Aston Martin, la escudería que prometía causar una revolución de la mano de la mente maestra de Adrian Newey, afronta la última semana de ensayos de pretemporada en Bahréin con más interrogantes que certezas de cara a la nueva temporada de la Fórmula 1. Y con sus dos pilotos, el español Fernando Alonso y el canadiense Lance Stroll, con la preocupación a flor de piel.
Puertas adentro reconocen que varios de los problemas del AMR26 ya están identificados, aunque admiten que podrían aparecer otros cuando el auto sume más kilómetros en condiciones de carrera. Las soluciones, coinciden distintas fuentes del paddock europeo, no serán inmediatas. Mientras el equipo gira en Medio Oriente, en la base de Silverstone y en Sakura -donde trabaja Honda, el fabricante de los motores- se multiplican los turnos para intentar corregir fallas estructurales del proyecto 2026.
El punto más delicado estaría en la caja de cambios, desarrollada por primera vez íntegramente por la escudería británica junto con el diferencial. Según informó Sky Sports en el Reino Unido, la transmisión “no soporta la nueva exigencia de esfuerzo” que imponen las relaciones más cortas necesarias para afrontar las curvas con el reglamento técnico actual. Esa configuración obliga al motor a girar a regímenes muy elevados para maximizar la recuperación de energía eléctrica, generando una carga de par negativo que comprometería la fiabilidad del conjunto.
De acuerdo con especialistas consultados por el diario español Marca, rediseñar la caja podría demandar alrededor de seis meses. Incluso con una reducción de plazos, el calendario empujaría una versión mejorada hacia mitad de temporada. Ese horizonte coincide con lo que planteó el propio Alonso durante la presentación del auto en Arabia Saudita, cuando señaló que la expectativa es contar con “un coche realmente competitivo en la segunda mitad del año para poder optar a la victoria en alguna carrera”.
El reglamento, además, no ofrece demasiado margen. Tras los test en Bahréin, los equipos deberán comunicar a la FIA la relación definitiva de desarrollos de la caja -las distintas coronas que utilizarán durante las 24 fechas del campeonato- y esa elección quedará congelada. Sin otro equipo que utilice la misma combinación de motor y transmisión para comparar datos, en Aston Martin asumen que tomarán una decisión clave con información todavía incompleta.
El otro frente sensible está en la unidad de potencia de Honda, en particular en el motor de combustión interna. Según publicó el diario deportivo español, el propulsor presenta vibraciones importantes cuando trabaja a altas revoluciones, un fenómeno que podría estar vinculado también al comportamiento de la caja. El motor 2026 quedará homologado el 1° de marzo y, de acuerdo con fuentes citadas por el medio español, no llegará a tiempo una nueva especificación mecánica para el debut en Australia, del 6 al 8 de marzo. Por eso, el foco inmediato estaría puesto en el software de gestión electrónica para intentar liberar rendimiento sin modificar el hardware actual.
En Japón, Honda mantiene bancos dinámicos funcionando las 24 horas para analizar alternativas, una metodología que la compañía viene utilizando en los últimos años. En el paddock se menciona que una eventual corrección parcial podría encuadrarse dentro del programa de equilibrio reglamentario impulsado por la FIA para asistir a los fabricantes más rezagados. Sin embargo, la percepción general -según comentan medios europeos- es que cualquier déficit significativo podría extenderse más allá de esta temporada.
Otros aspectos, como el sobrepeso -un inconveniente que también afecta, en distinta medida, a varias escuderías-y ciertas limitaciones en refrigeración y eficiencia aerodinámica, aparecen como más abordables en el corto plazo bajo la dirección técnica de Newey. De todos modos, los problemas estructurales vinculados a la transmisión y al motor anticipan una primera parte del año compleja para Aston Martin, que deberá equilibrar desarrollo y resultados mientras intenta encaminar un proyecto que nació con retrasos y bajo fuerte presión reglamentaria.










