Como tantos otros casos, Marcelo Torres no pudo debutar en la Primera del club del que surgió. Allá por 2017, el hoy figura de Gimnasia LP tomó su bolso y se marchó del club en el que recorrió sus Inferiores y en el que soñó con afianzarse alguna vez en el fútbol grande con aquella casaca. Llegó hasta la Reserva y allí sí desplegó su artillería pesada: en 23 juegos, entre 2016 y 2017, metió 15 goles.
Lejos de ahogarse en lamentos, también en 2017 brilló en la selección Sub 20 que dirigía Claudio Úbeda y anotó siete tantos, cinco en Torneo Sudamericano y dos por el Torneo Sudamericano. Con esa camiseta fue compañero, entre otros, de Lautaro Martínez, Cuti Romero, Montiel y Exequiel Palacios, jugadores que saltaron a ligas importantes de Europa y fueron campeones del mundo en Qatar 2022.
Chelo, en cambio, no tuvo esa posibilidad. Tras no poder afirmarse en Talleres y Banfield, comenzó su periplo por el fútbol de Chipre (Pafos F.C. y Akritas Chlorakas ) Letonia (Riga Football Club) y los Emiratos Árabes Unidos (United FC). Sin las grandes luces pero con la misma sintonía: se cansó de hacer goles en todos lados.
Después de cinco años por aquellos lares, en junio de 2025 el atacante llegó a Gimnasia, que hoy agradece su presencia: en 36 encuentros por todas las competencias lleva 14 goles convertidos, el último ante Belgrano. Y está a sólo tres de alcanzar los 100 oficiales.
Pero al margen de lo individual, en estas horas festejó un resultado ajeno que le dio una gran ayuda al equipo: la derrota de Huracán contra Argentinos clasificó automáticamente a Gimnasia a los octavos de final del Apertura. «Ahora que entramos a los playoffs, quiero una revancha contra Estudiantes. En algún momento me gustaría enfrentarlo de nuevo», le cuenta Chelo a Olé, recién llegado a su casa de Canning tras ir a buscar al colegio a uno de sus hijos nacidos en Chipre. Quiere un desquite luego de aquella caída dolorosa con el Pincha, en la semifinal del Clausura.
-¿A qué atribuís el gran presente de Gimnasia y la racha de cinco triunfos consecutivos?
-A que se armó un grupo muy lindo, con mucho sacrificio y ganas de mejorar. Es muy parecido al del año anterior. A pesar de las situaciones difíciles que vivimos el año pasado, el grupo se mantuvo unido y fuerte. Eso nos da la fuerza para jugar cada partido como si fuera una final.
-Mencionaste situaciones difíciles el año pasado, ¿a qué te referís?
-Fueron momentos de pelea contra el descenso. Estuvimos a un punto de descender y, al mismo tiempo, tuvimos la oportunidad de llegar a una semifinal (perdida con Estudiantes). Esas experiencias nos marcaron, pero este año el club está muy bien. El día a día se vive de la mejor manera. Es un club lindo para estar.
-¿Ves a Gimnasia con pasta para ser campeón?
-La verdad que sí. Todos los equipos tienen ese deseo. Primero queremos clasificar a los play-offs, que es lo más importante, pero tenemos un buen grupo y vamos a pelear por eso. El año pasado nos quedó la espina de estar tan cerca, espero que ahora se nos pueda dar. Somos candidatos a ganar el Torneo.
-¿Cómo definís tu momento?
-Siento que estoy en el mejor momento de mi carrera. Estoy viviendo un sueño. Nunca pensé que en tan poco tiempo iba a hacer tantos goles en un fútbol tan difícil y competitivo como el argentino. Hay muchos equipos y jugadores que son muy buenos. -¿Cómo fue el proceso de readaptación al fútbol argentino después de tanto tiempo afuera?
-¿Necesitaste una readaptación al fútbol argentino?
-Pero me costo; físicamente sentí mucho el ritmo en los primeros partidos. Pero una vez que agarré ritmo, me empecé a sentir mejor. Estoy muy contento por el momento que estoy pasando. Fue una apuesta familiar volver. Quería una revancha en el fútbol argentino. No te voy a mentir, no fue fácil. Por suerte, Gimnasia me abrió las puertas.
-¿Sentiste que se dudaba de vos por venir de ligas menos competitivas como Chipre o Letonia?
-Sí, me hacían llegar comentarios de que me iba a costar o de que venía de una liga que no se veía tanto. Pero eso me sirvió para darme fuerzas y entrenarme mejor y demostrarme a mí mismo que la apuesta me iba a salir bien. Que dudarán de mí me dio más fuerzas.
Racing estivo cerca de entrar en su vida
-¿En este tiempo estuviste cerca de algún club grande de la Argentina?
