Samuel, Abel, Max y Tristán son amigos desde los 6 años y 2 décadas después de haberse conocido en un barrio humilde la ciudad, deciden abrir un bar en el centro. El día de la inauguración Samuel conoce a Dalia, una mujer joven de la que se sabe muy poco hasta que avanza la trama. Ese es el punto de partida de El club del olvido, el nuevo libro de la escritora española Alice Kellen (que en realidad se llama Silvia Hervás). La autora nació en Valencia en 1989 y a fuerza de publicar novela tras novela, entre ellas Nosotros en la luna, El mapa de los anhelos, La teoría de los archipiélagos, Donde todo brilla, Quedará el amor y Sigue lloviendo, llegó a millones de lectores en todo el mundo.
Pasó por Buenos Aires a presentar precisamente El club del olvido (Planeta), pero antes charló con Clarín sobre los temas que le apasionan, lo que le gusta leer y el rol que cumple en su vida la literatura.
– La novela tiene todos los temas, amor, nostalgia, amistad, le pasado que se mezcla con el presente, la ciudad como protagonista, la noche, el bar: ¿Cómo crees que influye el tiempo en una amistad?
– Ese era el tema central, la idea con la que arrancó esta novela. Hablar sobre esas amistades que no son escogidas, porque evidentemente a los 5 o 6 años no tienes desarrollada del todo la personalidad y los amigos se hacen por el entorno y la casualidad. Y entonces, claro, llega una edad en la que te empiezas a plantear qué tienes en común todavía con esas personas. Pero a la vez son casi como familia porque te has criado con ellas. Y el tema para mí es qué ocurre cuando surge esa desconexión o faltan anclajes en la amistad, pero son personas a las que ya quieres muchísimo. Te han acompañado en toda la etapa de crecimiento y en cierto modo tiene que ver con tu identidad.
– Tengo varias amistades del pueblo, mi vecina con la que crecí y que nos conocemos desde los 3 años y amistades del instituto y aunque tus ideas políticas ya no van en consonancia, forman parte de tu vida porque les quieres. Es un amor que es como un caldo como con mucho fondo. Aunque la parte de arriba ya sea como más transparente y tengas que remover constantemente hay un fondo común. A mí lo que me ocurre es que solemos quedar como una o dos veces al año, como mucho y realmente basta como para ponerse al día.
– En la novela, la presencia de Dalia viene a decir nuevas cosas sobre estos 4 amigos que se conocen desde la primera infancia.
– Claro, Dalia es como un personaje rastreador y como llega cuando ya son grandes, no los ha conocido de niños, entonces empieza a conocerlos y llega un momento en el que yo tengo la sensación al final de la novela de que los conoce mejor a de lo que ellos ya se conocen entre sí, porque ella conoce a quiénes son ahora y sí escarban cada uno de ellos, aparecen cosas que no sabían. Ese personaje era supernecesario porque es como la explosión. Viene a mover el pantano en el que estaban, a removerlo todo.
– ¿Pensás que ese personaje es como el motor narrativo?
– Sí, pero es un personaje del que no sabes nada. Ella nos ayuda a conocer a cada uno de los chicos y hay un momento en el que te irás a preguntar, ‘pero bueno, ¿y ella quién es?’. Entonces, esa es la gracia, que al final es como la columna vertebral de la novela y está todo como un poco subterráneo en lo que tiene que ver con Dalia y a cada uno los atraviesa de formas distintas, con cada uno establece una relación diferente. Llega un momento en que todas las piezas se unen y que el personaje tiene sentido: por qué actúa como lo hace, qué buscaba ella en estos 4 amigos y qué es lo que encuentra.
A sala llena, la española Alice Kellen presentó su novela en la Feria del Libro. Foto: Emmanuel Fernández.– En esas relaciones se traza también la cuestión de clase, ¿cómo lo construiste?
– Los cuatro amigos se han criado en un barrio humilde de la ciudad y cada uno eso lo ha interiorizado de una forma diferente, no solo en la forma de ver la vida sino también en sus ambiciones. Si eres como Samuel y eres hijo único, si eres Abel y eres el pequeño de seis hermanos, si en el caso de Max tienes un problema familiar o en el caso de Tristán te has criado con tu abuela. Esta cuestión de que el lugar en el que aterrizas puede condicionarte y empiezas el juego con unas fichas muy concretas.
– ¿Te inspiraste en alguna ciudad en particular?
