Tobías Wade, Agustín Fraga y Alejo Lavayén fueron durante varias temporadas figuras de los Pumas 7’s, ese proyecto que de la mano de Santiago Gómez Cora se convirtió en una potencia mundial del Seven y le dio al deporte argentino muchas alegrías. Integraron los planteles que ganaron la fase regular del Circuito Mundial en las últimas dos temporadas. Y los dos primeros fueron olímpicos en París 2024 (el tercero sufrió una lesión en la rodilla a fines de 2023 que lo mantuvo inactivo durante 15 meses y lo marginó de esa cita). Pero a mediados de 2025, llenos con lo aprendido y lo vivido con el seleccionado albiceleste, decidieron cerrar ese capítulo y volver al primer amor, el rugby XV. Y con ganas de seguir compitiendo profesionalmente, este año eligieron ponerse la camiseta de Pampas, uno de los cuatro equipos argentinos del Super Rugby Américas 2026.
Para sumarse a la franquicia de Buenos Aires necesitaron hacer un cambio de chip. Acostumbrados a la explosividad, el sistema de juego y la exigencia física del Seven, tuvieron que «acomodarse» de nuevo al rugby que habían aprendido a jugar de chiquitos. Ese fue un desafío que les demandó tiempo y trabajo.
«Volver a entrenar y a jugar al rugby XV no fue un cambio radical, pero sí hubo una adaptación. Al principio, en algunos aspectos me sentía muy cómodo, pero en otros me costaba más. Tuve que trabajar mucho en la patada, por ejemplo, que prácticamente en el Seven no la usaba. Físicamente, siempre me sentí muy bien porque en el Seven el aspecto físico es muy importante. Pero lo que más noté es que tenía un poco de falta de ritmo, poco rodaje en esa disciplina, y los partidos se me hacían muy largos. Me tuve que acostumbrar de nuevo a los 80 minutos», contó Wade.
«No me imaginaba que iba a ser una adaptación real, de cambiar física y mentalmente. El Seven y el XV se juegan parecido, en la misma cancha, pero tienen cosas diferentes. Y cuando volví al rugby que había jugado toda mi vida, me di cuenta que estaba entrenado para jugar otros minutos y a otra intensidad, mucho más alta. Los primeros partidos se me hacían eternos y me cansaba un montón; y eso me parecía increíble porque físicamente estaba en mi mejor momento», señaló Lavayén.
Fraga, que ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023 junto a Lavayén, reconoció que lo que más le costó fue volver a ajustar la cabeza a las demandas del XV.
«Fue un proceso lento, ya que hacía cinco años que venía jugando al Seven. Las bases son muy similares en las dos disciplinas, pero tienen cosas muy distintas también, como la exigencia física, el ritmo y la táctica. Lo físico no lo sentí tanto porque creo que estoy bien físicamente para las dos. La parte mental fue la que más tuve que trabajar. Venía acostumbrado a jugar simplemente 14 minutos y volver a los 80 te cambia un poco todo. Tenés que estar concentrado, pendiente y atento todo el partido; estar conectado y hacer lo que te pide la estrategia del XV. Cosas que vas perdiendo cuando jugás tanto tiempo al Seven», reflexionó el wing de CUBA.
Los tres jugadores -que debutaron en Los Pumas 7’s en 2022 y anunciaron sus salidas del equipo entre mayo y junio de 2025- coincidieron que en ese proceso de transición, regresar a sus clubes en el segundo semestre del año pasado fue fundamental.
«Lo que más me ayudó fue ir sumando minutos. En cada partido me daba cuentas de cosas que por ahí no me acordaba o sentía que me faltaban. Con la acumulación de partidos fui recuperando el ritmo y acostumbrándome a jugar otra vez 80 minutos. Y para eso me vino muy bien volver al rugby amateur en Alumni. Poder ir acomodándome en el club a un nivel un poco inferior al del Super Rugby Américas me sirvió un montón e hizo que no fuera después un choque grande empezar de nuevo a entrenar a nivel profesional con la franquicia», reflexionó Wade, que juega de fullback.
«Lo que más tuve que trabajar fue la parte mental. Acostumbrarme de nuevo a estar conectado los 80 minutos y hacer lo que te pide la estrategia del XV», explicó Fraga. Foto Prensa UAR«El club fue el primer lugar que me abrió las puertas para empezar esa adaptación», destacó Fraga. «Estuve tres o cuatro meses jugando en Intermedia y eso fue clave. También me hizo muy bien en lo personal, porque no había podido debutar en el club, nunca había vivido lo que era estar en el plantel superior, y era como una cuenta pendiente en mi carrera, jugar con amigos. Con Tobías además nos sumamos a fines del año pasado a un par de entrenamientos de Pampas en los últimos partidos que tuvieron del playoff. Y en noviembre tuvimos una gira con Argentina XV a Europa. Eso también ayudó a desarrollar al cien por cien mi rendimiento».
