Desbordó el público en la maratón de lectura, que puso voz a textos y autores silenciados en dictadura

Desbordó el público en la maratón de lectura, que puso voz a textos y autores silenciados en dictadura


Al presentar la Maratón de Lectura «Dedicada a los Libros Prohibidos por la Dictadura Militar», el director de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Ezequiel Martínez, se permitió una referencia personal. En la sala Zona Futuro, todos los asientos rojos estaban ocupados. Fuera, decenas de personas parecían evocar el tango «Cafetín de Buenos Aires», cuando dice «la ñata contra el vidrio»: asomaban la cabeza para seguir una actividad por la que desfilaron el dramaturgo Mauricio Kartún, las actrices Ingrid Pelicori, Virginia Innocenti y Paula Marull, la editora Kuki Miller, de Ediciones De la Flor, los escritores Julia Coria, Raquel Robles y Félix Bruzzone, hijos de desaparecidos, y los autores Paula Pérez Alonso y Miguel Gaya, entre otros.

«Como ustedes saben, cuando comenzaba cada edición de la Feria durante la dictadura, venían los censores y decían qué libros se podían exhibir –contó, entonces, Ezequiel Martínez–. Había listas negras elaboradas por los militares donde se clasificaban los libros en categorías Fórmula 1, Fórmula 2, Fórmula 3 y Fórmula 4, que aplicaban a los libros que consideraban de máxima peligrosidad. Esas listas eran cambiantes; por ejemplo, en abril del 79, tenían 12 páginas con 285 personas; en enero de 1980, había 331 personas. La última es del segundo semestre del 83, cuando ya la dictadura estaba retirándose y solo quedaban 46 nombres que no podían ser, bajo ningún punto de vista, convocados ni contratados ni nada. Siempre el nombre de mi padre, Tomás Eloy Martínez, estuvo en esos listados. Hasta en esa última lista”.

Un silencio denso, seguido de un aplauso para Tomás Eloy y para Ezequiel, sonó dentro y fuera de la sala, mientras el director de la Feria concluyó con una frase del libro La pasión según Trelew, prohibido en aquellas listas: “En su prólogo dice algo que fue premonitorio de lo que está sucediendo hoy. ‘La memoria del pueblo siempre será más larga que las astucias del represor’«, cerró Martínez.

La escritora Paula Pérez Alonso y el dramaturgo Mauricio Kartun en la Maratón de Lectura "Dedicada a los Libros Prohibidos por la Dictadura Militar". Foto: gentileza prensa Fundación El Libro.

Decretos de prohibición

La presentación marcó la clave en la que sonaría todo el encuentro, en esta edición de la Feria, que tiene como país invitado de Honor a Perú. Primero sonó una grabación que reproducía uno de los tantos decretos de prohibición de libros. Era el que aniquilaba Ganarse la muerte, de Griselda Gambaro, editado por De La Flor. Sonarían otros más en los que los títulos cambiaban, pero los argumentos eran siempre los mismos: demasiada imaginación, atentado contra los valores cristianos, alejamiento de la identidad argentina…

Minutos antes, la crítica Alejandra Rodríguez Ballester, coordinadora del ciclo, había explicado: “Algunos de los textos que se leerán hoy ya habían sido prohibidos o censurados por los gobiernos militares anteriores y muchos escritores ya habían sido amenazados por la triple A y, tras el golpe, partieron al exilio”.

Rodríguez Ballester agregó: “La destrucción de bibliotecas populares y universitarias, la quema de libros y de editoriales como Eudeba, Centro Editor, De la Flor, Corregidor, entre otras, da idea de la brutalidad con que se manejaban los represores en su intento de borrar el pensamiento”.

Y concluyó: “A 50 años del golpe, la parte reparadora de toda esta historia es que la mayoría de esos textos hoy están publicados y al alcance de los lectores. Al respecto, cito a Osvaldo Bayer, que en un prólogo a su Patagonia Rebelde, escribió: ‘Ver en las librerías una edición nueva es como resucitar’”.

