Con Ormuz en reapertura, el petróleo cae por debajo de US$100

Con Ormuz en reapertura, el petróleo cae por debajo de US$100

El mercado global pasa este miércoles de la lógica del pánico a la del alivio. Después de semanas de tensión extrema por la guerra entre Estados Unidos e Irán y de la cuenta regresiva que había impuesto Donald Trump, el acuerdo de tregua por dos semanas cambia el escenario y provoca una corrección brusca en el precio del crudo. El dato central de la jornada es ese: el petróleo deja atrás el rally de guerra y cae por debajo de los US$100 por barril ante la expectativa de una reapertura, aunque todavía parcial y frágil, del Estrecho de Ormuz.

Reuters informa que el Brent baja 13,8% hasta US$94,25 por barril, mientras el WTI retrocede 15,4% hasta US$95,52. Más tarde, otra cobertura de la agencia ubica al Brent incluso en US$91,70, su menor nivel en casi un mes, en una señal de que el mercado desarma con velocidad la prima geopolítica que había acumulado durante el conflicto.

El ultimátum de Trump a Irán y un conflicto que desbordó todos los análisis

La tregua queda atada a la reapertura del Estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor de 20% del comercio mundial de petróleo y gas. Durante las últimas semanas, el cierre efectivo de ese corredor convierte a la guerra en un shock energético global. Ahora, con un alto el fuego temporal y la promesa de restablecer el paso, el mercado empieza a descontar que parte de la oferta atrapada puede volver a fluir.

Ahí se apoya también el cable de AFP que marca los primeros cruces de buques por Ormuz tras el anuncio de la tregua. Según MarineTraffic, dos barcos ya atraviesan el estrecho, en lo que aparece como la primera señal concreta de reanudación del tránsito. El dato es relevante porque conecta la mejora financiera con una evidencia física: el mercado no reacciona sólo a una promesa diplomática, sino a un principio de normalización en la ruta energética más sensible del mundo.

Los primeros barcos y un sistema todavía bajo estrés

De acuerdo con el cable de AFP, el granelero NJ Earth y el Daytona Beach cruzan el estrecho este miércoles luego de zarpar desde Bandar Abás. El tránsito, sin embargo, sigue lejos de una normalidad plena. AFP señala, con datos de Kpler, que entre el 1 de marzo y el 7 de abril apenas 307 navíos atraviesan Ormuz, una caída del 95% frente al período previo al conflicto. Además, más de 800 buques siguen inmovilizados en el Golfo, según Lloyd’s List.

Reuters refuerza esa idea de normalización incompleta. Trump dice este miércoles que Estados Unidos va a ayudar a destrabar la congestión de tráfico en la zona y la agencia agrega que hay unos 130 millones de barriles de crudo y 46 millones de barriles de combustibles refinados varados en cerca de 200 petroleros dentro del Golfo.

La conclusión del mercado, por ahora, es doble. Primero, el riesgo extremo de desabastecimiento cede. Segundo, la crisis logística no desaparece de un día para otro.

Las bolsas suben y la energía corrige

La otra cara de la baja del crudo es la mejora en las bolsas. En Europa, el índice STOXX 600 sube 3,6% y se encamina a su mejor rueda en un año, impulsado por la expectativa de una tregua que reduzca el daño sobre crecimiento, inflación y costos energéticos. Alemania avanza 4,7% y Londres gana 2,5%, en una reacción de alivio bastante extendida.

En la India, otra cobertura de Reuters muestra un rally todavía más fuerte: el Nifty 50 salta 3,78% y el Sensex 3,95%, ayudados por la caída del petróleo y la percepción de que el cese del fuego reduce el riesgo macroeconómico inmediato.

Pero no todos suben. Las petroleras y compañías energéticas quedan del lado perdedor de la jornada. Reuters informa que el derrumbe del crudo golpea a gigantes como Exxon, Chevron, BP, Shell y TotalEnergies, mientras también caen con fuerza exportadoras de gas natural licuado. Es una corrección lógica: lo que para el resto del mercado significa alivio, para el sector energético implica menores precios y menos renta extraordinaria.

El mercado festeja, pero no compra paz definitiva

El alivio existe, pero no es sin condiciones. Reuters deja claro que la tregua dura apenas dos semanas y que todavía quedan abiertos los temas más delicados de fondo: el control futuro de Ormuz, la seguridad marítima y la negociación política más amplia entre Washington y Teherán. Pakistán aparece como mediador del proceso y será sede de nuevas conversaciones, pero el acuerdo dista de ser una solución estructural.

Por eso, aunque el mercado desinfla parte de la prima geopolítica, no borra del todo el riesgo. Reuters cita análisis que hablan de una tregua “tentativa” y remarcan que todavía puede persistir un componente de sobreprecio por la incertidumbre residual.

También en el negocio naviero la mirada sigue siendo prudente. Maersk advierte que el alto el fuego puede abrir oportunidades de tránsito, pero aclara que todavía no ofrece “certeza marítima plena”, mientras Hapag-Lloyd calcula que la normalización total de la red puede tardar entre seis y ocho semanas una vez que la región se estabilice.

Qué cambia en la macro global

La caída del petróleo no es un dato menor para la economía mundial. Durante el tramo más intenso del conflicto, el crudo por encima de US$110 y la interrupción de Ormuz vuelven a encender temores de inflación y estanflación. La tregua revierte parcialmente ese canal y devuelve algo de oxígeno a los bancos centrales y a los países importadores de energía. Esta es una inferencia económica a partir de la baja del crudo y del alivio que muestran los activos de riesgo.

Sin embargo, Reuters advierte que el mercado físico de petróleo sigue tensionado pese al desplome de los futuros. Arabia Saudita, por ejemplo, mantiene precios oficiales de venta en niveles récord para mayo, una señal de que la escasez reciente deja secuelas sobre la oferta efectiva, sobre todo en Asia.

El significado de la rueda

La jornada deja una señal clara: cuando el mercado percibe que el riesgo de interrupción energética empieza a bajar, el petróleo corrige con violencia. El rally del crudo durante la guerra se explica por el miedo a que faltara oferta; la caída de hoy se explica por la expectativa inversa, es decir, por la posibilidad de que Ormuz vuelva a funcionar y de que los flujos se recompongan aunque sea gradualmente.

En ese marco, el comienzo de la tregua entre Estados Unidos e Irán no sólo baja la temperatura diplomática. También reordena precios, cambia ganadores y perdedores en las bolsas y ofrece una tregua financiera a una economía global que venía operando bajo amenaza de shock energético.

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