Si se le pide a alguien que en diez segundos mencione los principales órganos que conforman el cuerpo humano, la lista seguramente no dejará afuera el corazón, el cerebro, los pulmones, la vesícula, los riñones o el páncreas. En cambio, sería poco probable la mención del timo, un pequeño órgano olvidado que suele reducirse con el paso de los años, pero que ahora cobra una relevancia especial a partir de un trabajo recién publicado en la revista Nature.
El timo se ubica en la parte superior del pecho, en el mediastino anterior, justo detrás del esternón y por delante del corazón. La nueva investigación, de científicos de la Universidad de Harvard, en Boston, y de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca -entre otras instituciones involucradas-, reivindica el rol de este pequeño órgano como predictor de una buena o mala salud.
“El timo es un órgano inmunitario especializado responsable de la maduración de las células T, produciendo así un repertorio diverso de células T crucial para generar una respuesta inmunitaria adaptativa”, explican los investigadores en los resultados publicados este miércoles, para introducir la función clave de este órgano que durante años ha sido algo “ninguneado” por la ciencia.
El trabajo parte de la base de que durante mucho tiempo se creyó que una vez que el timo generaba en los primeros años de vida un repertorio de células T suficientemente diverso, ese repertorio podía mantenerse periféricamente para apoyar una respuesta inmunitaria adaptativa contra una amplia gama de patógenos. Bajo esa lógica se ha considerado que el timo era en gran medida no funcional en adultos. Al punto que en cirugías cardíacas muchas veces se extraía.
Ahora los científicos se propusieron medir la evolución de la salud del timo de las personas a medida que pasan los años y vincular ese parámetro con los riesgos de sufrir enfermedad y muerte por diferentes causas. Y encontraron una llamativa vinculación directa entre la buena salud de este órgano y una longevidad sin sobresaltos.
“Una mejor salud tímica se asoció consistentemente con un riesgo significativamente menor de mortalidad por cualquier causa, cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares, independientemente del sexo, la edad, el tabaquismo, enfermedades previas o antecedentes de cáncer”, advierten los investigadores.
Al cuantificar la aseveración, indican que “los participantes presuntamente sanos con una alta salud del timo tuvieron una reducción aproximada del 50 por ciento en el riesgo de muerte, un 36 por ciento menos de probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón y casi un 50 por ciento menos de probabilidades de morir por cáncer de pulmón, en comparación con los participantes con baja salud del timo”.
Además, el impacto significativo de una alta salud del timo en la enfermedad cardiovascular fue consistente entre los participantes, con reducciones del riesgo de mortalidad que oscilaron entre el 63 y el 92 por ciento. A su vez, la mortalidad por enfermedades del sistema digestivo, incluyendo enfermedades del hígado, la vesícula biliar o el páncreas, fue un 54 por ciento y un 47 por ciento menor para individuos con salud tímica alta y media, en comparación con aquellos con salud tímica baja.
Por otra parte, la mortalidad por enfermedades endocrinas, nutricionales y metabólicas, incluyendo trastornos metabólicos como la diabetes mellitus, fue un 68 y un 37 por ciento menor para individuos con salud tímica alta y media, respectivamente, en comparación con aquellos con salud tímica baja.
¿De qué depende tener un timo saludable? Responden los autores: “Los hábitos de vida y las medidas de salud metabólica, como el tabaquismo, la actividad física o los niveles de HDL mostraron una fuerte asociación con la salud del timo. Asimismo, en evaluaciones basadas en análisis de sangre, observamos que las personas con inflamación crónica, un rasgo distintivo de la inmunosenescencia y comúnmente asociada con el estrés crónico, una dieta rica en carbohidratos y la obesidad, presentaban una menor salud del timo”.
En definitiva, el timo actuaría como termómetro o semáforo, una señal a la que -según la nueva evidencia- habría que prestarle mayor atención. “Mediante el análisis de 27.612 individuos, nuestros resultados proporcionan evidencia de que la salud del timo está directamente asociada con resultados y enfermedades críticas y puede abordarse directamente mediante diversos enfoques, como la reducción del tabaquismo y la pérdida de peso en personas con sobrepeso y obesidad”, concluyen los investigadores.