-Sí, de Racing. En 2024 tuve una propuesta. Víctor Blanco (ex presidente del club) y Gustavo Costas se comunicaron con mi representante. Me querían comprar, pero no se llegó a un acuerdo con el equipo de Emiratos (United FC). Hubiese estado bueno ir a un club como Racing, pero no se dio.
-¿Tenés como cuenta pendiente jugar en un grande?
-Hoy mi cabeza está en Gimnasia, estoy muy feliz acá. Obviamente a cualquier jugador le gustaría jugar en un equipo grande, pero Gimnasia no tiene nada que envidiarles a los grandes, para mí es un gran club y estoy muy agradecido.
-¿Cómo vienen las charlas por la renovación de tu contrato?
-Estamos peleando un poco con el presidente, je. Es bastante duro para cuidar al club, que es lo normal. Pero ya tenemos un acuerdo de palabra y solamente falta firmar. Sería hasta fin de 2028 ó 2029. Es un alivio y un premio para mí y mi familia. Me lo vengo ganando partido a partido.
Boca, una historia que no tuvo un final feliz para él
-A la distancia, ¿por qué no tuviste chances de debutar en Boca?
-Boca ya es pasado para mí. Estoy muy agradecido por la formación que me dio, pero también feliz de haberme desvinculado. Hay muchos chicos que salen mucho a préstamo y se les hace muy difícil conseguir clubes. Pero a mí me pudieron comprar y pude salir. Siento que en su momento merecía una oportunidad que no me la dieron, en Boca no me valoraron. Me tocó salir a préstamo y dar muchas vueltas para madurar y ganar experiencia.
-En ese momento estaba Guillermo Barros Schelotto como técnico, ¿te dio alguna explicación?
-Yo lo venía jugando muy bien en Reserva y en la Selección Sub 20, pero adelante tenía a Benedetto y a Bou (alter), que estaban en un nivel muy alto. Yo era chico y quería jugar, así que salí a préstamo a Talleres y después a Banfield. No me pude asentar. Son cosas que a uno le tienen que pasar para ir madurando en el fútbol y aprender.
-¿Conservás la ilusión de volver en algún momento a Boca?
-No, ya es un caso cerrado lo de Boca. Ni lo pienso. Vivo el día a día, un presente en el que estoy pasando un gran momento. Lo disfruto con mi familia y miro hacia adelante.
-¿Te arrepentís de haber ido a ligas exóticas viendo que compañeros tuyos de la Sub-20, como Cuti Romero, Montiel, o Lautaro Martínez llegaron a la cima de Europa?
-No, son decisiones y momentos. Quizás ellos tuvieron en sus clubes la oportunidad que yo no tuve en el mío (Boca). Porque en el Sudamericano y el Mundial (2017) todos los jugadores ya jugaban en Primera y yo no. Me pone muy feliz verlos porque fueron grandes compañeros y muchos hoy son campeones del mundo. Yo guardo esos recuerdos con mucho cariño: Montiel, Lisandro Martínez, Palacios, el Cuti, Foyth… Muchos.
-¿Cómo fue la vida en países tan distintos culturalmente?
-Fue duro, especialmente los primeros meses en Chipre por el idioma. Después fue más fácil cuando fue mi mujer. Aprendí inglés. Y allá nació nuestra hija. Criarla solos con mi mujer en medio de una pandemia nos hizo ver las cosas de otra manera. Si tuviera que elegir de nuevo, volvería a vivir la experiencia mil veces.
-Sí, Emiratos es un país de una cultura totalmente diferente, pero muy de primer nivel. Al idioma no lo sufrí tanto. Me puse a estudiar inglés porque en el último año fui el capitán y tenía que hablarlo. Con el correr de los años nos fuimos asentando. Son recuerdos muy lindos de eso países, que me van a quedar de por vida.
-¿Alguna anécdota que te haya quedado de esos viajes?
-Mi primera noche en Chipre… Allá había seis horas adelantadas con respecto a Argentina. Y no tenía wifi. Me desesperé, lo fui a despertar a mi representante y le dije: «Silvio (Sandri), me quiero ir, no quiero estar acá, no entendía nada». Me puse como loco porque no podía hablar con mi familia. Hoy lo recordamos y nos reímos.
-Durante la guerra hubo ataques en Emiratos. ¿Hablaste con es compañeros tuyos de allá?
-Me preocupé muchísimo. Allá nos quedaron muchos amigos del fútbol y de la vida. Ahora, por lo que me cuentan, ya está todo más tranquilo. Llegaron a escuchar algunos misiles, pero fue más en Abudabi, bastante alejado de Dubai.












