La muerte de Miguel Ángel Russo conmueve al fútbol argentino y en forma especial a cada club y sus hinchas en donde el DT dejó su legado, en un adiós que hoy impacta de lleno a Boca Juniors. Sin embargo, si de fútbol se habla, una de las personas que más dolor transita en estas horas es Claudio Úbeda, el ayudante del entrenador que lo sostuvo hasta los últimos días cuando las internaciones lo obligaron a faltar a las prácticas y se hizo cargo del primer equipo.
El Sifón, ex Rosario Central, Racing y Huracán, entre otros clubes, pero con poca identificación en Boca, se puso la ropa de ténico cada vez que las quimioterapias o las internaciones así lo determinaron. Estuvo en la derrota contra Defensa y Justicia y en la reciente goleada contra Newell’s. Tenía que poner un once titular y plantear partidos, pero en forma paralela sabía que a Russo le quedaba poco.
Era una relación que los llevó a dirigir juntos Rosario Central, una pasión compartida, pero también a probar otras experiencias como la chance de conducir el Al Nassr de Arabia Saudita, transitando la aventura de vivir en Medio Oriente.
Úbeda, que estuvo cerca de la familia de Miguel en todo momento, se manifestó en las redes para dejarle un mensaje a la memoria de Russo: «Maestro, amigo, hermano… Te voy a extrañar mucho», escribió Claudio, de 56 años. Y agregó: «Tu huella es como la gloria eterna, gracias, gracias, gracias…».
El posteo del Sifón incluye también varias fotos, algunas de Boca, otras en otros clubes, pero también de ocasión más íntima o familiar, demostrando que su vínculo iba mucho más allá de una cancha de fútbol.
Úbeda fue uno de los primeros en llegar al velatorio de Russo en la Bombonera, acompañado por el resto de los futbolistas de Boca. En algún momento llegará la instancia de decidir qué pasará con el equipo y quién se hará cargo de heredar el cargo. Hoy sólo toca brindarle respeto a un hombre querido por todos y muy especialmente por aquellos a los que les dejó una huella.









