La escena se repite desde hace 72 horas en las principales ciudades de Ecuador: filas de vehículos que doblan esquinas, conductores que esperan durante horas bajo el sol e incluso surtidores que solo permiten cargar 15 o 20 dólares de gasolina. En Quito y Guayaquil, dos ciudades acostumbradas al tráfico eterno, ahora también se pelea por el combustible. “Estoy como loco buscando combustible porque tengo el tanque en rojo”, dice Darwin Medina, taxista en Guayaquil. Recorrió tres estaciones antes de encontrar una con gasolina disponible. En el cuarto intento logró cargar apenas cinco galones de Ecopaís, una mezcla de nafta y etanol utilizada por buena parte del parque automotor ecuatoriano, porque es la más barata.
La paradoja de Ecuador: un país petrolero que hace hasta 72 horas de fila para comprar gasolina