– Al empezar la novela no sabía bien dónde quería ambientarla. Todo el rato estaba dudando entre Barcelona y Madrid. En mi cabeza la ciudad es Madrid y el barrio es Vallecas. De hecho, la ciudad está separada por un puente, hay como dos zonas, pero de pronto yo quería que esa ciudad tuviese mar. O sea, no sé por qué lo necesitaba. Y entonces hubo un momento que dije, ´bueno, ya está, pues voy a hacer un juego’: está claro que está ambientada en España, en los años 90, que hablamos de pesetas, pero la ciudad es una ciudad sin nombre que puede ser cualquiera o ninguna. Me di esa libertad porque a veces está todo tan encorsetado cuando escribimos, queremos que todo sea como tan realista que pensé, no hace falta que se nombre la ciudad para que tú imagines un club de copas en una ciudad y unos amigos dentro.
– Eso es lindo de la literatura, no es cierto, crear mundos
– Siempre he defendido mucho que la literatura es un juego. Es como si cogieses la parte de la realidad que quieres contar, como si fuera plastilina y empezases a ponerle lo que tú quieras. Creo que es es la gracia y cuando se pierde eso, cuando empieza a ser todo muy encorsetado, creo que hay algo importante que te dejas por el camino.
– ¿Cuándo sentiste que eras una escritora?
– Me ha costado mucho decir soy escritora porque yo creo que fue tan paulatino que no tuve la sensación de sacar un libro y ya considerarme escritora. Empecé a escribir como con 13, 14 años, escribía cuando volvía del instituto. Mi diversión por las tardes era ponerme a escribir, colgaba cosas en foros, otras las hacía para mí y mis amigas. Entonces era un hobby. La primera novela me la publicaron hace como casi 15 años y yo tenía otras en el cajón. Creo que todo empezó a explotar en 2021. Me costó un poco unir la parte de la afición con la laboral. Y hubo un momento en el que estas dos cosas tuvieron que entrelazarse. Pero me costó muchísimo salir a hacer giras, a firmas, tardé un montón de años porque hay personas que tendemos a ser más introvertidas y estas cosas que tienen que ver con la exposición, son un reto.
A sala llena, la española Alice Kellen presentó su novela en la Feria del Libro. Foto: Emmanuel Fernández.– En la Feria te escucharon mil personas y luego las firmas, ¿cómo te fue?
– Creo que tengo un poco de disociación porque me ha pasado de estar en un teatro con 500 o 1000 personas y hay momentos que estoy ahí y no me lo puedo creer. Porque es un contraste con mi vida cotidiana: a mí en la calle nadie me para, no me pasa nada extraordinario. Entonces es como si tuvieses un poco doble identidad y a veces cuesta unir ambas.
– ¿Qué fibras íntimas crees que tocas en los lectores y fundamentalmente en las lectoras para que esto pase?
– Lo que ellas me cuentan es que les gusta. Y a mí como lectora cuando una autora o un autor me encanta, lo que me gusta a veces no es ni el tema que trata (de hecho yo no leo la sinopsis si alguien me gusta mucho, voy directamente), lo que me gusta es su manera de mirar el mundo, su sensibilidad, su cerebro, su percepción y esa es la magia. Si tuviésemos ahí en la mesa cuatro escritoras diferentes y diésemos las claves, los personajes como tienen que ser, las historias serían completamente opuestas y no se parecerían realmente más allá de la trama. En el fondo, aunque suene cursi, creo que tiene que ver con la esencia.
Entrevista con la escritora Alice Kellen. Foto: Juano Tesone.– ¿Qué te gusta leer?
– El último libro que leí que me encanta, es de Edith Wharton. Es el tercero que leo suyo en un año. Para mí es como una Jane Austen ácida, superinteligente, ingeniosa, y punzante. Creo que como lectores también tenemos que ir rastreando y encontrar qué cosas conectan con nosotros. Esa es la magia del libro que es un objeto inmutable, pero nosotros cuando lo leemos es como si estuviese vivo, como si las páginas cambiasen según la persona que lo está leyendo porque cada quien hace su interpretación.
Alice Kellen básico
- Alice Kellen (Silvia Hervás) nació en Valencia en 1989.
- Es una enamorada de los gatos, el arte y las visitas interminables a librerías. Además, le encanta vivir entre los personajes y las emociones que plasma en el papel.
- Ha publicado dieciséis novelas, entre ellas Nosotros en la luna, El mapa de los anhelos, La teoría de los archipiélagos, Donde todo brilla y Quedará el amor, que han fascinado a más de tres millones de lectores.
El club del olvido, de Alice Kellen (Planeta).










