Hay lágrimas en los pibes porque la ilusión era muy grande y estaba bien sustentada en un equipo que invitaba a soñar con la séptima estrella Sub 20. Pero la Selección Argentina de Diego Placente chocó contra Marruecos, que en menos de 30 minutos liquidó la final del Mundial con un 2 a 0 rápido y letal. Hay lágrimas y bronca, claro. Duele perder. Sin embargo, los juveniles argentinos podrán reír de satisfacción cuando pase la tristeza porque llegaron a un final después de 18 años. Porque estuvieron a la altura después de tantos campeonatos sin esperanza. Y porque, sobre todo, jugaron muy bien al fútbol, a pesar de no haber podido ponerle la frutilla final al Mundial.
Velocidad, potencia y contundencia. Marruecos fue un vendaval africano que se llevó puesto a la Argentina en la primera parte. Pegó primero de tiro libre, en una jugada que fue revisada por pedido del entrenador marroquí por un posible penal del arquero Santino Barbi, pero la fata fue afuera del área. No le importó a Yassir Zabiri, que sorprendió a Barbi con un remate a su palo y clavó el primero.
Marruecos aprovechó el desconcierto de los chicos de Placente. Más allá de un tiro libre de Maher Carrizo que pasó cerca, los pibes albicelestes eran desbordados. La rapidez en las transiciones era la clave del conjunto de Mohamed Ouahbi. Y llegó el segundo.
¡GOLAZO DE MARRUECOS!
De ese mismo tiro libre, Zabiri frotó la lámpara y la puso contra el palo derecho de Barbi para el 1-0 sobre Argentina.
Tercer gol que recibe el arquero de la Albiceleste en el certamen. #MundialSub20EnDSPORTS pic.twitter.com/Ldq8OYsL4H
— DSPORTS Argentina (@DSportsAR) October 19, 2025
Othmane Maamma se escurrió como un velocista por el carril derecho. Llegó hasta el fondo, esperó y mandó el centro al segundo palo. La defensa desarmada poco pudo hacer para evitar lo inevitable: apareció como un fantasma Zabiri para definir. Doblete soñado para el chico nacido en Marrakech, que fue una pesadilla.
¡SEGUNDO GOL DE MARRUECOS!
Maamma hizo estragos en la derecha, tiró el centro pasado y apareció el infalible Zabiri para el 2-0 sobre Argentina. #MundialSub20EnDSPORTS pic.twitter.com/2Oe5RMCuya
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Antes de la media hora, la Selección Sub 20 se encontró dos goles abajo. Lo positivo dentro de un panorama que se oscureció muy pronto es que quedaba mucho tiempo por delante para intentar reaccionar e ir por el descuento.
Placente no esperó y antes del entretiempo metió a Mateo Silvetti por Valentino Acuña. Rompió el esquema con cinco defensores para rediagramar las fichas sobre el verde paño del Estadio Nacional de Santiago. La Argentina recuperó el control, se tranquilizó y pensó cómo jugar. Cuando se dio cuenta que tirar un centro atrás del otro eran intentos estériles ya que todas las pelotas eran rechazadas de cabeza por los defensores rivales, entendió que por abajo y a los toques le iría mejor.
Así enhebró un par de jugadas interesantes que no terminaron en gol por falta de buena puntería. Lo tuvo Gianluca Prestianni. Y lo tuvo Silvetti, habilitado magistralmente por un balón filtrado de Milton Delgado. El compañero de Lionel Messi en Inter Miami definió cruzado y apenas desviado. La Sub 20 mereció al menos irse con un gol al descanso, pero en el fútbol, los goles hay que hacerlos.
Para el complemento, Placente volvió a ajustar con los ingresos de Santiago Fernández (por Juan Villalba) y de Tobías Andrada (por Tomás Pérez). Y el escenario quedó claro desde el arranque del segundo tiempo: la Argentina lanzada en ataque para ir por todo o nada y Marruecos esperando usufructuar un contragolpe con la velocidad, su mejor recurso.
Sin poder generar posibilidades de peligro, Ian Subiabre saltó al campo (por Alejo Sarco). Toda la carne al asador. Sorprendió en una de las primeras que tocó entrando por la izquierda tras un envío cruzado de Prestianni, pero la pelota se fue por los aires.
El nerviosismo empezó a hacer su propio partido con el pasar de los minutos. Marruecos hizo caer en la trampa a los argentino, que se ganaron un par de amarillas por pelear y discutir, en vez de jugar. Los africanos supieron mantener la calma, no cometer errores y hacer pasar el tiempo a su favor.
Ningún intento albiceleste prosperó. La gloria, esta vez, quedó para un gran Marruecos. Pero Placente construyó una base sólida y confiable, que supo representar la bandera con fútbol y corazón.










