Si Álvaro Arbeloa, los futbolistas del Real Madrid y todos sus hinchas lamentaron la sorpresiva derrota del Merengue frente al Mallorca dirigido por Martín Demichelis, que pelea por no descender, la decepción se profundizó al ver cómo el Barcelona le ganó sobre la hora al Atlético de Madrid. El conjunto culé venció 2-1 al Colchonero con goles de Marcus Rashford y Robert Lewandowski (Giuliano Simeone había marcado el 1-0) y, a ocho fechas del final de la liga española, la ventaja es de siete puntos para el elenco que conduce Hansi Flick.
En el estadio Metropolitano de la capital española, colmado en su capacidad para más de 70 mil espectadores, se esperaba el partido más atractivo del fin de semana en el fútbol europeo. El poder de fuego del Barcelona, de un lado, y la gran capacidad del Atlético para contragolpear, del otro, hacían imaginar un duelo interesante de ver, especialmente para el espectador neutral. Y no decepcionó, pese a que tardó en arrancar.
El primer tiempo avanzaba sin grandes jugadas de peligro, al margen de una fantástica acción ofensiva de Antoine Griezmann, quien gambeteó dentro del área a Ronald Araújo y Pau Cubarsí luego de recibir el pase de Nahuel Molina y terminó con una definición a las manos de Joan García. Sin embargo, sí dejó el tramo inicial del encuentro un ritmo frenético. Y el que lo sufrió fue Nicolás González, cuya tarea fue una de las más difíciles que pueden existir actualmente en el fútbol: marcar a Lamine Yamal.
Si hay algo que le da grandes chances al ex Argentinos Juniors, cuyo pase pertenece a la Juventus, de integrar la lista de Lionel Scaloni para el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, esa es su polifuncionalidad. Es un extremo que puede lucirse en ataque y, al mismo tiempo, desempeñarse en posiciones defensivas. De hecho, Scaloni lo analiza como alternativa a Nicolás Tagliafico ante las dudas que genera el presente de Marcos Acuña. Pero sufrió en la noche madrileña a uno de los mejores futbolistas del mundo y debió marcharse hacia los vestuarios antes de tiempo.
En una de las últimas jugadas del primer tiempo, un pase largo lo puso a correr a Lamine Yamal y el jugador argentino lo derribó cuando ingresaba al área. El árbitro lo expulsó por doble amarilla, pero tras revisar la acción en el monitor le mostró la roja directa. Era una acción manifiesta de gol.
A esa altura de la noche, el partido ya estaba empatado 1-1. Giuliano definió un contraataque magistral y apenas tres minutos después lo empató Rashford luego de una gran combinación a puro toque con Dani Olmo. Esa fue la mejor muestra de dos estilos claramente contrapuestos.
En el complemento estuvo mucho más marcada la postura de uno y del otro. Barcelona, fiel a su historia, dominó la posesión con mucha mayor claridad que en la primera mitad y fue arrinconando al Atlético, que a medida que pasaban los minutos parecía conformarse con el punto que estaba consiguiendo.
Más allá de un contraataque que encontró muy solo a Alexander Sorloth, ingresado en el segundo tiempo por Simeone (el Cholo dejó todo el partido en el banco a Julián Alvarez), todo fue del Barça en los segundos 45 minutos. Y Juan Musso, otro de los que parece meterse en la lista mundialista de la Selección Argentina, se convirtió en figura.
El ex arquero de Racing, con pasado en Udinese y Atalanta, le negó dos veces el gol a Ferrán Torres en un lapso de cinco minutos y fue con dos grandes atajadas a remates dentro del área. Mostró firmeza el arquero argentino. Pero a tres minutos del final del tiempo regular, en una acción desafortunada, Lewandowski marcó el 2-1 final.
Musso había tapado con el brazo izquierdo un remate de Joao Cancelo, la pelota rebotó en el hombro izquierdo del goleador polaco y terminó ingresando al arco. Lo festejó con todo Flick, quien sabe que su equipo dio un paso muy importante en búsqueda del campeonato.
El minuto a minuto de Atlético de Madrid vs Barcelona
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