitarse hasta el 30 de abril. En 2022, había anunciado su retiro del deporte de alto rendimiento. Tenía apenas veintidós años y una carrera que incluía récords, medallas olímpicas, panamericanas y en mundiales. Todo eso quedaría atrás para zambullirse en otro sueño: el de convertirse en fotógrafa. Desde entonces, ejerce su oficio detrás del lente, ha dirigido videoclips, escribe y ha tenido algún papel como actriz.
El conjunto de fotografías titulado Ninfas ocupa dos salas de la galería del barrio de Retiro. Se trata de una serie de retratos de un grupo de nadadoras sincronizadas bajo el agua, iluminadas por haces de luz cálidos que le dan un aire onírico a la secuencia de imágenes.
Para capturarlas, la fotógrafa se sumergió junto a las atletas sin tanque de oxígeno, en inmersiones coordinadas de un máximo cuarenta segundos. La obra fue distinguida entre mil trabajos presentados con el Segundo Premio en la categoría juvenil sudamericana del concurso “Walk of Water 2025” de One Water, organizado por un programa de la Unesco, entre otras entidades y fundaciones.
El día de la inauguración, Pignatiello viste un conjunto gris que combina con los marcos de las fotografías exhibidas y su pelo peinado con gel recuerda a las olas del mar. “Está todo pensado”, comenta a Clarín, divertida, señalándose la frente. De la misma forma en que planificó con cuidado su vestuario, las fotografías habitaron su cabeza durante meses.
Soñaba despierta
“Así como salió, yo la soñaba despierta”, cuenta, en referencia a la foto principal. Llevar a cabo sus ideas, sin embargo, tuvo su complejidad tanto por la puesta de luces y la preparación de los equipos como por el esfuerzo de las nadadoras.
“Fuimos un día a ensayar a la pileta del Cenard con un par de las chicas del equipo y la profesora y más o menos fuimos como tanteando encuadres o situaciones posibles para ver qué se podía hacer y qué no y qué cosas proponían ellas también como parte de su rutina”, explica.
La obra también se trató de un ejercicio catártico que la ayudó a pensar su vínculo con el agua ya no desde la competencia, sino desde la colaboración y, particularmente, de los lazos de solidaridad entre mujeres.
“Desde la infancia se nos enseña a las mujeres a competir por la validación externa, especialmente la masculina, y a ver a otras como amenazas en lugar de aliadas”, expresó la exnadadora, que también eligió un equipo técnico enteramente femenino.
En cambio, como describe el texto que acompaña a la muestra, sus “ninfas” flotan en un espacio sin puntos de referencia, de forma coordinada, pero sin jerarquías. “Siento que el mundo necesita ternura en este momento y si yo la puedo traer, lo haré”, declara la fotógrafa, sonriendo.
La exnadadora Delfina Pignatiello debutó como fotógrafa con ‘Ninfas’. Foto: Martín Bonetto.Pignatiello sigue practicando la natación de forma recreativa. Desconectada de los estímulos del mundo exterior, mientras nada piensa frases e ideas que, al salir de la pileta, se apura a anotar en la libreta que lleva siempre en la mochila.
“Para mí el agua es mi material, mi espacio, mi lenguaje y lo fue desde que soy muy bebé, incluso antes de competir. Siempre fue un lugar al que voy, al que vuelvo y que me llama todo el tiempo. Entonces, lo incluyo en mi práctica fotográfica y está en muchos de mis proyectos”, señala.
Experiencias en la escritura
Además de su faceta de fotógrafa, Pignatiello ha incursionado en la escritura. En 2024, publicó el libro Diarios de Delfín, basado en sus experiencias en la natación y declarado de Interés para la Comunicación Social por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Recientemente, participó de un taller con la escritora Samantha Schweblin, una experiencia que califica como “muy trascendental” y que la impulsó a empezar a escribir sus primeros relatos de ficción.
La exnadadora Delfina Pignatiello debutó como fotógrafa con ‘Ninfas’. Foto: Martín Bonetto.–¿Cuándo empezó tu interés por la fotografía?
–Yo siento que desde muy chica, sin darme tanto cuenta, pero me acuerdo que con mis amigas nos juntábamos a sacarnos fotos por diversión y era la primera en agarrar la cámara, dirigirlas y traer referencias desde un lugar del juego, muy adolescente. En los viajes de deporte también. Las chicas del equipo querían fotos y yo era la que las sacaba y me gustaba decirles cómo posar, buscarle la belleza a cada cosa que le sacaba una foto. Más o menos en pandemia heredé una cámara de mi familia que era del padrino de mi mamá y empecé a sacar fotos analógicas. Había algo de la magia de sacar una foto y de ir a revelarla que me parecía espectacular. No entendía el proceso todavía, no conocía tanto y era como jugar con eso. En distintas instancias de mi vida se fue cultivando y yo sabía que en el momento en el que me retirara del alto rendimiento iba a ser fotógrafa. Ni idea de qué, tenía cero objetivos, no conocía el mundo artístico, pero yo sabía que algo con la cámara iba a suceder. Sucedió bastante antes de tiempo, pero fue algo que iba creciendo dentro mío hasta que un día dije «quiero probar, no quiero seguir esperando a ver qué me sucede con esto”.
La exnadadora Delfina Pignatiello debutó como fotógrafa con ‘Ninfas’. Foto: Martín Bonetto.–¿Encontrás puntos en común entre el deporte y el arte?
–Siento que la gente que vivió el deporte de muy cerca, sobre todo en la adolescencia, aprende un montón de cosas: a trabajar en equipo, sobre la disciplina, la responsabilidad, la resiliencia. Hoy en día eso lo puedo plasmar en mis proyectos, sobre todo los más personales. Ahora que empiezo a ver algunos resultados, se nota. Hay algo de trabajar por un objetivo que requiere procesos. En el deporte, los ciclos olímpicos duran 4 años por algo, existen las pretemporadas que son un montón de meses y después ves los resultados, una medalla o lo que fuera, pero en el medio estuviste trabajando un montón. Con esto de que estamos todos acelerados, queremos resultados ya, cosas inmediatas, creaciones que se hagan de un día para otro, a mí eso me tranquiliza un poco porque yo ya sé que requieren tiempo las cosas, ser paciente. No quedarse esperando a que sucedan, pero dando todos los días un poquito, va a llegar, las cosas van a tener sentido. Siento que eso me lo enseñó el deporte.
Ninfas, de Delfina Pignatiello en Galería PHŪYU (Esmeralda 988 int. 5) hasta el 30 de abril.










