El Gobierno de la Ciudad llevó adelante un megaoperativo en el que participaron más de 1.500 agentes policiales, que se desplegaron en las villas porteñas y en el que detuvieron al menos a 20 personas con pedidos de captura, tenencia de drogas y armas. La denominada “operación Tormenta Negra” se dio el mismo día en que la Policía Bonaerense hizo lo propio en el popular barrio Fuerte Apache, aunque desde la administración porteña aclararon que su trabajo ya estaba previsto hacía una semana y que no tiene vínculo con lo que hizo el gobierno bonaerense en Fuerte Apache.
En el despliegue, que seguía en curso, intervinieron seis áreas del Gobierno porteño en coordinación con la Justicia. El trabajo incluye controles de tránsito y de personas; “remoción de ranchadas y autos abandonados”, y la inspección de locales que, por ejemplo, venden teléfonos celulares. También informaron a Clarín que se desmontaron bunkers de droga.
«No vamos a entregar la Ciudad al caos. Vamos a ir a buscar a los delincuentes a donde se escondan. Para nosotros no hay zonas liberadas. No hay excepción. Ley y orden», dijo Jorge Macri.
En esa línea, indicó que la idea es «proteger esta Ciudad, que está en riesgo por el delito instalado en el conurbano. El que venga de afuera a molestar a los porteños que sepa que lo vamos a meter en cana. Y si es extranjero, que tenga la certeza de que lo mandamos de vuelta a su país”, insistió el jefe de Gobierno porteño
El accionar policial se llevó adelante de forma simultánea en 15 villas y barrios populares de la Ciudad: 31, 1-11-14, 21-24 y Zavaleta, Ciudad Oculta, 20, Fraga, La Carbonilla, Rodrigo Bueno, Los Piletones, Fátima, Ramón Carrillo, Barrios INTA-Bermejo y Padre Mujica (19), Cildañez y Barrio Mitre.
La administración porteña informó el objetivo de este tipo de tareas es «ponerle fin al desorden» que hay en esas zonas de la Ciudad a fin de que «sea una sola, con las mismas obligaciones, los mismos derechos y las mismas reglas para todos, vivan donde vivan».
“Nunca antes hubo un operativo como este, coordinado como nunca antes. Tiene un solo objetivo: proteger el estilo de vida de la Ciudad de Buenos Aires, donde no vamos a tolerar que vengan a instalar la inseguridad, el narcotráfico ni el narcomenudeo«, remarcó Macri, quien durante el operativo desde el Centro de Monitoreo Urbano ubicado en Villa Lugano.
En la misma línea discursiva, señaló que en el el operativo no hubo distinción entre «personas, autos, motos, comercios ilegales que venden celulares robados o materiales para la construcción en villas». «Todo eso no va», enfatizó Macri.
Voceros del gobierno defendieron el despliegue de dimensiones. Sostuvieron que la incursión simultánea en la villas porteñas estaba planeada desde más de una semana y que implica un cambio estratégico. Explicaron que desde hace dos años se vienen haciendo operativos de saturación, a razón de diez por día en distintos lugares de la Ciudad.
Pero se optó ahora por hacer despliegues conjuntos y en paralelo que involucran seis agencias porteñas para aprovechar un efecto de shock. «Se va a repetir, hay decisión política», sostienen las fuentes para sostener que fue un operativo del Gobierno y no una manda judicial, pese a que hay denuncias en curso que avalan la metodología.
«Es un eje de la gestión de Jorge Macri, seguir profundizando la ley y el orden en la Ciudad», insistieron desde la sede de Uspallata.










