El caso avanza con atención pública y promete abrir debate sobre los límites éticos en la actuación legal frente a denuncias sensibles.
Este lunes comenzó en los Tribunales de Esquel un juicio que generó fuerte repercusión en el ámbito judicial de Chubut. Un abogado está acusado de haber exigido entre cinco y seis millones de pesos para no presentar una denuncia por abuso sexual contra un hombre, expareja de su clienta. Según la Fiscalía, el letrado habría intentado extorsionar al destinatario a través de su abogada defensora.
El hecho investigado ocurrió el 7 de febrero de 2024. Ese día, el imputado se comunicó telefónicamente con una abogada de la matrícula y le pidió que trasladara una propuesta económica a su cliente. De no acceder al pago, advirtió que avanzaría con una demanda civil por violencia de género y, si no prosperaba, presentaría una denuncia penal por abuso sexual agravado. “Con las pruebas que tengo, va preso seguro”, habría dicho durante la charla.
En ese mismo intercambio, también afirmó que con una “buena lección” y un pago que “duela”, sería suficiente. Incluso hizo mención de sus 19 años como policía, lo que para los fiscales representó un elemento intimidante.
La situación no terminó ahí: casi un mes después, el 4 de marzo, el abogado volvió a insistir por WhatsApp con un mensaje de voz donde reiteraba su propuesta y anticipaba que, si no había acuerdo, presentaría la demanda en los próximos días.
La fiscal María Bottini y la procuradora Cecilia Bagnato encabezan la acusación, sosteniendo que se trató de un intento claro de chantaje. Remarcaron que la iniciativa del acuerdo económico no partió de la víctima sino del abogado, quien habría inducido a su clienta a aceptar esa vía. Además, subrayaron que en casos de violencia de género o delitos sexuales, no existe la posibilidad de un arreglo monetario legal.
La defensa del imputado, en cambio, argumenta que se trata de una cuestión ética o profesional, no de un delito penal.









