Agostina Páez (29) se paró del lado de su abogada, caminó uno pasos para sentarse en el centro de la sala 808 del Palacio de Tribunales de Río de Janeiro. Alzó la mirada y dijo: “Pido perdón a las víctimas. Lo que más quiero es volver a la Argentina”.
Se mantuvo firme y segura, respondió algunas preguntas del juez Guilherme Schilling Pollo Duarte, a cargo del Tribunal Penal N° 37, pero no aceptó contestarles a los querellantes.
La joven dijo sentirse arrepentida de realizar gestos y utilizar palabras que la llevaron a estar casi tres meses en Brasil, acusada de injuria racial y utilizando tobillera electrónica.
Agostina estaba presa en el departamento que alquiló y no por orden de la Justicia brasileña, sino porque no quería salir por el miedo que sintió cada vez que recibió una amenaza, ya sea por redes sociales o de personas que la señalaron por la calle.
Su cara fue utilizada hasta en un spot de la Policía Civil de Río de Janeiro contra la discriminación racial.
Esta tarde, la fiscal Fabiola Sousa Costa decidió acompañar la postura de la querella de que Agostina regrese a su país y que las víctimas sean resarcidas económicamente. También pidió que sea considerada autora de un solo hecho continuo -y no tres situaciones distintas-, y que en lugar de ser condenada a una pena de prisión haga tareas comunitarias en Argentina.
El juez ahora debe homologar el acuerdo. Para los abogados de Agostina, Carla Junqueira y Sebastián Robles, es «una cuestión de días» el fallo del juez y estimaron que podría haber una resolución a fines de esta semana.
“No soy la misma persona que ha llegado y la que se va. Soy completamente distinta, es una experiencia muy fuerte en mi vida y creo que es lo más difícil que me ha tocado vivir”, dijo Agostina a Clarín, tras la audiencia.
La joven argentina reconoció que les pidió perdón a las víctimas en la audiencia. Señaló que estuvo “nerviosa, pero a la vez tranquila”, durante la audiencia, en la que confió en sus abogados.
Cómo fue la audiencia
El calor era agobiante en Río de Janeiro. En el centro de la ciudad, lejos de las playas de Copacabana o Ipanema, está el Palacio de Justicia local. Es un complejo de edificios altos, en una zona muy distinta a lo que los turistas conocen de Brasil.
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El ingreso de la abogada juzgada por racismo a los tribunales de Brasil
Eran cerca de las 15.10 cuando apareció en escena Agostina, quien hace más de dos meses que tendría que haber regresado de sus vacaciones a su Santiago del Espero natal. Llegó vestida con una remera blanca de mangas cortas y un pantalón negro ancho, que evitó que se le notara la tobillera electrónica que tiene colocada desde mediados de enero.
Agostina caminó firme, acompañada de sus abogados Carla Junquiera y Sebastián Robles. Detrás de ella estuvo su padre, Mariano Páez, quien llegó el lunes por la noche para estar con ella en un momento que la joven necesita de su familia. En Santiago del Estero quedó su hermana menor, de 16 años, a quien crio tras la muerte de su madre.
La joven argentina junto a sus abogados defensores, Sebastián Robles y Carla Junqueira. Foto: Juano Tesone/enviado especial.La abogada llegó a juicio por tres hechos injuria racial, un cargo cuya pena en expectativa es de 15 años de cárcel, según las leyes brasileñas.
Agostina denunció durante estos más de dos meses que recibió amenazas de todo tipo. Confesó que sintió miedo varias veces y hasta grabó un video que publicó en sus redes sociales donde reconoció estar arrepentida.
En la audiencia solo pudieron ingresaron Junqueira y el vice cónsul argentino en Río de Janeiro, Jorge Alaniz Rodriguez, en representación del Estado argentino. El padre de la acusada quedó en una sala contigua.
Por el lado de las víctimas estuvieron presentes la cajera, un empleado y un encargado de seguridad del bar Barzín, escenario de la polémica desde la madrugada del 14 de enero pasado.
La audiencia comenzó cinco minutos antes de las 16 en la Sala 808 del Anexo 2 del Palacio de Justicia. No se le permitió el ingreso a la prensa ni tampoco fue transmitida la jornada. Fuentes judiciales confiaron a Clarín que esta decisión se debió a que es una audiencia del ámbito penal y que tenía secreto de sumario.
Los primeros en dar su testimonio fueron las tres víctimas. Declararon ante el juez y luego se retiraron del tribunal sin esperar a que terminara la jornada.
Por el lado de la fiscalía declaró el gerente del establecimiento. Las dos amigas de Agostina, que estuvieron con ella en la madrugada de los hechos, dieron su testimonio por vía remota.
Finalmente, cerca de las 19, Agostina se sentó frente al juez y comenzó a declarar. Dio su versión de los hechos y no aceptó preguntas de la querella, tal como había adelantado su abogada Junqueira.
“Pido perdón a las víctimas. Lo que más quiero es volver a la Argentina. Voy a hacer lo que el juez indique”, expresó, entre otras cuestiones, según reconstruyó Clarín con fuentes con acceso a la audiencia.
Páez también se quebró en un momento de su declaración.
Tras el pedido de cada una de las partes y el acuerdo que llegaron las querellas y la fiscalía, el juez dio un cuarto intermedio hasta dar a conocer el fallo.
En tanto, según supo Clarín, la diputada Marcela Pagano del bloque Coherencia – La Libertad Federal se presentó ante el Tribunal como garante personal y solidaria de Agostina para dar un elemento adicional de seguridad procesal y que la imputada pueda regresar al territorio argentino. También pidió que volver de manera inmediata al país.
La salida de Agostina
La noche caía en Río de Janeiro. Las oficinas de los tribunales empezaban a vaciarse luego de una jornada laboral cuando Agostina apareció caminando del fondo del pasillo. Su cara transmitía tranquilidad en lugar de angustia.
Escoltada de sus abogados y su padre, la joven habló con la prensa sobre sus primeras sensaciones tras el acuerdo que evitó que vaya a presa. “Si yo voy a la cárcel me mato, literal”, había dicho más temprano a este medio.
«Han aceptado mis disculpas», dijo Agostina, visiblemente más tranquila que antes del inicio del juicio y señaló que ante el juez dijo «la verdad de lo que ha pasado».
«Fue la peor experiencia de mi vida. Me siento aliviada ahora». remarcó la joven, quien espera que el juez ahora se expida lo antes posible para poder volver a Argentina. «Hasta que no esté allá no voy a tener paz», añadió.
«Lo que más me importaba a mí era volver a mi país, a Santiago del Estero, mi provincia, precisamente. Me siento tranquila, pero voy a seguir con los cuidados de mi integridad física y encerrada en el departamento hasta que finalmente esté la sentencia del juez», dijo a Clarín antes de retirarse de los tribunales.
La emoción de Agostina, abrazada a su abogada, al salir de la audiencia. Foto: Juano Tesone/enviado especial.Las cortinas de los ingresos al tribunal se cerraron. Agostina quedó sentada sobre el cordón de la calle, aliviada. Habló con su padre y luego con su abogada. La abrazó y se quebró en llanto. La joven sabe que en pocos días regresará a su casa y sabe que esta experiencia que vivió la cambió para siempre.
Río de Janeiro. Enviado especial.










