Hezbolá se desmarca de las negociaciones entre Israel y Líbano y afirma que seguirá luchando “para responder a la agresión israelí”
El secretario general de Hezbolá, el jeque Naim Qasem, ha asegurado este lunes que el brazo armado de la organización seguirá luchando “para responder a la agresión israelí”. En un discurso emitido mediante los medios de comunicación afiliados al movimiento chií, el líder desmarca a la organización de las negociaciones que puedan existir entre los gobiernos de Líbano e Israel durante el actual alto el fuego temporal, y anticipa que el ejército israelí, que ocupa y causa estragos en pleno cese en una franja fronteriza en el sur de Líbano, “no permanecerá en un solo centímetro de nuestra tierra”.
El discurso de Qasem hace sonar los tambores de guerra contra Israel y recrudece las críticas contra el Ejecutivo libanés, que este mes de abril ha iniciado, por primera vez en décadas, un diálogo directo con las autoridades israelíes. Hezbolá, que anteriormente había descrito ese acercamiento como una “sumisión”, sugiere ahora directamente que Beirut se ha “alineado con el enemigo en contra de su propio pueblo”, al enzarzarse en unas negociaciones que, según la milicia, no han obtenido nada a cambio.
La organización, que cuenta con un bloque parlamentario propio en el parlamento libanés y con centenares de miles de seguidores, exige al Gobierno que revoque la decisión que adoptó el 2 de marzo. Ese día, el Ejecutivo ilegalizó el brazo armado de Hezbolá horas después de que la milicia reabriera la guerra abierta disparando contra Israel, en una medida que el secretario general de la organización describe como “la criminalización de la resistencia [Hezbolá] y de su gente, más de la mitad de la población libanesa”. “El camino hacia la solución comienza por reconocer que el problema es la agresión [israelí], y que la resistencia es una reacción a ella, y no su causante”, señala el jeque desde paradero desconocido.
El grupo proiraní, que ve a Líbano en una bifurcación «entre la liberación y la dignidad, o la ocupación y la humillación”, agrava la línea de separación entre el Ejecutivo y Hezbolá. “Aquellos que apoyan a Líbano y a su liberación, son bienvenidos”, concluye el discurso: “quienes sirven los intereses del enemigo y debilitan a Líbano, no lo son”.










