Para la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, se pronostica un índice UV máximo de 2 para este sábado 14 de marzo. Este valor es considerado «bajo», lo que implica un riesgo mínimo ante la exposición solar directa.
En el norte y Cuyo, el Servicio Meteorológico Nacional anticipa valores «extremos» de hasta 11. En tanto, la zona central registrará niveles moderados y la Patagonia valores bajos, según el monitoreo constante del organismo oficial.
Qué es el índice UV y por qué es importante para la salud
El índice solar ultravioleta (IUV) es una medida de la intensidad de la radiación UV con la que el Sol llega a la superficie terrestre. Según define la Organización Mundial de la Salud (OMS), este valor se expresa como un número superior a cero y, cuanto más elevado es, mayor es la probabilidad de que la exposición al sol provoque lesiones cutáneas y oculares, y menor el tiempo necesario para que estas se produzcan.
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Conocer este índice es fundamental para la salud pública, ya que permite a la población adoptar medidas de protección personal. El índice se divide en categorías: bajo (1-2), moderado (3-5), alto (6-7), muy alto (8-10) y extremo (11 o más). La importancia de este monitoreo radica en que los daños por radiación son acumulativos y muchas veces no se perciben de inmediato, ya que los rayos UV no generan calor superficial.
El peligro de los rayos ultravioletas del sol para la salud
La exposición prolongada a la radiación ultravioleta sin protección adecuada representa una amenaza significativa. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los riesgos incluyen el cáncer de piel (tanto melanoma como no melanoma), el envejecimiento prematuro de los tejidos —conocido como fotoenvejecimiento— y el debilitamiento del sistema inmunitario, lo que reduce la capacidad del cuerpo para defenderse de ciertas enfermedades.
Además de los daños en la piel, los ojos son particularmente vulnerables. La exposición a altos niveles de UV aumenta la probabilidad de desarrollar cataratas, pterigión (crecimiento de tejido sobre la córnea) e inflamaciones agudas como la fotoqueratitis. Estos efectos pueden prevenirse significativamente si se siguen las recomendaciones de los organismos internacionales de salud y se evita la exposición en las horas de mayor intensidad.
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Para protegerse de manera efectiva, la OMS y la OPS recomiendan limitar el tiempo de exposición al sol durante las horas centrales del día, generalmente entre las 10:00 y las 16:00, cuando la radiación es más agresiva. Es esencial el uso de ropa protectora de trama cerrada, sombreros de ala ancha que cubran cara y orejas, y anteojos de sol con filtro UV certificado para resguardar la visión.
Complementariamente, se debe aplicar protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30 en todas las áreas descubiertas del cuerpo, repitiendo la aplicación cada dos horas o después de nadar o transpirar. Estas medidas son necesarias incluso en días nublados, ya que hasta el 80% de la radiación UV puede atravesar las nubes, manteniendo el riesgo latente para la piel y los ojos.










