La crisis del arbitraje, replicada todos los fines de semana en el fútbol argentino, volvió a quedar expuesta con las designaciones de Federico Beligoy para la 14ª fecha del Torneo Clausura. Nicolás Lamolina fue parado y no dirigirá en la próxima jornada, que arrancará este viernes con tres partidos. El referí de 42 años viene de conducir Barracas Central vs Boca, encuentro en el que expulsó a Iván Tapia, hijo del presidente de la AFA.
Llamativamente, Silvio Trucco, quién estuvo a cargo del VAR, fue nominado para sentarse frente a la pantalla de River ante Gimnasia. Y fue tan responsable de las decisiones como el propio Lamolina. A fin de cuentas, no lo convocó a revisar ninguna de las tres jugadas polémicas que se produjeron el lunes en el estadio… Claudio Fabián Tapia.
Justamente, la expulsión del capitán de Barracas Central es la única acción en la que se le podría dar la derecha al juez nacido en San Fernando. La primera amarilla tuvo que ver con un par de empujones y protestas entre Tapia y Leandro Paredes, que buscó la amonestación para llegar a la quinta tarjeta, purgar la suspensión contra Estudiantes y no perderse el Superclásico. El partido estaba picado porque un rato antes, a los 2 minutos, Lamolina no expulsó a Rafael Barrios por un puñetazo sin pelota sobre Miguel Merentiel.
La segunda amarilla fue a partir de una falta de Tapia sobre el propio Paredes que no existió. No obstante, el criterio que utilizó el árbitro puede configurarse en la Regla 12 que indica que «dar o intentar dar» una patada es pasible de sanción. Y si bien es cierto que el 11 del Guapo no tocó al volante campeón del mundo, tampoco dio la sensación de que buscara disputar la pelota. Iban 14 minutos del primer tiempo y Barracas Central tuvo que afrontar casi todo el partido con diez hombres.
La tercera situación que ameritaba una revisión tuvo que ver con el planchazo de atrás de Javier Ruiz a Milton Delgado, a los 2 minutos del segundo tiempo. Para Lamolina, solo correspondió una amonestación. Sin dudas, debió echar al extremo del conjunto local. «Ya que no me preguntó nadie por el arbitraje, quería decir que el árbitro dirigió muy bien», dijo Rubén Darío Insua en la conferencia de prensa. Pareció una ironía, más allá de que el ex técnico de San Lorenzo tomó una postura poco crítica desde que dirige Barracas Central.
Lamolina había dirigido al equipo de Tapia en la 1ª fecha, cuando el Guapo venció a Racing en Avellaneda. En aquella oportunidad, el VAR lo convocó para revisar una infracción de Maravilla Martínez sobre Facundo Bruera en el inicio de una jugada que terminó en gol del propio «9» celeste y blanco. En el VAR estaba José Carreras, uno de los jueces que hizo carrera -y no es un juego de palabras- con arbitrajes polémicos.
El referí que lleva el silbato en la sangre -es hijo de Pancho, mundialista en Estados Unidos ’94- también falló en San Lorenzo contra Gimnasia. Agustín Ladstatter encaró de la derecha hacia adentro, sacó el bombazo y la pelota pegó de lleno en el brazo izquierdo de Pedro Silva Torrejón. Lamolina dijo «siga, siga» como su padre y desde el VAR, Salomé Di Iorio avaló la decisión. Según los audios que se difundieron, los jueces observaron que la pelota pegó primero en la pierna del lateral, algo que no se advirtió en las diferentes repeticiones.
A Lamolina también se le puede adjudicar un error en Boca vs Banfield, cuando se comió una infracción de Merentiel sobre Alexis Maldonado previo al gol del uruguayo. Casualmente, su compañero en el VAR fue Trucco, igual que el lunes en la cancha de Luna y Olavarría.
Y a propósito de Barracas Central, el sábado lo dirigirá Andrés Merlos, otro referí polémico, acompañádo por Diego Ceballos en el VAR. Su rival será Argentinos Juniors, que se verá obligado a utilizar suplentes, ya que el miércoles jugará ante Independiente Rivadavia la final de la Copa Argentina. ¿Será por eso que se programó con tanta celeridad un partido que habitualmente cierra la temporada?
Tapia tiene un anhelo, que el club en el que se formó como dirigente, que preside su hijo mayor Matías, en el que juega el menor Iván y cuyo estadio lleva su nombre, logre clasificarse a un torneo internacional. Todo en tiempo récord. De jugar en la C a competir en Primera pasaron apenas 15 años y tiene a tiro la Sudamericana. «No trates de entenderlo», diría el propio Chiqui, parafraseando con el eslogan publicitario de la Liga Profesional. No hace falta romperse la cabeza. Queda muy claro.










