Como se esperaba, el noveno presidente de Perú en una década es una incógnita que tardará en despejarse. A 18.00 (hora local), luego de que se ampliara el horario de votación por retrasos en la instalación de mesas, el país se detuvo al conocer los primeros resultados no oficiales. Los boca de urna de las encuestadoras Ipsos y Datum sitúan en primer lugar a Keiko Fujimori (Fuerza Popular) con el 16,5% de los sufragios. La incógnita estriba en conocer quién será su rival, dado el práctico empate técnico entre los cuatro candidatos siguientes. Ipsos ubica a Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) en el segundo lugar con 12,1%, seguido muy de cerca de Ricardo Belmont (Cívico Obras) con 11,8%, Rafael López Aliaga (Renovación Popular) con 11% y Jorge Nieto (Buen Gobierno) con 10.7%.
Por su parte, Datum sitúa a López Aliaga en la segunda casilla con 12,8%, seguido de Nieto con 11,6%, Belmont con 10,5% y Sánchez con 10%. Lejos de alcanzar el 50% de las preferencias que la convertirían automáticamente en ganadora, Fujimori disputará la presidencia por cuarta ocasión en una segunda vuelta, programada para el 7 de junio. Su contrincante entonces se definirá conforme se procesen las actas en las próximas horas.
Hacía tiempo que un flash electoral no era tomado con tanta cautela. No hubo fuegos artificiales ni grandes explosiones de júbilo. Era predecible por la dispersión del voto: 35 alternativas a la presidencia, en una cédula más grande que un cartón de pizza familiar y casi del tamaño de un televisor de 32 pulgadas. Este proceso electoral es decisivo, porque además del nuevo jefe de Estado, se ha votado la recomposición del Congreso, que volverá a tener dos cámaras luego de 34 años. Se han elegido a 130 diputados y 60 escaños para el Senado, además de quince representantes al Parlamento andino entre titulares y suplentes.
Perú padece un ciclo crónico de inestabilidad desde 2016. En ese lapso de tiempo ningún presidente ha concluido su mandato y quienes han terminado asumiendo el máximo cargo del Ejecutivo han sido vicepresidentes de bajo peso político y presidentes del Parlamento cuestionados. Si bien en el país andino rige un sistema presidencialista, se considera que quien gobierna en la práctica es el Congreso. El movimiento #PorEstosNo, gestado en la plataforma X, impulsó que se castigara en las urnas a los diez partidos políticos que actualmente integran la Cámara.
La jornada arrancó con sobresaltos en Lima, la capital, donde diversos ciudadanos reportaron que sus mesas de votación no habían sido instaladas. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) reportó que se trataba de 85 locales, debido a inconvenientes con el traslado de los materiales. “13% de mesas no instaladas en Lima son casi 850.000 ciudadanos. Las últimas elecciones se definieron por una diferencia de 50.000 votos”, criticó Jorge Nieto, el candidato presidencial por el partido del Buen Gobierno.
En los días previos el candidato Rafael López Aliaga (Renovación Popular) atacó sin pruebas a la ONPE y denunció que “un fraude estaba en marcha”. El exalcalde de Lima se mantuvo en el primer lugar de las encuestas durante casi toda la campaña hasta que comenzó a desinflarse hace menos de un mes. El portal de investigación Convoca ha revelado que la empresa que generó el retraso en la entrega de material electoral fue proveedora de la Municipalidad de Lima durante la gestión de López Aliaga. Lo cierto es que en horas de la tarde, la ONPE informó que 211 mesas no llegaron a instalarse y, con ello, 63.300 personas se quedaron sin sufragar, lo cual ha afectado a la transparencia del proceso.
“Las fallas logísticas, de ninguna manera, pueden afectar los derechos de los ciudadanos de ejercer su voto (…) Esto no es acerca de una multa, es acerca del derecho de ir a votar por el candidato o candidata que los ciudadanos tienen derecho a hacer”, ha criticado Fujimori, la única aspirante que parece tener asegurado su pase a la segunda vuelta. Durante la mañana, la lideresa de Fuerza Popular visitó la tumba de sus padres en Huachipa, al este de Lima: Alberto Fujimori, el autócrata que gobernó el Perú en la década de los noventa, y Susana Higuchi, la ex primera dama que denunció haber sido torturada por orden de su esposo.
Sería la cuarta vez que Keiko pasa a la segunda vuelta. En todas perdió por un margen estrecho. En 2011 ante Ollanta Humala, en 2016 ante Pedro Pablo Kuczynski y en 2021 ante Pedro Castillo. En las dos últimas ocasiones señaló que se había cometido un fraude y desestabilizó al gobierno entrante. “La última voluntad de mi padre era que yo postule”, declaró luego de dejar flores en las lápidas y posar con la estatua del patriarca. Estuvo acompañada de sus hijas, Kyara y Kaori, y su hermana Sachi. Este es su primer intento sin la presencia del líder del fujimorismo, fallecido en el 2024, en libertad, luego de un cuestionado indulto.
El adversario de Keiko Fujimori todavía está por verse. Uno de los que asoma la cabeza es Roberto Sánchez, el heredero político de Pedro Castillo. El hombre que despidió su campaña montado a caballo en una plaza pública en Lima cuenta con el apoyo del interior del país. Los analistas han puesto en discusión que se trate de un outsider, pues ha sido congresista en el quinquenio reciente.
Quien podría arrebatarle el segundo lugar es Ricardo Belmont, el candidato de mayor edad de la contienda: 80 años. El aspirante de Cívico Obras es un viejo conocido de la política y los medios de comunicación. Fue alcalde de Lima, irrumpiendo a fines de los ochenta como un outsider. Era un locutor y conductor de televisión en aquel entonces. Ha sido denunciado por estafa por 40.000 peruanos que aportaron a su canal RBC. A pesar de ello, Belmont repuntó en los sondeos en la recta final, gracias a su alcance en Facebook, la plataforma donde más se informan los peruanos en temas electorales, y a la participación de su hija menor, Kristen, una veinteañera con muchos seguidores que hizo campaña por él en TikTok.
Al filo del cierre de las urnas, Rafael López Aliaga, otro de los que pelea por el segundo lugar, solicitó que se convoque a una elección complementaria en un plazo de 24 horas. “El proceso ya está manchado. Un millón de personas no han votado”, ha denunciado, aunque la ONPE ha especificado que se trata de 63.000 personas quienes se quedaron sin ejercer el derecho de votar. Sea como fuere, será una noche larga. Nada está dicho.