Fue entonces cuando el director teatral y actor Iván Moschner fue el primero en leer y puso su voz a Ganarse la muerte, de Gambaro. Le siguió la escritora y ganadora del Premio Clarín Novela Raquel Robles, con Las tumbas, de Enrique Medina; y la actriz y dramaturga Paula Marull interpretó El año verde, de Elsa Bornemann.

La actriz Ingrid Pelicori, el dramaturgo Mauricio Kartún  y el escritor Féliz Bruzzone. Foto: gentileza prensa Fundación El Libro.

Como un trío, la actriz Ingrid Pelicori leyó a Rodolfo Walsh en Operación masacre, mientras que Mauricio Kartún seleccionó algunas páginas de Cuarteles de invierno, de Osvaldo Soriano; y con algunos problemas debidos a la presbicia, Félix Bruzzone puso su voz a La pasión según Trelew, de Tomás Eloy.

María Wernicke –candidata al premio Hans Christian Andersen de literatura infantil– leyó “La planta de Bartolo”, cuento del célebre libro La torre de cubos, de Laura Devetach. Y con la voz de la actriz Isabel «la Coca» Sarli diciendo “Canalla, ¿qué pretende usted de mí?”, frase que la tradición atribuye equivocadamente a la película Carne (1968), dirigida por su amante, Armando Bó, la lectura continuó con Olimpo, de Blas Matamoro.

Las lecturas fueron acompañadas por música en vivo al piano del músico Marcelo Katz, que compuso piezas para cada texto y lector, que sin embargo disputaban la atención del momento, en ocasiones en un volumen demasiado alto, en otras demasiado bajo o ausente.

Al promediar la lectura, llegó el plato fuerte: el escritor Luis Gusmán, censurado por su libro El frasquito, hizo sonar ese texto callado en los años 70, mientras que la editora Kuki Miller también recordó episodios de censura y la detención de la que fue víctima junto a su entonces marido Daniel Divinsky.

El escritor Luis Gusmán, censurado por su libro El frasquito, y la editora Kuki Miller que también recordó episodios de censura y la detención de la que fue víctima. Foto: gentileza prensa Fundación El Libro.

La experiencia de la autocensura

“Yo tuve una experiencia horrible, que es la autocensura –evocó Miller–. Un día antes de inaugurar la Feria de 1976, me llamó un colega y me dijo que tuviera cuidado con los libros que íbamos a traer porque podíamos tener muchos problemas. Entonces, con quien era la mano derecha en la editorial, establecimos tres niveles. El estante a la vista con lo que podíamos mostrar; debajo del estante, lo inconveniente, y una caja para devolver a la editorial con lo prohibido. Ese es un recuerdo horrible porque marca un temor que empieza a existir desde antes de que algo ocurra”.

También Gusmán recordó la censura contra sus libros y una visita incómoda en la librería en la que trabajaba para pedirle explicaciones, precisamente, por El frasquito. “Eran momentos en que lo podían todo”, resumió el escritor.

Las lecturas fueron acompañadas por la música en vivo al piano por el músico Marcelo Katz, que compuso piezas para cada texto y lector.  Foto: gentileza prensa Fundación El Libro.

Más tarde, sería el turno de Copi, La vida es un tango; Monte de Venus, de Reina Roffé; David Viñas con Los dueños de la tierra; Osvaldo Bayer con Los vengadores de la Patagonia trágica; Mascaró, de Haroldo Conti, y el cierre con “Oración de un desocupado”, de Juan Gelman.

star111 login

betturkey giris

https://vsetut.uz

lottostar

https://slotcoinvolcano.com

lottostar

super hot slot

hollywoodbets mobile

pusulabet giris

yesplay bet login

limitless casino

betturkey guncel giris

playcity app

sun of egypt 4

moonwin

aviamasters

jeetwin

winnerz

lukki

croco casino

playuzu casino

spinrise

discord boost shop

fairplay

betsson

boocasino

strendus casino

sun of egypt 2 casino

gbets login

playwise365

amon casino

betmaster mx

verde casino

winexch

prizmabet

solar queen

quatro casino login

springbok