Quien haya cruzado alguna vez una cabina de peaje conoce la escena: frenar, esperar, pagar y volver a arrancar. Ese ritual, repetido durante décadas en las rutas argentinas, empieza a quedar atrás. AUBASA, la empresa del gobierno de la Provincia concesionaria de la autopista Buenos Aires-La Plata y de los principales corredores hacia la Costa Atlántica, adjudicó la instalación de un sistema de cobro “free flow”, que elimina las barreras y permite circular sin detenerse.
El cambio apunta a modernizar el tránsito en algunas de las vías más transitadas del país, en línea con lo que ya ocurre en las autopistas de la Ciudad de Buenos Aires, donde el sistema funciona desde hace años a través del TelePASE.
La obra comenzará en los próximos días y la puesta en marcha está prevista para el tercer trimestre de 2026. En una primera etapa, el esquema se implementará en cuatro puntos estratégicos: la ruta provincial 6 -entre San Vicente y General Las Heras-, la ruta 11 en el partido de Mar Chiquita y el acceso a la Ciudad por Dock Sud.
El sistema elimina por completo las cabinas físicas. En su lugar, se instalan pórticos sobre la traza con cámaras y sensores que leen la patente o detectan el dispositivo TelePASE de cada vehículo. El cobro se realiza de forma automática, sin necesidad de reducir la velocidad.
Para quienes ya utilizan TelePASE, el cambio será prácticamente imperceptible: el paso se registrará de manera instantánea. En tanto, los conductores que no estén adheridos deberán abonar luego a través de canales digitales. De no hacerlo en el plazo establecido, podrán recibir multas del gobierno bonaerense.
La principal diferencia será la eliminación de los tiempos de espera. Sin filas ni detenciones, el tránsito se vuelve más fluido y previsible, incluso en horas pico.
En Dock Sud, por ejemplo, se habilitarán cuatro carriles de flujo libre con banquina en sentido hacia la Ciudad. En los peajes de San Vicente y General Las Heras se adaptará la infraestructura actual para sumar dos carriles por sentido, mientras que en Mar Chiquita se instalará un nuevo punto de cobro completamente automatizado.
Además de la mejora en los tiempos de viaje, el sistema tiene impacto ambiental. Cada frenada y posterior aceleración aumenta el consumo de combustible y las emisiones contaminantes. Al eliminar esas interrupciones, el flujo constante reduce ese efecto.
Según experiencias internacionales, la implementación del “free flow” puede disminuir las emisiones de dióxido de carbono entre un 20% y un 40% en los tramos donde se aplica, dependiendo del volumen de tránsito.
El modelo no es nuevo. Se utiliza en autopistas de Europa, Estados Unidos y varios países de América Latina, y en Argentina tuvo su primer despliegue en la red de autopistas porteñas. La decisión de AUBASA de avanzar en ese camino marca un salto en la modernización de la infraestructura vial bonaerense.
El proceso forma parte de una estrategia más amplia de digitalización, que incluyó en los últimos años la incorporación de carriles electrónicos y la creación de un centro de atención remota para la gestión de peajes.
Desde la empresa sostienen que el objetivo es doble: mejorar la experiencia del usuario y aumentar la seguridad vial. La eliminación de las cabinas reduce los puntos de conflicto en la circulación y, con ellos, el riesgo de accidentes.
Al mismo tiempo, el avance tecnológico implica una transformación en las tareas del personal, que será capacitado para operar sistemas digitales y brindar atención remota en un esquema que apunta a estándares internacionales de autopistas inteligentes.










