Inesperadamente, fuera de toda previsión, un clima raro, o inclusive un mal clima, se apoderó de la selección la semana pasada. Corre un tufillo que recuerda al Mundial 82, pero también, a la inversa, al 86, y, por qué no, al 2018. Permítanme explayarme: Argentina llegó al Mundial de España como campeón mundial del 78, con el mismo plantel más varios de los campeones mundiales del juvenil 79, con Maradona y Ramón Díaz a la cabeza. Algunos del 78 ya estaban fuera de forma (sobre todo Kempes, que ya ni siquiera jugaba en Europa sino en River), pero pese a todo, la selección iba de candidata. El resultado es conocido: un chasco (con Maradona expulsado papelonamente contra Brasil). ¿Es ese el clima de derrota de la selección campeona del mundo en el siguiente Mundial, el que se instaló después del amargo partido contra Mauritania? Las declaraciones de Emiliano Martínez fueron casi violentas, muy fuertes contra ellos mismos (es decir, también contra sus compañeros). Scaloni, en la conferencia de prensa, pareció tener más que un enojo por un mal partido, como si estuviera pasando otra cosa. No lo sé. Sé, sí, que apareció, aunque no explícitamente, el fantasma del Mundial 82, con un equipo campeón que llegó envejecido y aburguesado, y con los nuevos, incluso Maradona, que no estuvieron a la altura de lo esperado. ¿Pasará algo así en el Mundial de Estados Unidos y países vecinos? No tenemos la bola de cristal. Pero un curioso clima de preocupación y derrotismo se instaló después del partido con Mauritania.
Ahora bien, las palabras de Scaloni, o tal vez, lo no dicho de Scaloni, dan a pensar que, además, pasan otras cosas fuera del campo de juego. Aquí remite al Mundial 2018 y a los líos en la AFA que había en ese entonces. ¿Afecta a Scaloni y a los players la pelea del gobierno con Tapia? Un Tapia que ya está procesado judicialmente, y cuya historia –la historia política-judicial– parece estar recién en los comienzos. La semana pasada estuvo cargada de rumores raros sobre el tema. Que De Paul quería que la selección le diera un apoyo explícito a Tapia, que varios no quisieron sacarse fotos con él (con Tapia), que adentro lo que hay es un despiole bárbaro que afecta también lo que pasa en el predio. El desastre de la AFA en 2018 tuvo incidencias directas sobre el desastre de Sampaoli, y el desastre de Messi y su club de amigos, como Mascherano, que ya no estaba para jugar un mundial (ni para jugar en un intercountry). ¿Algo así está pasando nuevamente? Por supuesto que las espaldas de Scaloni no son las de Sampaoli, ni las de Messi hoy no son como las de 2018, pero la situación institucional de la AFA no puede ser ajena a cuando rueda la pelotita.
En el medio, y para terminar con un final optimista, el Mundial 86. Los partidos de 1985, y los de comienzos del 86, fueron horribles. Nadie daba dos mangos por esa selección, que terminó siendo la mejor de la historia argentina (la única selección argentina campeona del mundo que no perdió ningún partido en el Mundial, ni necesitó llegar a un alargue, ni ganar por penales, ni un partido sospechado como el de Perú, ni nada). Tal vez el partido malísimo contra Mauritania, y el trámite anodino contra Zambia, preanuncien un final como el del 86. Ojalá.
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