El escenario político en Brasil se encuentra marcado por una profunda polarización y por las causas judiciales que rodean a figuras clave como el senador Flávio Bolsonaro, cuyos roles estratégicos dentro del clan familiar son analizados minuciosamente por el politólogo Bruno Lima Rocha. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el experto evaluó el impacto de la reciente diplomacia internacional y la extrema paridad que reflejan las encuestas actuales, al advertir que “hoy Lula gana por 6% en primera vuelta y por 1% en balotaje”.
El destacado politólogo, periodista y analista internacional brasileño, Bruno Lima Rocha, tiene un doctorado en Ciencia Política por la Universidad Federal de Río Grande del Sur (UFRGS) y se desempeña como profesor de Relaciones Internacionales en instituciones académicas de prestigio, además de ser un colaborador frecuente en medios de comunicación regionales donde analiza la política interna de Brasil. Sus investigaciones se centraron en los movimientos sociales, la comunicación estratégica y la seguridad hemisférica. Además, es reconocido por su capacidad para desglosar las dinámicas del bolsonarismo y la estructura interna de los partidos brasileños, aportando una mirada crítica y fundamentada sobre los desafíos democráticos que enfrenta el país sudamericano.
—¿Cuál es la situación judicial del hijo de Bolsonaro y por qué se lo acusa de coacción a los jueces?
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
—Es muy compleja la situación. Bolsonaro tiene cuatro hijos en la carrera política. El hijo mayor, el senador Flávio Bolsonaro, quedó bajo fuerte repercusión después de que saliera un audio con su voz, comprobada bajo peritaje de la Policía Federal, donde pedía 134 millones de reales a un banquero preso, Daniel Vorcaro, para supuestamente financiar la película biográfica de su padre, que se estaría produciendo.
Ocurre que el banquero pagó 61 millones de reales y, dos días después, estaba preso, con su situación judicial ya definida. Los productores de la película dijeron que no entró ni un centavo de ese monto al fondo de producción de la película sobre Jair Bolsonaro.
Por ahora, el senador Flávio Bolsonaro está bajo la mira de los medios y de la repercusión de ese audio, después de haber negado dos o tres veces, incluso el mismo día, que hubiera conversado con Daniel Vorcaro, una especie de banquero bandido, el malhechor número uno de Brasil hoy por hoy.
Por lo tanto, la situación judicial de Flávio está abierta. No hay una causa en su contra, pero sí existen cinco pedidos legales contra él. Todavía no están tramitados en la Justicia Federal o en la Corte Suprema, donde corresponde.
—¿Usted podría hacernos una especie de síntesis, para extranjeros, del distinto perfil de los hijos de Bolsonaro que se dedican a la política? Tiendo a creer que el senador es uno es más extremista, otro más moderado y que el candidato a presidente es el más moderado de todos.
—El hijo mayor, el senador Flávio Bolsonaro, no es que sea moderado: sabe hablar, es abogado, es buen tribuno, habla bien y discursa bien. Ese sería el que tiene llegada a las oligarquías políticas más consolidadas.
El número dos sería una especie de Rasputín digital del clan Bolsonaro. Se llama Carlos Bolsonaro. Fue concejal en Río durante cinco o seis mandatos consecutivos. Cambió su domicilio electoral para Santa Catarina y va a disputar una banca en el Senado. Es el más callado de todos, de perfil más bajo y el que mejor opera en redes sociales.
El tercero, Eduardo Bolsonaro, tiene su mandato suspendido porque está fuera del Congreso brasileño desde principios de 2025. Es agente burocrático de la Policía Federal, abogado también, y sería el tipo que opera con redes internacionales. Por ejemplo, es representante de la CPAC para Brasil.
Y el cuarto, el menor, es concejal de un destino muy conocido por las hermanas argentinas: el municipio de Balneário Camboriú. Se llama Renan Bolsonaro. Habla muy mal, es muy joven, hace muchos negocios dudosos, pero tiene proyección entre la camada más joven de la ultraderecha.
Esos son los cuatro que hacen carrera política, más allá del padre y de la señora, la cuarta esposa de Jair Bolsonaro, la exprimera dama Michelle Bolsonaro, que seguramente compita por una banca en el Senado por Brasilia. Esa sí es una tremenda operadora política y galvaniza el voto femenino conservador y el de las mujeres evangélicas.
—Hasta hace poco, en las encuestas estaban empatados Lula y el Bolsonaro que sería candidato a presidente. Incluso algunas le daban uno o dos puntos más a Bolsonaro, dentro del margen de error técnico. ¿Qué modificó la exitosa reunión de Lula con Trump en el escenario electoral brasileño?
—Esa es una pregunta clave para comprender el escenario preelectoral de Brasil. Hay por lo menos una docena de empresas encuestadoras. La gran mayoría se equivoca mucho. Hay una menos conocida, la MDA-CNT, que trabaja para la Confederación Nacional del Transporte y publica una encuesta cada cuatro meses. Las demás hacen trackings poco precisos.
Lo que hacen las encuestadoras en Brasil es lanzar sus trackings públicos como si fueran la verdad momentánea. La última encuesta mostró a Lula ganador en primera vuelta por seis puntos y con una ventaja de un punto en un eventual balotaje.
Quaest es la encuestadora más conocida en Brasil, pero tiene como financiador al Banco Genial, uno de cuyos fondos está bajo investigación de la Policía Federal.
Encuesta en Brasil: Lula supera a Flavio Bolsonaro por primera vez desde marzo
La imagen de Lula es muy buena para la mitad de la población brasileña y muy cuestionada por la otra mitad. Es como, para hablar en jerga política argentina, el peronismo y el antiperonismo. Y lo que ocurrió con la reunión entre Lula y Trump fue que le quitó un argumento al bolsonarismo: que Lula sería una especie de enemigo político de Trump. Para el electorado brasileño, que es muy neocolonizado o está muy bajo presión de Estados Unidos, eso fue un punto fuerte para Lula.
Yo no creo que tenga un efecto mayor de tres a cinco puntos lo ocurrido en esa reunión. Pero hay que recordar algo: en el balotaje de 2022, Lula ganó por apenas 1,2 puntos. Por lo tanto, cada punto en una segunda vuelta brasileña es muy importante.
—¿Usted considera que el escenario más probable es que Lula gane una primera vuelta por una diferencia mayor a seis puntos y luego repita algo parecido a su último triunfo, muy ajustado, por apenas un punto o poco más?
—La proyección de las encuestadoras más fiables da un margen mayor para Lula en segunda vuelta, aun considerando que la campaña todavía no empezó y que Flávio Bolsonaro, con su vida privada y sus relaciones económicas por lo menos raras o sospechosas, todavía no está demasiado expuesto públicamente.
MV/ML










