La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ya se encuentra en España. La mandataria ha aterrizado la noche de este viernes en el aeropuerto de El Prat de Barcelona para participar en la IV cumbre para la defensa de la democracia. Se trata del primer viaje de Sheinbaum a Europa desde que llegó al poder en octubre de 2024 y la primera visita de un jefe de Estado mexicano a territorio español en ocho años, luego de la gira oficial que celebró Enrique Peña Nieto en 2018. El encuentro previsto para este sábado con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, será la primera reunión de alto nivel entre representantes de ambos países desde entonces.
“Que viva la paz siempre”, ha dicho Sheinbaum a los periodistas que acudieron a cubrir su llegada. La mandataria ha sido recibida por integrantes de la comunidad mexicana al grito de “¡Presidenta, presidenta!“, después de viajar en un vuelo comercial desde Ciudad de México a Madrid, donde tomó otro avión para llegar a Barcelona. La llegada a territorio español ha sido un pequeño baño de masas. La presidenta saludó y se abrazó con sus seguidores, repartió autógrafos, bailó al ritmo de música tradicional y se retiró sin dar más declaraciones a los medios de comunicación.
Ha medido al milímetro los mensajes que ha dado en torno a su gira en España, el séptimo país que visita en lo que lleva de mandato, y la información que ha compartido sobre sus actividades en Europa. “De México a Barcelona, como diría José Martí, amor con amor se paga. El corazón de México late fuerte en cualquier rincón”, ha publicado después en sus redes sociales. Antes ha subido una foto desde un avión, en la que se la veía revisar documentos y hacer anotaciones sobre unas hojas de papel.
Sheinbaum tiene previsto participar en la cumbre oficial, convocada por Sánchez y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre las diez de la mañana de este sábado (ocho horas menos en el centro de México). Los temas principales serán la defensa de las instituciones internacionales y el multilateralismo; el combate a la desinformación y la regulación de las redes sociales, y la lucha contra la desigualdad y la discriminación. Entre los invitados están también el líder colombiano, Gustavo Petro, y el uruguayo Yamandú Orsi. La presidenta adelantó esta semana que planea sostener reuniones bilaterales con todos ellos.
La del sábado será una cumbre previsiblemente corta, con una duración aproximada de un par de horas, según la información que ha compartido el Gobierno de España. Sánchez y Lula tienen en agenda otra cumbre por la tarde, la Movilización Progresista Mundial, un foro que se celebra también en Barcelona con un carácter menos protocolario, en el que participan políticos de izquierdas de Europa y América, pero también organizaciones no gubernamentales, activistas y académicos. Sheinbaum no tiene previsto participar en ese evento, según el itinerario que dio a conocer en su conferencia matutina esta semana antes de salir del país.
Con todo, la visita de Sheinbaum ha provocado una alta expectación política del otro lado del Atlántico y supone el mayor acercamiento entre ambos países desde la crisis diplomática a raíz de la petición de disculpas que su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, envió en 2019 a la Monarquía española por los abusos cometidos durante la conquista. No se prevé que los mandatarios de México y España ofrezcan una comparecencia conjunta ante los medios de comunicación, según la información que han compartido ambos Gobiernos. Tampoco está claro si harán pública al menos una parte de la reunión bilateral.
La agenda de la presidenta incluye también encuentros con miembros de la comunidad mexicana en España y una visita el domingo al nuevo Centro Mexicano de Supercómputo en Barcelona, una iniciativa para procesar grandes volúmenes de datos de información meteorológica, agricultura, aduanas e inteligencia artificial aplicada a políticas públicas. Sheinbaum partirá de regreso ese mismo domingo y llegará por la noche de México. Estará en España menos de 48 horas, con el objetivo de recuperar protagonismo para el Gobierno mexicano en el escenario internacional, sellar sus alianzas con los gobiernos progresistas de la región, plantear alternativas políticas en medio de las embestidas de Donald Trump y avanzar en un lento proceso de deshielo con las autoridades españolas.










