La vicegobernadora Teresita Madera advirtió que la falta de recursos nacionales obliga a «agudizar el ingenio» en prevención. Llamó a los intendentes a ser implacables con el control de alcoholemia y el uso del casco: «La ley es la ley y hay que aplicarla, aunque el infractor sea un conocido».
En un contexto de fuertes recortes y falta de acompañamiento financiero por parte del Gobierno Nacional en materia de seguridad vial, la provincia de La Rioja busca reforzar sus políticas de prevención para frenar lo que considera una «destrucción de familias» y un drenaje crítico de recursos públicos. La vicegobernadora Teresita Madera fue tajante al exponer las cifras que le cuesta al Estado provincial la atención de heridos por siniestros viales.
“Un día de internación de una persona accidentada le cuesta a la provincia 5 millones de pesos. Si el cuadro es grave y requiere el uso de un respirador, esa cifra se duplica a 10 millones de pesos diarios”, reveló Madera, citando datos del Ministerio de Salud. La funcionaria subrayó que estos costos son cubiertos por todos los ciudadanos a través de sus impuestos, pero enfatizó que el impacto más doloroso no es el económico, sino el humano.
Prevención sin recursos nacionales: «Agudizar el ingenio«
La vicegobernadora lamentó la ausencia de partidas nacionales para políticas de seguridad, que anteriormente financiaban desde test de alcoholemia hasta campañas de concientización. Sin embargo, marcó una postura de gestión activa: «No podemos quedarnos llorando por lo que no nos dan. Hay que idear, trabajar y, sobre todo, agudizar el ingenio para proteger a nuestra comunidad».
En este sentido, Madera destacó que el compromiso del Gobierno provincial es absoluto, pero requiere de una contraparte fundamental: el trabajo de los jefes comunales.
El rol de los intendentes y la «familiaridad» en el interior
Uno de los puntos más sensibles del discurso de la vicegobernadora fue el pedido de firmeza a los 18 departamentos de la provincia. Madera reconoció que en las localidades del interior el control suele ser más laxo debido a los vínculos cercanos entre los agentes y los vecinos.
«A veces es difícil porque el que controla es conocido o tiene algún tipo de familiaridad con el infractor, pero la ley es la ley. No sirve de nada que exijamos casco y alcoholemia cero en la Capital si en el interior esto no se aplica. Hay que hacer que la ley se respete porque estamos ayudando a prevenir accidentes que le coartan la vida a la gente», sentenció.
Una familia que se destruye
Para la funcionaria, el eje central de la seguridad vial debe ser la empatía y la preservación del proyecto de vida de los riojanos. «Hablamos de una mamá, un papá o un joven que queda con una discapacidad, que ve truncados sus sueños y sus posibilidades de conseguir trabajo. Es toda una familia la que se destruye», reflexionó.
Finalmente, hizo un llamado a la responsabilidad individual de conductores y peatones, instándolos a cumplir las normas no por temor a la multa, sino por el respeto a la vida propia y ajena. «Debemos trabajar con mucha firmeza para que el cuidado sea el valor principal en nuestras calles», concluyó.