Los años dedicados exclusivamente al Seven -los integrantes de Pumas 7’s tiene un contrato con la UAR que no les permite jugar rugby de 15, ni siquiera en los clubes argentinos, donde el deporte es amateur- hicieron que volver a la disciplina más tradicional de este deporte fuera un reto. Pero también los transformaron en jugadores distintos, algo que Lavayén ve como una ventaja.
«El Seven es espectacular como desarrollador de habilidades que no las hubiésemos desarrollado de otra manera», analizó el medioscrum de CASI. «Por mi posición, en el XV estoy quizás más acostumbrado a generar juego y a dar indicaciones. En el Seven era un defensor más, un atacante más, no era un medio scrum que estaba siempre con la pelota en las manos sino que era un jugador más dentro de un sistema muy intenso, muy rápido, con jugadores grandotes, rápidos, fuertes. Y ahora me doy cuenta que soy un medio scrum diferente, no solo en cuanto al juego libre. Pude desarrollar otras habilidades, como el uso del pie, mucho mejor de lo que hubiese hecho si seguía jugando XV. Ni hablar que físicamente fue un cambio abismal. Después de tres años en el seven me siento con mucha más confianza para el uno contra uno, para atacar o defender, para recuperar pelotas. Me siento un jugador mucho más completo gracias a lo que aprendí en los Pumas. Igual, lo que más me quedó fue el profesionalismo y los hábitos increíbles que desarrollamos con ese grupo, que es lo que quiero llevar ahora a Pampas».
El Super Rugby Américas, la nueva aventura
Wade, Lavayén y Fraga no dudaron en sumarse a Pumas 7’s cuando tuvieron la oportunidad. Pero los tres sabían internamente que en algún momento de sus carreras retornarían a sus orígenes. Y Pampas, entrenado por Juan Manuel Leguizamón, apareció el año pasado como la chance perfecta para volver a jugar rugby de 15 y seguir ligados al profesionalismo en Argentina.
«Lo que más me ayudó en la adaptación fue ir sumando minutos, la acumulación de partidos», afirmó Wade. Foto Prensa UAR«Mi idea siempre había sido disputar los Juegos Olímpicos y volver después al XV, que me apasiona y del que nunca me había desenchufado del todo porque cuando estaba en Buenos Aires iba siempre a ver a Alumni. Después de París, seguí un año más y cuando terminamos la temporada con los Pumas el año pasado, sentí que era el momento. Volví al club sumamente contento porque era jugar con amigos otra vez, pero mi idea era seguir siendo profesional», recordó Wade.
«La oportunidad del Seven me encantó, disfruté mucho, le saqué mucho jugo e hice grandes amigos. Vivimos tremendas experiencias, ganando muchos torneos y con mucho crecimiento. Pero siempre tuve entre ceja y ceja jugar al rugby XV profesional. Así que el desafío de Pampas, siendo de Buenos Aires y del CASI, me encantaba. Además me da la chance de empezar a pelear por un lugar en Los Pumas, que es mi gran objetivo», explicó Lavayén.
Con la camiseta de Pampas, ya arrancaron el Super Rugby Américas 2026. Debutaron con una luchada victoria de visitante por 30 a 17 ante Yacaré XV de Paraguay, con un try de Wade. El sábado, en el primer partido de local, cayeron por 36 a 34 ante Dogos XV de Córdoba, en un partidazo que se jugó en CASI. Y el viernes, recibirán a Capibaras XV de Rosario, que suma dos triunfos, por la tercera fecha.
Esta edición del torneo fue copada por las franquicias argentinas. De los ocho equipos participantes, cuatro son representantes albicelestes. Además de Pampas, finalista en 2024, Dogos, campeón ese año y subcampeón en 2023 y 2025, y el debutante Capibaras, juega también Tarucas (Tucumán), que se incorporó la temporada pasada. Los demás equipos son Peñarol (Uruguay), máximo ganador histórico con tres títulos (2022,2023 y 2025); Cobras Brasil Rugby; Selknam Rugby (Chile) y Yacaré XV.
La primera fase consiste en dos rondas de siete fechas cada una, todos contra todos alternando la localía. Y tras el cierre de esa etapa, el primer fin de semana de junio, los cuatro mejores avanzarán a las semifinales.
«Va a ser un torneo muy bueno. Muy intenso, competitivo y exigente. En Pampas se formó un grupo humano muy lindo y creo que se vienen muchas cosas buenas. Tengo mucha emoción y ansiedad por ver qué pasa esta temporada. Ojalá podamos lograr un buen resultado», se ilusionó Fraga.









