Este año, los espacios exteriores -ya sean terrazas, patios, jardines o casas de fin de semana- se conciben como ambientes para habitar, descansar y disfrutar, no solo como áreas de paso. La tendencia principal es crear escenarios que inviten a quedarse, con el mismo nivel de detalle, confort y personalidad que un living interior, pero con materiales preparados para el clima. Las claves: comodidad, naturalidad, texturas, colores con energía y muebles que se sienten como “indoor”, pero viven afuera.
Estas son las última tendencias que trajo a la Argentina la marca Tidelli de Brasil.
1. Materiales naturales y sostenibles.
La naturaleza es protagonista y se expresa a través de materiales nobles y duraderos. Ganan las maderas resistentes y cálidas. La teca, acacia o cedro lideran la escena por su resistencia a la intemperie y su estética atemporal. Son maderas que envejecen bien, aportando una pátina orgánica que suma carácter. En casas de verano, se buscan diseños con estructuras robustas y líneas simples que dialoguen con el entorno sin competir con él.
2. Fibras naturales con espíritu artesanal.
Mimbre, yute o bambú aparecen en sillones, sillas, lámparas y accesorios. Aportan textura, frescura visual y esa sensación de “hecho a mano” tan valorada hoy. Este enfoque refuerza la idea de espacios relajados, honestos y cercanos a lo natural. El resultado son ambientes que se sienten orgánicos, cálidos y auténticos, donde lo artesanal convive con lo contemporáneo.
3. Colores vivos y con personalidiad.
El exterior se llena de vida y deja atrás los neutros puros como única opción. Hoy mandan las paletas con impacto y se buscan colores que dialoguen con el paisaje de verano: azul cobalto (energético y fresco), verde mar (relajante y natural), terracota (cálido, mediterráneo) y mostaza (moderno y vibrante). Estos tonos funcionan tanto en muebles como en accesorios.
4. Textiles que son tendencia.
Cojines, mantas, pufs y tapizados en telas outdoor de alto rendimiento se presentan en patrones geométricos, rayas playeras, estampas botánicas y contrastes audacesSon clave para lograr espacios más veraniegos sin perder resistencia al sol ni facilidad de limpieza.
5. Muebles “indoor–outdoor”.
Una de las grandes tendencias del año: el confort total para quedarse horas. Los exteriores empiezan a verse y sentirse como una prolongación del interior. Los sofás y sillones incorporan: asientos profundos, apoyabrazos generosos, almohadones mullidos y tapicerías suaves al tacto. Las telas son tecnológicas y resisten lluvia, humedad y rayos uv.
6. Estética interior, performance exterior.
La clave es el look: piezas que visualmente son iguales a las del living -elegantes, de líneas limpias, con diseño curado- pero con la robustez necesaria para el exterior. La sensación final. Son ambientes que se sienten sofisticados, habitables y extremadamente cómodos, ideales para casas de fin de semana donde se vive mucho afuera.
7. Curvas y formas orgánica.
La geometría rígida queda en segundo plano. Se imponen líneas suaves y envolventes. Las curvas aparecen en: mesas bajas, sofás redondeados, sillones tipo “nido”, estructuras de ratán tejidas y daybeds circulares. Esto genera una estética relajada, acogedora y fluida, acompañando el ritmo lento del verano.
La idea es que el mobiliario dialogue con el entorno: olas, dunas, vegetación, piedras, viento. Las formas orgánicas transmiten movimiento, confort y armonía visual.
Asesoramiento: @tidelliargentina










