Ya empezaron las funciones del espectáculo El estado de la unión, obra del novelista británico Nick Hornby, que fue adaptada para el teatro por Andrea Garrote y Gonzalo Heredia, es la misma Garrote quien asumió la dirección del elenco que integra Heredia junto a Eleonora Wexler. Las funciones son en el teatro Picadero de viernes a domingo a las 20 h.
—¿Cómo fue a adaptar una novela junto con Andrea Garrote?
—Fue sumamente placentero. Había leído su obra Pundonor. Después cuando empezamos a leer la novela coincidimos. Había mucho de la idiosincrasia inglesa y está presente la política en los textos de Hornby, pero tomamos una decisión. Los dos pensábamos que se desviaba bastante ya que queríamos contar la historia de una pareja de más de 40 años, con mucho tiempo juntos. Fue como deshilachar un poco el cotidiano, son casi preguntas, que uno se puede hacer cuando tiene esas famosas crisis de los cuarenta. Esto es mucho más universal que cualquier otra cosa.
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—¿Cuál es el eje de “El estado de la unión”?
—Nos enfocarnos en contar una historia de amor maduro y en cómo uno reconstruye una vida durante tanto tiempo, sobre todo en esta época en donde todo es tan descartable e inmediato o superficial. Andrea (Garrote) es una persona sumamente meticulosa, muy detallista, trabajadora y obsesiva. A mí me gusta y admiro trabajar con personas así.
—El novelista inglés además es crítico musical: ¿es autobiográfica la obra?
—Creo que Nick Hornby trabaja mucho con la música, tiene un vínculo muy cercano. Recuerdo haber leído otros textos de él como Alta fidelidad y también lo musical está presente. Hay algo del contar que la música atraviesa por completo una vida y eso uno lo puede entender perfectamente porque marca épocas, relaciones y construye sentimientos dentro de uno. En la obra se habla de David Bowie, que para muchos de nosotros es una especie de extraterrestre, alguien mucho más avanzado, quien hablaba del futuro y era rupturista. Mi personaje habla de un futuro que no recuerda, por eso no es casual que aparezca este creador.
—¿Qué otro rasgos sentís que es muy particular?
—La nostalgia es un sentimiento que Hornby trabaja mucho, de hecho en Alta fidelidad, es un crítico musical que trabaja en una tienda de discos.
—¿Es difícil componer a tu Matías?
—No me cuesta, me gusta mucho. Hay algo de esa crisis existencial que se puede entender perfectamente. Son muchos los textos de la obra con los que me siento interpelado, sobre todo cuando habla del futuro, esa parte a mí me moviliza.
—Hace dieciseis años que estás casado con Brenda Gandini y tenés dos hijos: ¿hay paralelismo con el espectáculo?
—Obviamente que hay algo que se emparenta, imposible decir: “nada que ver”. Hay situaciones que hemos vivido y que seguiremos viviendo seguramente. Otras que también hemos atravesado y quizás hemos resuelto de otra forma.
—¿Consultaron como en la obra una terapeuta de pareja?
—No, nunca. Mi historia es que intenté cuatro veces hacer terapia desde que tengo veinte años, con diferentes terapeutas y recién ahora desde hace siete meses encontré a una persona también muy lectora y eso está buenísimo. Siento que estoy trabajando conmigo con la honestidad que eso requiere y la convicción.
—¿Cómo fue volver a trabajar con Eleonora Wexler?
—Hicimos La mentira de Florian Zeller y hay mucha química. Es una actriz muy generosa y talentosa. Tenemos una dinámica por fuera y también dentro del escenario que nos da mucha confianza para decirnos cualquier cosa. Sobre todo nos conocemos en el silencio.
Actuar, escribir y romper el molde del galán clásico
A.S.
Protagonizó varios éxitos en la televisión abierta, como Valientes o La 1-5/18 pero Gonzalo Heredia pudo romper el molde de galán y hoy se lo ve como actor y escritor aunque él subrayará: “Me gusta reírme de mis personajes. Me gusta construir antihéroes. A partir de eso hay algo que está como bastante suelto y relajado. No hay un lugar en donde pueda definirme. No me gusta mucho la definición, prefiero algo más abierto. El hábito se va construyendo, que es lo que me pasó a mí con la escritura. La búsqueda de contar a través algunos hechos artísticos, ciertas historias o mensajes. Tengo la experiencia de haber trabajado en un taller mecánico, de haber leído un libro y que ese texto me inspirara y lo pudiera llevar a mi vida real. Creo que entendí un poco el propósito de contar historias”.
Tiene una frase muy poética que repetirá: “Creo conocer más a las personas en los silencios que en las palabras”. Entre las originalidades de El estado de la unión está que es ella quien lo mantiene a él y también la que reclama sexo. Agregará Heredia: “Siempre se asocia que el deseo es masculino, sobre todo el sexual. Aquí está totalmente invertido y cambiado. Hay una nueva masculinidad que se cuenta en la obra, diferente al estereotipo o la que ya conocemos, pero que está empezando a cambiar”. Anticipa: “Estoy adaptando mi primera novela Construcción de la mentira (2018) para transformarla en un unipersonal, que me gustaría interpretar. Me río del galán.”










