En noviembre del año pasado un avión boliviano despistó cuando intentaba aterrizar en un campo de Arequito (Santa Fe) y en él se encontraron 60 kilos de cocaína. La nave quedó cruzada y ladeada sobre un camino.
Como por esos días se había detenido al capo narco rosarino Brian Bilbao (48) por un gran cargamento, se pensó que la droga era de él. Pero una investigación a cargo de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) y el juez Eduardo Rodríguez De Cruz descubrió que no.
En realidad, ese avión -cuya chapa patente se repetía en varios casos- pertenecía a los hermanos Santiago Emmanuel Borras (35) y Juan Cruz Borras (27).
El mayor tenía una condena unificada a 4 años que vencía en 2029 y por la que debía estar en arresto domiciliario. El menor aparece relacionado comercialmente con «servicios portuarios«.
Como Bilbao, los Borras son rosarinos, se nutren de los productores de cocaína bolivianos y prestan logística a las bandas narco internacionales que sacan la droga de Argentina rumbo a Europa.
Pero no trabajan para Bilbao, sino que tienen su propia pyme directamente relacionada con el contrabando narco a través de los puertos de la provincia de Buenos Aires.
Siguiendo la pista de los Borras fue que el martes Gendarmería llegó a un campo de la zona de Villa Eloísa. Allí aterrizó un avión que dio pie a un operativo, una fuga, tiros, autos incendiados y hasta un gendarme atropellado.
En la nave se secuestraron 300 bultos que contenían 321 kilos de cocaína. Los Borras -que estaban en tierra esperando la droga- lograron escapar, pero la Gendarmería logró detener a dos bolivianos (el piloto y su acompañante) cuando llegaron caminando a un campo a pedir agua.
El secuestro del avión y sus dos pilotos fue el martes, a sólo una semana de un impresionante operativo que permitió desmantelar una organización narco y secuestrar 400 kilos de cocaína que llegaban, como en este caso, también por vía aérea y había aterrizado en una pista clandestina en la localidad de Vera.
Todo sucedió bien temprano, cuando un avión debió aterrizar forzosamente en una zona rural de Villa Eloísa, en el sudoeste de Santa Fe, a 100 kilómetros al oeste de Rosario.
Agentes de la Gendarmería Nacional (GNA), que ya estaban sobre la pista de un posible aterrizaje en la zona, lograron llegar hasta el lugar en que la aeronave estaba luego de averiarse, y tanto sus ocupantes como los Borras decidieron escapar en dos Fiat Strada y un Volkswagen Gol Trend.
Los narcos comenzaron a disparar contra los gendarmes y uno de los gendarmes que participaba del operativo para repeler la fuga fue atropellado por uno de los autos de los delincuentes, en las inmediaciones de la ruta 178.
El gendarme fue derivado de urgencia al Hospital de Cañada de Gómez, donde quedó internado tras haber sufrido un traumatismo craneal, y según fuentes del operativo consultadas por Clarín, se encuentra fuera de peligro.
Los investigadores del caso sopesan la hipótesis de que los fugitivos podrían estar heridos luego del tiroteo, por lo que se emitió un aviso a los centros de salud de la región para que se monitoreen los ingresos.
También la Brigada de Drogas de la Policía de Santa Fe dispuso un operativo de búsqueda en Armstrong, Tortugas, Bustinza y Cruz Alta, que concluyeron con la detención de dos hombres de nacionalidad boliviana, cuyas identidades no trascendieron.
Solo se supo que eran los pilotos de la aeronave y que no son los dueños de la droga, sino integrantes de la banda que la recibiría. La Jefatura de la Región II de la GNA, con asiento en Rosario, dio intervención a la Justicia Federal.









