José Antonio Kast ha asumido la tarde de este miércoles la presidencia de Chile, convirtiéndose en el jefe de Estado más derechista desde el retorno a la democracia en 1990. En el Congreso Nacional, ubicado en Valparaíso, el abogado, de 60 años, recibió la banda presidencial con un escudo bordado. Ningún gobernante desde el retorno de la democracia había incorporado el símbolo institucional, siendo el último el dictador Augusto Pinochet (1973-1990). En vez de prometer, Kast juró desempeñar fielmente su cargo, lo que tiene una connotación religiosa porque se acepta la tarea frente a Dios. Para dar una señal de que su equipo trabajará desde el primer momento en el Gobierno de emergencia prometido, el nuevo mandatario tiene una agenda en terreno para esta tarde, y se trasladará a vivir esta noche a La Moneda.
Gabriel Boric recibió a Kast, ubicado en las antípodas ideológicas del izquierdista, sin corbata y con aplausos. El ultraconservador, de corbata, se vio relajado en el camino hacia la testera junto a la primera dama, Pía Adriasola. Incluso se saltó el protocolo, dándose un momento para saludar personalmente a las autoridades extranjeras y locales ubicadas en primera fila. Una vez entregada la banda presidencial, el ahora ciudadano Boric abandonó el histórico edificio acompañado de su pareja, Paula Carrasco, su hijastro, y en brazos su pequeña hija Violeta de ocho meses.
El nuevo presidente, frente a los más de 1.150 asistentes a la toma de mando, nombró uno a uno sus 24 ministros -13 hombres y 11 mujeres— para que asumieran el cargo y, tras casi 50 minutos de ceremonia, abandonó el Congreso, nuevamente saludando a los asistentes de la primera fila. Uno de los gestos más afectuosos fue para su homólogo argentino, Javier Milei, con quien se abrazó. Otras autoridades internacionales presentes han sido el rey Felipe VI de España, y los presidentes de Bolivia, Ecuador, Paraguay o Uruguay.
Kast, que durmió en el palacio de Cerro Castillo, en Viña del Mar, tenía previsto una reunión bilateral con Milei a primera hora, sin embargo, fue cancelada esta mañana por problemas de agenda. Otra reunión que se había estipulado era con presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que había confirmado su asistencia al cambio de mando, pero que suspendió el viaje argumentando “motivos de agenda”, solo unas horas después de que se conociera que el equipo del republicano invitó a la ceremonia al senador Flávio Bolsonaro, el rival más probable de Lula en las presidenciales, quien sí llegó a la asunción del ultraconservador.

La jornada, de todas formas, arrancó con una buena noticia para el republicano, ya que los partidos de la derecha tradicional lograron el control administrativo de la Cámara de Diputados y Diputadas y del Senado, luego que militantes de la coalición de Chile Vamos fueran elegidos como presidentes de ambas instancias por la nueva camada de parlamentarios que juraron este miércoles. En la Cámara Alta, y tras un acuerdo con las formaciones de centroizquierda, se votó a Paulina Núñez, de Renovación Nacional, como presidenta de la mesa. En la Cámara Baja, por su parte, donde la fragmentación es más profunda, se impuso Jorge Alessandri, de la Unión Democrática Independiente, superando a la diputada Pamela Jiles, del populista Partido De la Gente, apoyada por la izquierda. Las derechas suman 76 parlamentarios de un hemiciclo de 155. No llegan a ser mayoría porque la lista del PDG tiene 14 escaños.
Una de las primeras acciones de Kast este miércoles fue renunciar al Partido Republicano, la formación de extrema derecha que fundó en 2019. El nuevo mandatario había anunciado la desafiliación como un gesto de unidad para las derechas que lo apoyaron en bloque durante la segunda vuelta del pasado diciembre, donde derrotó a la candidata presidencial de las izquierdas, la comunista Jeannette Jara. Kast no es el primer presidente que deja la militancia de su partido político antes de asumir el cargo. El expresidente Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022), de la derecha tradicional, renunció a Renovación Nacional antes de llegar a La Moneda por primera vez. Un caso similar fue el de Patricio Aylwin (1990-1994), que congeló su militancia democristiana antes de asumir su cargo.

Antes de acudir al Congreso Nacional, Kast participó de la fotografía protocolar con sus ministros en el palacio de Cerro Castillo, la primera imagen oficial del nuevo Gabinete. Desde ahí, y en un acto inusual, el presidente electo lamentó el ataque a un agente de Carabineros en la ciudad sureña de Punta Arenas, mientras estaba en funciones. “Cuando atacan a un carabinero nos atacan a todos nosotros. Esto va a cambiar, porque los vamos a perseguir, encontrar, encerrar y les vamos a aplicar todo el peso de la ley, sin ambigüedad”, sostuvo, acompañado de su ministra de Seguridad y ministro del Interior, en una solapada crítica a la Administración de Boric.
Por la tarde, y tras comer con los líderes internacionales que han asistido a la toma de mando, el nuevo mandatario se trasladará a Santiago para encabezar su primera actividad en terreno: la inauguración del año escolar en el Liceo Augusto D’Halmar, ubicado en la comuna de Ñuñoa. La segunda señal que tiene prevista para impulsar su agenda es que el jueves, desde un Centro de Salud Familiar en Chile, declarará emergencia oncológica, acompañado de varias de sus ministras mujeres.










