Ana María del Rosario Zingoni era «Charo«, la pediatra de Ushuaia que atendió a tres generaciones de pacientes. Tenía 75 años, cinco hijos y seis nietos, que por estas horas lloran su trágica pérdida, ya que fue atropellada por un turista chileno cuando hacía su habitual recorrido en bicicleta por las afueras de la capital fueguina.
Todo ocurrió al mediodía del sábado 14 de febrero en la ruta nacional 3, en el sector conocido como La Mosca Loca, a unos 300 metros del puente que cruza el río Olivia y a ocho kilómetros de la ciudad. Era un día de sol radiante y en un lugar con óptimas condiciones para circular.
Allí, la médica fue embestida por una camioneta Ford Raptor F-150 conducida por Alejandro Robinson Hidalgo Parra, quien en ese momento se volvía a Santiago de Chile acompañado de su pareja.
El ciudadano chileno, que cumplió 48 años cinco días después del hecho, fue procesado por «homicidio culposo» por la jueza de Instrucción N° 2 del Distrito Judicial Sur, María Cristina Barrionuevo.
Tiene prohibido abandonar el país y deberá continuar en Ushuaia hasta que la Justicia lo determine.
En Chile afrontó una causa por violencia de género, tras una denuncia de una ex pareja que terminó archivada.
El ciudadano chileno Alejandro Robinson Hidalgo Parra fue procesado por el «homicidio culposo» de «Charo» Zingoni en Ushuaia.En su primera declaración, el acusado ensayó una explicación absurda: dijo que no tuvo posibilidad de evitar atropellar a la víctima porque de frente circulaban otros vehículos y los habría chocado al invadir el carril contrario.
«Charo» era cuidadosa a la hora de salir a la ruta. Siempre iba con su casco y con medidas de seguridad. Ese recorrido lo realizaba habitualmente, «entre siete y ocho veces por mes».
La Raptor no circulaba rápido al momento del impacto. Las pericias determinaron que iba a 63 kilómetros por hora. Pero la familia de la víctima sostiene que el conductor se distrajo, por mirar el celular o alguna otra razón, se bajó a la banquina y embistió a la pediatra con la parte izquierda de la trompa.
La bicicleta de la víctima quedó destruida.Quién era «Charo» Zingoni
«Charo» era de la ciudad de La Plata, donde se recibió de pediatra en la Facultad de Medicina, en 1974. Cinco años después se instaló en Ushuaia con su marido, el cirujano Adolfo José Cano, quien a mediados de los ’80 fue intendente de Ushuaia por la Unión Cívica Radical (UCR) y murió en 2002, tras dos meses de internación, a raíz de una neumonía.
Tuvieron cinco hijos: primero una nena y luego cuatro varones.
Ana María del Rosario Zingoni, «Charo», la pediatra que atendió a tres generaciones en Ushuaia.Su papá, Osvaldo Zingoni, también era cirujano y fue compañero de eminencias como René Favaloro y José María Mainetti. Su mamá era profesora de piano.
Atendía en su consultorio de Gobernador Paz 1251 y también en la Clínica San Jorge. «Charo fue mucho más que una gran profesional: fue presencia, paciencia y calidez en momentos sensibles, y una pediatra que acompañó a generaciones de niños y niñas fueguinos y a sus familias. Su compromiso, su calidad humana y su dedicación al cuidado de los más pequeños dejan una huella profunda en nuestra institución y en la comunidad«, la despidieron.
Según contó a Clarín uno de los hijos de la víctima, Ignacio Cano (45), su mamá «nunca paró de laburar, tenía 75 años y trabajaba 10 horas al día». Vivía para sus pacientes y para sus nietos.
«Charo» hizo el Cruce de los Andes en bicicleta.El hombre, que es psicólogo y músico, indicó que «desde hace muchísimos años su hobby y la manera de conectarse con ella era salir a andar en bici». A tal punto que hizo el Cruce de los Andes en bicicleta hace alrededor de una década.
Los hijos de Zingoni se constituyeron como querellantes en la causa, con el abogado Raúl Paderne, mientras se espera por el resultado de las pericias accidentológicas.
Un delito que es excarcelable
El delito de «homicidio culposo» es excarcelable y, según el artículo 84 bis del Código Penal, sanciona con prisión de 2 a 5 años e inhabilitación especial a quien cause la muerte por conducción imprudente, negligente o antirreglamentaria de un vehículo.
No obstante, si hay agravantes como fuga, alcoholemia, consumo de drogas o exceso de velocidad, la pena sube de 3 a 6 años.
Ignacio le dedicó una canción a su mamá, a su «luz», una mujer comprometida y sensible, que llegó a atender a tres generaciones de pacientes de mismas familias. Basta ver los comentarios en las redes sociales para dimensionar quién fue «Charo», o «Charito» para tantos otros.
Uno de ellos señaló: «En cada casa de Ushuaia resuena el ‘lo voy a llevar a Charo’ en momentos de zozobra y angustia ante un hijo o nieto enfermo, llegar a Charo y encontrarse con esa sonrisa y calidez que solo ella pudo brindar«.
Y completó: «Charo resuena en cada cuadra de Ushuaia. En los caminos empedrados. Charo quedará por siempre en Ushuaia. La vida continúa en cada niño hecho hoy padre y en los niños que crecerán gracias a sus cuidados! Gracias Charo por todo lo que brindaste a Ushuaia!!! Gracias».
La despedida a «Charo».









