Luego del anuncio de YPF este miércoles, anticipando que mantendrá sus precios sin aumentos por 45 días, se aguardaban los pronunciamientos de las demás compañías que operan en el país y este jueves se indicó que todas ellas cumplirán también esa suerte de ‘congelamiento» de precios durante un mes y medio.
La medida entonces de mantener los valores en surtidores hasta mediados de mayo incluirá a YPF, Axion, Shell y las demás compañías de menor participación en el mercado, y se da en un complejo escenario que tiene varias «anclas», como le gusta decir al Gobierno, en problemas.
En primer lugar está el impacto de la guerra en Medio Oriente, con Irán que ante los ataques de Israel y Estados Unidos bloquea el estrecho de Ormuz y bombardea refinerías de países vecinos, una circustancia que ha elevado los precios del crudo en todo el planeta.
En segundo lugar está la caída en las ventas que sigue a cada aumento, ya hubo subas del 13% en marzo y el propio Horacio Marín, titular de YPF, calificó a la demanda como «elástica», admitiendo justamente que cuando hay subas, las ventas en surtidores bajan.
Y tercero, también muy importante, Economía mira con una mezcla de atención y angustia esos aumentos en surtidores, porque por más que en los índices del Indec se intente soslayar el impacto de los combustibles en la inflación, en un contexto que lleva 9 meses sin bajas esos aumentos de marzo pueden llevar el IPC todavía más arriba y eso, para las expectativas generales, es altamente negativo para el plan del ministro Luis Caputo.
“A partir de hoy, en YPF hemos decidido crear un buffer (amortiguador) de precios para estabilizar los precios de los combustibles hasta 45 días. Nosotros nos debemos a los consumidores porque los consumidores son los que nos hacen facturar 12.000 millones de dólares. Estuvimos viendo que hace una semana la demanda comenzó a ser elástica, eso significa que con aumento de precios cae el consumo. Entonces tenemos que crear un buffer para que el consumo no baje y, de esa forma, poder pasar este periodo transitorio”, había Marín en LN+ el miércoles último.
Según se indicó, las operaciones internas del sector tomarán como referencia el valor del crudo de marzo. De esa manera, aunque los productores facturen al precio internacional vigente, las refinadoras pagarán sobre la base previa y la diferencia quedará asentada en una cuenta compensadora para ser saldada más adelante. El objetivo será amortiguar el traslado inmediato de la suba del barril al precio final que pagan los consumidores en los surtidores.
El entendimiento involucra a distintos actores de la cadena, entre ellos productores, refinadoras y empresas integradas, y será revisado una vez concluido el plazo inicial, previsto para mediados de mayo. La decisión llegó después de semanas de presión sobre los surtidores: los combustibles en la Argentina acumularon una suba del 15% desde febrero, en medio del shock petrolero internacional.
En ese marco, el Gobierno también resolvió postergar hasta el 1 de mayo la actualización de los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La medida fue formalizada a través del Decreto 217/2026, publicado en el Boletín Oficial, con el argumento de sostener el crecimiento de la economía dentro de un sendero fiscal sostenible y evitar una presión adicional sobre los precios.
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